¿Por qué se quieren las personas?

Seguro que en más de una ocasión nos hemos preguntado cómo gustar a alguien; qué nos hace atractivos a ojos de otros. La psicología social es la disciplina que nace del estudio de los pensamientos y comportamientos de las personas, fruto de su interacción con otros; es decir, la que estudia cómo respondemos a lo que otro individuo hace. Dentro de este marco, encontramos las interacciones sociales que se dan en el desarrollo de una relación entre dos personas y los fundamentos que sustentan el éxito o fracaso de ese vínculo emocional.

Un clásico: los piropos

El gustar a los demás, demostró ser una preocupación mayúscula para muchas personas cuando el libro de Dale Carnegie, Cómo ganar amigos e influir a la gente se convirtió en uno de los mayores best-seller de la historia.

Para empezar de una forma sencilla: ¿cuál es el método más comúnmente utilizado cuando queremos gustar? La amabilidad. Cuando somos agradables con alguien, estamos expresando nuestro interés y conformidad para crear un vínculo satisfactorio, independientemente de su finalidad. Con tónica general, preferimos complicidad a competición y halagos a críticas. ¿Cuál es el motivo real que nos lleva a esta predisposición de rasgos considerados socialmente como positivos? La mayor recompensa con el menor esfuerzo.

Un elogio, a efectos prácticos, es una recompensa. Cuando se nos halaga se nos está diciendo que hacemos las cosas bien, se resaltan nuestras virtudes y esto actúa como un refuerzo positivo agradable, que nos invita a seguir por ese camino. Si nos hemos preparado para ir a una fiesta elegante y se nos felicita por nuestra apariencia, se nos recompensa por el esfuerzo y esto nos incita a repetir el proceso. Por el contrario, una crítica, tendría el efecto inverso.

Paralelamente, es este el motivo por el cual solemos juntarnos a personas afines a nosotros. La afinidad entre dos individuos aumenta la probabilidad de una reafirmación conductual mutua. Si tenemos el mismo punto de vista con respecto a un tema, es más probable que se nos recompense mediante halagos por nuestra opinión, que si nuestra postura es contraria a la del otro. Este halago actúa como un gesto de conformidad, de aceptación social, nos da la sensación de que tenemos razón y que hacemos bien en actuar como lo hacemos y el efecto gratificador resultante actúa como recompensa. Es por esto que muchas veces decimos lo que no pensamos para agradar o bien callamos si sabemos que, de no hacerlo, seremos objeto de críticas.

Sin embargo, existen excepciones respecto a esto. Harold Sigall realizó varias investigaciones en los años 70 sobre los efectos de la conversión de los individuos. Cuando un individuo se encuentra firmemente convencido de sus ideales, prefiere acercarse a individuos que discrepen con su forma de pensar. La satisfacción resultante de convertir a alguien que discrepe en alguien que coincida con sus ideas, supera cualquier posible animadversión a la postura contrario del otro.

Más no es mejor

Si ponemos por base lo anterior, lo lógico sería pensar que los piropos son herramientas imprescindibles para crear lazos afectivos, pero esto puede ser un arma de doble filo. Si no hacemos un uso eficiente y nos excedemos con los halagos, podríamos obtener un efecto contraproducente.

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Emigrante…

Han cerrado la pequeña tienda de fotocopias que había cerca de mi casa. Era un lugar curioso, que frecuenté bastante en mis primeros meses uruguayos, cuando para regularizar nuestra situación y convalidar el título precisábamos de toneladas de documentos. El propietario era un tipo bastante peculiar, ni joven ni viejo, callado y con una cierta querencia por todo lo británico. Así, la tienda estaba decorada con banderas de Inglaterra, fotografías del Big Ben y anuncios en inglés: todo bastante bizarro.

Un día, tras hacerme cinco copias del pasaporte, me dijo «ah, sos español» y, cuando me preparaba para la pregunta inevitable («¿Por qué Uruguay?«), me dijo que su abuelo también lo era así que, hasta cierto punto, éramos compatriotas. Como en este país lo extraordinario es conocer a alguien que no tenga antepasados que emigrasen desde España -o Galicia, para ser más exactos- no le dí mayor importancia. Mientras guardaba las hojas en una carpeta, le pregunte si sabía de dónde había venido su abuelo. «Del puerto de Ferrol, allá por el año 1936«. Sería bastante joven, entonces, le respondí. Si él tenía más o menos unos cuarenta años, su abuelo tendría que haber sido prácticamente un niño. «Si, si, el abuelo vino para acá con 13 o 14 años. Y vino solo, después de que mataran a su hermano y a su padre«.

Me quedé helado. Uruguay había vivido nuestra guerra civil de manera intensa, ya que la enorme colonia española se volcó, en general, con la República. Hubo centenares de comités de apoyo, se hicieron manifestaciones e incluso llegó a montarse una liga de fútbol con equipos llamados «Miaja C.F» o «Azaña». Un pequeño grupo de uruguayos fueron a España para combatir con el ejército republicano y cuando el ejército franquista ganó la guerra, la dictadura renunció a controlar las decenas de casas regionales españolas en Uruguay (en su mayoría abiertamente prodemocráticas) y procedió a fundar otras tantas ideológicamente afines. Por eso, hoy en día, existen dos centros asturianos -por poner un ejemplo- y, aunque el paso del tiempo y la avanzada edad de sus integrantes han hecho mucho por adormecer las tensiones, todavía sigue habiendo resquemores y heridas mal cerradas.

Sin embargo, a pesar del impacto de la guerra civil, no hubo un flujo considerable de refugiados españoles en Uruguay. La guerra coincidió con la dictadura de Gabriel Terra, cuyo gobierno reconoció el régimen franquista desde el minuto uno (a pesar de que este no tuvo empacho en fusilar al cónsul uruguayo en Palma de Mallorca) y, tras el colapso del Ejército Popular republicano, la inmensa mayoría de quienes pudieron escapar de la feroz represión aplicada por los vencedores eligieron México. Un día, por cierto, habría que hacerle un monumento en cada plaza al general Lázaro Cárdenas y al pueblo mexicano en general, que no tuvieron el menor problema en acoger a decenas de miles de personas y darles todas las facilidades posibles para que rehicieran sus vidas al otro lado del mar, pero esa es otra historia.

Así que la peripecia del abuelo del señor de la tienda de fotocopias era interesante. Dejé las cosas sobre el mostrador y le pedí que me contase con detalle la historia. «No sé mucho más«, se disculpó. «Déjeme preguntar a mis tíos y la semana que viene te cuento«. Le dí las gracias y, como suele ocurrir, me olvide totalmente del asunto. Pasó un mes y, cuando volví a entrar en la tienda, el señor de las fotocopias me recibió con una sonrisa. «Tengo la historia«, me dijo. «Si tenés cinco minutos, te la cuento«. Me costó un poco darme cuenta de a qué se refería, pero entonces añadió algo que captó inmediatamente mi atención: «A mi abuelo le salvaron la vida unos marineros anarquