No nos moverán (1982)…

Capítulo de Verano Azul emitido el 24 de enero de 1982:

Promovisa es una constructora que quiere realizar un gran proyecto construyendo bloques de apartamentos, pero no pueden llevarlo a cabo porque en medio de la superficie construible se encuentra el huerto de Chanquete y su barco, La Dorada. Se reúnen con Chanquete para hacerle una importante oferta económica, pero Chanquete se niega a vender su terreno y abandonar su casa. Promovisa compra entonces a algunos hombres del pueblo para que estos amenacen a Chanquete con el fin de que acabe vendiendo, pero no consiguen nada. Más tarde, unas excavadoras llegan para demoler La Dorada, pero se encuentran con Julia y los chicos, que al grito de «No nos moverán», consiguen defender el barco.

 

Fuente: www.rtve.es

Es el mercado, amigo…

El comerciante Robert Keyne llegó compungido ante la Corte General de Massachusetts en la Boston puritana de 1639. Su falta: intentar vender lo más caro posible y comprar lo más barato posible, poniendo sus ganancias por encima de los intereses de la comunidad. Los jueces fueron implacables: le impusieron una multa de 200 libras esterlinas por su práctica “extremadamente malvada y corrupta” y por haber abrazado “falsos principios”. Los mismos principios que, hoy, nos parecen completamente natural es y estructuran toda nuestra vida.

Este es uno de los episodios con los que el historiador Sven Beckert empieza su monumental obra Capitalismo. Una historia global. A través de multitud de personajes históricos, hechos y datos recopilados en sus viajes por Barbados, China o Europa, Beckert traza una larga e intrincada historia para demostrar su tesis: que el capitalismo no es algo natural en los seres humanos ni está en nuestro carácter, sino que es una forma de organización económica que nació en lugares concretos y se fue expandiendo hasta conquistarlo todo, hasta nuestros deseos.

Beckert, profesor de Historia de América en la Universidad de Harvard y doctorado por la de Columbia, se esfuerza por ser didáctico: “Es difícil explicar qué es el capitalismo, es como explicarle a un pez que es el agua o a un humano que es el aire”. Al capitalismo no lo vemos, pero está, y conecta lugares impensables. Y ha sido así desde su inicio: igual que el móvil que graba la entrevista se diseñó en California y probablemente se ensambló en un taller clandestino de China, también en el siglo XVII los diamantes de Ceilán y los cristales de Venecia que disfrutaban las élites de Potosí se pagaban gracias a la plata que salía de la montaña de Cerro Rico, donde uno de cada cuatro mineros moría: la “montaña come hombres”, la llamaban.

¿Por qué dice que el capitalismo es extraño a los asuntos humanos?

Porque el objetivo no es la subsistencia o la relación humana, sino la acumulación para producir más capital. Esto es una manera de pensar fundamentalmente nueva, que lleva a crear nuevas formas de organización. Los ricos se hacen ricos, pero de forma distinta, y el pueblo produce para su subsistencia, pero de forma distinta: con un salario.

¿Puede acabar con nosotros?

El crecimiento perpetuo, la acumulación, no son efectos secundarios del capitalismo, sino su esencia. Pero la naturaleza no es un estado de crecimiento perpetuo, es un estado de límites. Aquí hay una colisión, y es muy preocupante.

 

Mari Carmen se ha convertido en un símbolo que retrata con precisión las miserias más oscuras de nuestra sociedad.

 

Ampliación:

Fuentes:

Asilo ceutí…

El asilo, o protección internacional, es un derecho humano reconocido internacionalmente cuyo fin es otorgar protección (residencia y permiso de trabajo) a aquellas personas que huyen de sus países por miedo a morir o sufrir tratos inhumanos o degradantes por sus ideas políticas, raza, religión, nacionalidad, orientación sexual o grupo social, entre otras circunstancias. Se trata de una figura excepcional que, evidentemente, no abarca la migración por motivos económicos.

 

A cuenta de la crisis que hay en Ceuta por la entrada masiva de marroquíes el pasado día 30 de julio a través, fundamentalmente, del agua, han sido muchas las reacciones de nuestros responsables políticos e institucionales y, tal vez, muchas más las omisiones. Pero, entre las primeras, quiero destacar la siguiente de la embajada española en Marruecos, publicada en la red social X:

«Información verificada: entrar irregularmente en Ceuta o Melilla no da derecho a permanecer en España ni a acceder al resto de Europa. Toda información en sentido contrario es FALSA».

En sentido estricto, se trata de una afirmación cierta. Además, atendiendo al contexto, se entiende la pretensión de desincentivar entre la población marroquí otras entradas masivas que pudieran estar cabalgando sobre el bulo de que, una vez en España, ya se pueden quedar aquí.

Porque es un bulo… ¿verdad?

 

A ver, esa afirmación de la embajada, tal cual, es muy matizable si atendemos a nuestras leyes y a la realidad de las cosas.

Empecemos por los menores no acompañados. Una vez están en Ceuta y Melilla, si resulta que las ciudades autónomas no pueden atenderlos dignamente debido a la saturación y disponibilidad de medios, el propio Gobierno aprobó el año pasado unas normas para trasladarlos a otras comunidades autónomas a fin de garantizar su cuidado, que es lo que se está activando precisamente estos días mientras se tramita o no su devolución (Real Decreto-ley 2/2025, de 18 de marzo, Real Decreto 658/2025, de 22 de julio y Real Decreto 743/2025, de 26 de agosto, recurrido el primero ante el Tribunal Constitucional y los segundos ante varios TSJ, pero vigentes). Menores que, por tanto, en breve estarán deambulando por la península. Y si, como ocurre la mayoría de las veces, Marruecos no colabora para la repatriación de los mismos ( pesar de la cooperación que debe prestar por Acuerdo de 6 de marzo de 2007, esa devolución devendrá imposible y la Administración española otorgará a los menores una autorización de residencia (Art. 35.7 de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, de Extranjería). Ahora parece que contamos con la colaboración de Rabat, pero, pese a lo que dice del post de la embajada, sí es posible que entren irregularmente y se queden legalmente.

Y respecto de los adultos, hay que aclarar. Para empezar, el art. 57 de la Ley de Extranjería, en contra del derecho comunitario (Directiva 2008/115/CE), no prevé en caso de entrada o estancia irregular de un extranjero su inmediata expulsión, pues esta, tras vacilante jurisprudencia del Tribunal Supremo (SSTS 31 enero 2008, STS 17 marzo 2021, 27 mayo 2021, 16 marzo 2022, 18 septiembre 2023 y 11 noviembre 2025) al son de las SSTJUE 22 octubre 2009, 23 abril 2015, 9 octubre 2020 y 3 marzo 2022 del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, se reserva solo para los casos más graves (indocumentación, antecedentes policiales, previa prohibición de entrada, etc.). La sanción preferente en caso de entrada o estancia irregular es la imposición de una multa, acompañada de una orden de salida… voluntaria.

Pero es que, además, aunque estemos ante uno de esos supuestos agravados y se inicie un procedimiento con el fin de expulsar al extranjero irregular, resulta que dicho procedimiento se suspende inmediatamente si el interesado solicita asilo (Arts. 18.1.d) y 19.1 de la Ley 12/2009, de 30 de octubre, y art. 58.4 de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, de Extranjería). Y, además, si se admite a trámite su solicitud, lo que ocurre casi siempre[1], como no puede ser expulsado, adquiere el derecho provisional a quedarse en España mientras se resuelve definitivamente su solicitud, decisión puede alargarse dos o tres años, recursos judiciales incluidos, y adquiere el derecho a trabajar a partir de los seis meses de admitirse a trámite su solicitud (DA 14 RDL 155/2024, de 19 de noviembre. Sobre el fraude en los asilos (personas que, por esta razón, piden acogerse a esta protección internacional sin tener derecho a ella) ya me explayé en este artículo, así que no voy a incidir, pero quede claro que muchas veces es una gatera por la que se cuela la inmigración irregular.

Independientemente de esto, y con carácter general, un extranjero puede transformar su estancia irregular en España en perfectamente regular a través de una figura casi exclusiva de nuestro país (en su carácter de permanente y previsible): el arraigo. Se trata de un permiso de residencia que se obtiene, precisamente, acumulando dos años de estancia irregular, junto con el cumplimiento de otros requisitos dependiendo del tipo de arraigo de que se trate (hay cinco clases distintas). Literalmente, la web del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, cuando aprobó el actual Reglamento de Extranjería, publicitó en su página web que «España es el único país de la UE que tiene una figura específica para que una persona en situación irregular pase a situación regular: el arraigo».

Así que, si eres un extranjero que ha entrado irregularmente y consigues quedarte el tiempo suficiente, podrás legalizar tu situación gracias a la figura del arraigo. Con el actual Reglamento de Extranjería (art. 126.1.b), el tiempo esperando a si se concede o no el asilo ya no cuenta para obtener el arraigo, aunque la legalidad de esta disposición está recurrida al Tribunal Supremo.

Y ello sin contar con los procesos extraordinarios de regulación a los que España está abonada cada cierto número de años por la falta de una política migratoria seria y que, efectivamente, suponen hacer regular a quien se encuentra aquí incumpliendo la ley de extranjería. Hablamos de hasta siete procesos extraordinarios de regularización en los años 1985, 1991, 1996, 2000, 2001, 2005 y 2025.

Recapitulando, sí es cierto que entrar irregularmente en Ceuta o Melilla no da derecho a permanecer en España, pero también es cierto que es la primera piedra para construir ese derecho a permanecer en España.

Aclarado el post de la embajada de España en Marruecos, y bajando al caso específico de Ceuta, la pregunta que entonces nos hacemos es la siguiente: esas personas que entraron masivamente el 30 de julio, ¿se quedarán en España o, como dice el ministro de Interior, serán devueltas todas a Marruecos?. Dejando de lado lo ya señalado respecto de los menores no acompañados, aquí el procedimiento utilizado para procurar el retorno de estas personas no es técnicamente el de expulsión, sino uno llamado procedimiento de devolución, previsto para los que los que «pretendan entrar ilegalmente en el país» (Art. 58.3 de la Extranjería). Y ello porque, debido al carácter fronterizo de las ciudades de Ceuta y Melilla, dice reiterada jurisprudencia que da igual en qué punto de la ciudad se encuentre el extranjero, pues, durante los primeros noventa días, se entiende que está tratando de entrar ilegalmente en España (Por todas, la STSJ Andalucía (Sala de lo Contencioso-Administrativo, sede de Málaga) nº 1702/2014, de 15 de septiembre).

Este procedimiento, al no tener carácter sancionador (STC 17/2013, de 31 de enero ), está previsto que se desarrolle de forma ágil y rápida; unos días, como mucho un par de semanas. Pero claro, en una situación en la que son miles de procedimientos los que hay que tramitar, esto es imposible. O el Gobierno incrementa decididamente los medios materiales y personales de la Policía Nacional y de la Oficina de Extranjería de Ceuta, o la tramitación de estas devoluciones se prolongará muchos, muchos meses.

Y aunque el Gobierno esté reaccionando poniendo dichos medios, siempre cabe el riesgo de que estas personas, entre tanto, soliciten el asilo, con la consiguiente paralización legal de su procedimiento de devolución. Esta es la explicación a que el presidente de Ceuta, el otro día, pidiese suspender los asilos. Algo legamente inviable, claro. Lo único que podría hacerse por parte del Gobierno, y parece ser la intención, es incrementar el personal y medios de la Oficina de Asilo y demás unidades interpuestas, con las consiguientes instrucciones de prioridad, a fin de que se inadmitan a tiempo las solicitudes infundadas (que serán la mayoría) y así conseguir que la suspensión automática de la devolución no pase de treinta días y evitar ese permiso provisional de estancia que decíamos líneas arriba.

Pero es que, aunque finalmente todo ello acabe en el dictado de una resolución de devolución, luego hay que materializarla, ejecutarla. Si estamos ante ciudadanos marroquíes, parece que no habrá problema porque Marruecos ha dicho que los va a recepcionar, esperemos que sea así; de hecho, en algunos medios se puede leer que ya se han producido algunas de estas devoluciones (pero recordemos que las resoluciones de devolución pueden recurrirse a los tribunales de lo contencioso-administrativo, sin que, salvo que se acuerde su suspensión como medida cautelar, ese recurso impida ejecutar la decisión de devolución, arts. 38 y 98 de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas). Ahora bien, entre tanto marroquí también hay personas procedentes de otros países, como subsaharianos, y respecto de estos la ejecución de la devolución es muy complicada. Porque devolverlos no es regresarlos a Marruecos, sino a su país de origen, y para ello, haya o no acuerdo formal de repatriación, se requiere, además de identificar correctamente la nacionalidad de la persona, que el país de origen acepte reconocerla como nacional y que coopere en la recepción. La mayoría de las veces eso no ocurre, así que es posible que estas personas se acaben quedando en España[2].

Bueno, hay una opción de que no sea así. Desde el 21 de octubre de 2012 está en vigor un acuerdo firmado en 1992 con Marruecos por el que éste se compromete a readmitir, a petición formal de las autoridades fronterizas españolas, a nacionales de terceros países que hayan entrado ilegalmente en España procedentes de Marruecos. El problema es que Marruecos siempre ha sido muy reticente a su aplicación, alegando sobre todo la falta de pruebas de que la entrada se ha producido desde Marruecos y convirtiendo el convenio en papel mojado durante largos periodos.

En esta crisis ceutí, las declaraciones oficiales y la cooperación anunciada parecen apuntar a que se está trabajando en la línea de este acuerdo para los que vienen de terceros países, pero los precedentes históricos obligan a ser prudentes. Además, la solicitud debe presentarse en un plazo de diez días desde la entrada ilegal y desconocemos si así han hecho las autoridades españolas o si Marruecos está dispuesta a obviar este formalismo al que otras veces se ha agarrado.

En definitiva, la compleja realidad de la inmigración, una vez la decantada por nuestro ordenamiento jurídico, no es tan simple como muchas veces, de forma interesada, la quieren vender nuestros responsables políticos.

[1] De las 144.396 solicitudes de asilo presentadas en el año 2025, solo se inadmitieron a trámite 104 de ellas: Asilo y Refugio | Últimos datos (interior.gob.es).

[2] En 2024 solo se ejecutó el 17 % de las expulsiones/devoluciones acordadas. En 2025, los datos apuntan a un 10-11 %, en ambos casos muy por debajo de la media europea, sobre el 30 % (Eurostat, https://ec.europa.eu/eurostat/databrowser/explore/all/all_themes).

Fuente: www.hayderecho.com

Ampliación: Ceuta y Melilla «no pertenecen» al Espacio Schengen».

Eclipse solar total 2026 (guía observación)…

Umbrafilia es una palabra preciosa. El neologismo fue acuñado en la década de 1970 por Glenn Schneider para describir a las personas «adictas a la gloria y la majestuosidad de los eclipses solares totales». El término procede de la voz latina umbra, que significa «sombra» y que en términos astronómicos hace referencia a la franja de oscuridad total que proyecta la sombra de la Luna durante un eclipse.

 

 

 

 

 

 

¿Expectativa vs realidad? ¡Convéncete!

 

 

 

 

¿Tan excepcional es?

 

  1. La Tierra es el único planeta del Sistema Solar en el que se producen eclipses totales de Sol, un fenómeno en el que el Sol y la Luna coinciden exactamente en tamaño aparente: el Sol es unas 400 veces mayor que la Luna pero… ¡también está unas 400 veces más lejos! Además, la cercanía relativa nos permite apreciar a simple vista detalles como la cromosfera solar o las protuberancias.
  2. Lo han experimentado un muy reducido porcentaje de humanos (aprox 3%-5% estimación IA) a lo largo de toda la historia.
  3. Los futuros terrícolas no lo disfrutarán pues la Luna se aleja 3,8cm anuales de la Tierra.
  4. Las posibilidades de que ocurra «en casa» a lo largo de una vida son… nadie vivo queda en la península para relatar el anterior en 1905, ya que el de 1912 fue un eclipse híbrido, sin olvidar que en Canarias, y por lo tanto en España, se produjo el último total en 1959.

 

“Bah, yo me quedo aquí. Total, aquí va a haber un 99,99 %. Será casi lo mismo, ¿no?”

Quien se quede a un kilómetro de la franja de totalidad el 12 de agosto de 2026, con un 99,99 % del Sol tapado, verá cómo la luz se vuelve extraña mientras el Sol desciende hacia el horizonte. Quien cruce ese kilómetro lo experimentará: verá apagarse el cielo, aparecer las estrellas y, alrededor de la Luna, la corona solar. La diferencia parece mínima en el mapa, pero separa dos experiencias distintas.

Ese último 0,01 % cuenta más de lo que sugiere el porcentaje. La explicación está en la física de la luz y en la manera en que el ojo se adapta a cambios extremos de luminosidad:

 

 

El desplome ocurre en el último minuto, la curva de luz no baja suavemente, se desploma justo al final:

  • La luz cae unas 100 veces en los últimos ~2 minutos antes de la totalidad.
  • En el último medio minuto antes del segundo contacto cae otro orden de magnitud.
  • Desde el Sol pleno hasta la totalidad baja más de cuatro órdenes de magnitud: la banda visible se reduce unas 11.000 veces. De ahí procede la comparación habitual con un cielo “10.000 veces más oscuro”.

 

¿Dónde observarlo? Aunar cielo despejado con máxima altura y duración.

 

 

 

 

 

¿Recursos útiles para afinar la localización?

Altura y duración:
Nubosidad:

 

¿Mis gafas son seguras?

 

Día D: Comprobar las nubes bajas y medias, los incendios o la calima

 

¡¡Importante: se debe tener en cuenta la predicción en la zona situada unas decenas de km hacia el Oeste!!

 

 

 

¿Recursos útiles una vez allí?

 

 

Y siempre, después de un eclipse de Sol, ¡se produce uno lunar!

 

 

 

¡Nos vemos en el próximo!

 

 

Actualización: Si te lo perdiste quizá este video sea el que mejor transmite la experiencia.

 

 

Fuentes:

Arena…

Un viernes estas dando tu primer beso en un botellón, entre licor 43, vino Don Simón y tecno italiano noventero y al viernes siguiente estás viendo una película antigua, con un omeprazol y un Enantium para calmar el dolor de espalda.

Los signos son cada año más evidentes. Odias más las Navidades, le coges el gusto a eso de estar solo, las resacas son cada vez peores y esa media hora antes de dormir, cuando lees un libro, suele ser, cada vez más, el mejor momento de lunes a jueves. Los amigos se van quedando calvos y tienen hijos. Las amigas hablan cada vez más de guarderías y cada vez menos de sexo. Te da una pereza terrible entrar a sitios donde no pongan música decente (aunque eso es algo con lo que siempre he tenido que bregar), el fútbol se convierte en una inercia cada vez más tenue y ya no pasa nada si te pierdes un partido, o dos, o veinte. Aborreces los fenómenos culturales juveniles, te asombras de las pintas que llevan los adolescentes y escuchas cada vez más música vieja y cada vez menos música nueva. Cuando vas a comprar ropa te sorprendes a ti mismo buscando la comodidad antes que la moda. La vergüenza ajena se incrementa, la vergüenza propia se atenúa. Y mientras te muestras más en guerra que nunca contra la mierda de mundo en el que vivimos, haces, por fin, las paces contigo mismo. Y hasta con tus padres.

Puede que a muchos les parezca terrible todo lo que digo, pero a mi me parece maravilloso. Hace ya muchos años que no me despierto pensando: «¿qué estás haciendo con tu vida?». Y no porque ahora lo tenga claro, sino porque ya sé que la vida tiene sentido porque precisamente no lo tiene. Y ese limbo existencial, lejos de aterrarme me parece tan confortable y entrañable como una cabaña de madera con una chimenea encendida en mitad de una ventisca polar y tan prometedor y seductor como el beso que dí aquella noche, entre Licor 43 y Vino Don Simón.

Fuente: www.meneame.net

Estudios «mundiales» occidentales…

La inmensa mayoría de la investigación –en ciencias sociales y en cualquier otra rama científica- se realiza en centros de investigación occidentales (EE UU, Europa y Japón), de modo que los resultados están sesgados por la abusiva participación de los occidentales y su peculiar (extraña, como veremos) forma de mirar el mundo. El 96% de los sujetos participantes en estudios psicológicos eran occidentales, y de ellos, el 70% eran estadounidenses.

Un ejemplo aún más flagrante del peso cultural en el comportamiento individual lo ofrece el conocido Juego del Ultimátum, en el que participan dos jugadores, uno de los cuales recibe una cantidad de dinero que debe dividir con el otro participante. Si este rechaza la oferta, los dos se quedan sin dinero. La lógica económica dicta que los jugadores occidentales tenderán a ofrecer un acuerdo del 50-50, y que cuando no exista equidad en la oferta, un jugador tenderá a castigar al otro.

Sin embargo, entre los individuos de la tribu amazónica de los machiguenga los participantes parecían encantados de recibir cualquier oferta, por pequeña que esta fuera: “La idea de rechazar una oferta de dinero gratis les parecía simplemente ridícula”. A continuación se realizó la misma prueba con otros 14 grupos sociales pequeños, de Tanzania a Indonesia, para concluir que la generosidad con el contrincante era la norma y no la excepción, que era el caso entre los occidentales.

Otros ejemplos sobre la “excepcionalidad cultural occidental” son abundantes, desde la idea de que el amor romántico es la base del matrimonio, apenas sustentada por la mayoría de los no occidentales, para quienes el matrimonio debe preceder al amor, hasta la particularidad del pensamiento analítico occidental frente al razonamiento holítistico de la mayoría del resto de los pueblos del mundo. En Occidente desarrollamos la visión de que estamos separados del resto del mundo, lo que podría estar conectado con cómo razonamos.

Fuente: www.yorokobu.es

Escaños nobles…

Reino Unido es uno de los dos únicos países —el otro es Lesoto— con un elemento hereditario en su Parlamento.

El Parlamento británico tiene dos cámaras: la Cámara de los Comunes, cuyos miembros son elegidos directamente por los votantes de 650 distritos electorales de todo Reino Unido, y la de los Lores no electos. Durante siglos, ésta estuvo compuesta por nobles varones —pocas veces mujeres— cuyos derechos de voto eran heredados a sus hijos, junto con sus títulos aristocráticos. En la década de 1950, a ellos se unieron personas con “títulos vitalicios” —políticos retirados, líderes cívicos y otros notables— nombrados por el gobierno.

En 1999, el gobierno laborista del entonces primer ministro Tony Blair retiró a la mayoría de las más de 750 personas con títulos hereditarios de la Cámara de los Lores, aunque, para evitar una rebelión de aristócratas, se permitió la permanencia temporal de 92 de ellos.1

Un cuarto de siglo después, siguen ahí, un grupo compuesto totalmente por hombres con una edad promedio de casi 70 años. Cuando uno muere o se retira, sus pares de sangre azul votan para reemplazarlo.

Ampliación: Parlamento del Reino Unido

Fuente: www.independentespanol.com

Desierto de hielo…

Cuando pensamos en desiertos, es común imaginar grandes extensiones de arena ardiente, dunas infinitas y una atmósfera abrasadora. Sin embargo, esta imagen popular no siempre refleja la realidad.  El desierto más grande del mundo, sorprendentemente, no es el Sahara ni el Gobi. De hecho, es un lugar que muchos no asociarían con un desierto en absoluto: la Antártida.

La Antártida es el continente más frío, ventoso y seco de la Tierra y eso que está cubierto por una gruesa capa de hielo. Aún así, la Antártida cumple con la definición de desierto porque recibe menos de 200 l/m² de precipitación al año.

Con una extensión de aproximadamente 14 millones de kilómetros cuadrados, la Antártida es significativamente más grande que el Sahara, que ocupa unos 9,2 millones de kilómetros cuadrados. La enorme extensión de la Antártida y su extrema falta de humedad la convierten en el desierto más grande del planeta.

¿Por qué la Antártida es un desierto?

La clave para entender por qué la Antártida es un desierto radica en la definición climática más aceptada para considerar una determinada zona como un desierto.

Un desierto no se define solo por la temperatura, sino por la cantidad de precipitación que recibe. Para que una región se considere un desierto, debe recibir menos de 200-250 l/m² de precipitación anual.

En el caso de la Antártida, las precipitaciones son extremadamente escasas, concentrándose en la costa. En algunos sectores son inexistentes por la presencia de poderosos vientos catabáticos. Por otra parte, hay que recordar que el aire frío retiene menos humedad que el aire caliente.

Fuente: www.tiempo.com

Microgravedad en la ISS…

¿Por qué flotan los astronautas?

Seguro que mucha gente respondería a esta pregunta diciendo: «Pues porque no hay gravedad». A lo cual les respondería que es falso. En el espacio existe la misma gravedad, o casi, que en la Tierra. En esta entrada voy a intentar explicar un poco la ingravidez, gravedad cero y microgravedad. Como muchos sabréis, la gravedad en la superficie de la Tierra es de 9,81 m/s2. Éste, es un valor medio, ya que la gravedad disminuye con el cuadrado de la distancia al centro de la Tierra, por lo que la gravedad no es la misma en el ecuador que en los polos. Llegados a este punto uno podría aventurarse y concluir: «¡Ya está! Como el espacio esta muy lejos, allí la gravedad vale casi cero». Bien, el espacio está lejos, pero no tanto. Es más, no sólo la gravedad terrestre llega hasta el espacio, sino hasta la Luna y más allá!

Desde hace años. los únicos viajes realizados por los astronautas han sido a la Estación Espacial Internacional, que como mucho llega a estar a una altura de 425 km sobre la Tierra. Bien, pues si calculamos la gravedad que existe a esa altura resulta de 8,68 m/s2. ¡¡No ha variado casi nada!! Entonces… ¿por qué flotan?

La respuesta es porque siempre están cayendo. Seguro que alguna vez os habéis tirado por una de esas atracciones que te dejan caer desde muy alto, y por unos segundos flotas en el aire. Algo parecido es lo que ocurre con los astronautas. Imaginemos que estamos en lo alto de una montaña y tiramos una piedra. Ésta llega un punto. Si la tiramos más y más fuerte llegará cada vez más lejos, habrá un momento en el que la tiraremos tan tan fuerte (rápido) que la piedra dará una vuelta a la Tierra e incluso se quedará dando vueltas indefinidamente. Eso es lo que pasa con los astronautas, están en unas condiciones de velocidad y altura que están continuamente cayendo hacia el «borde de la Tierra».

No es que no sufran la gravedad, sino que están cayendo continuamente. De hecho, si así fuera, se escaparían y alejarían de la Tierra. Por ese motivo se suele hablar de microgravedad y no de gravedad cero.

Fuente: https://los-porques.blogspot.com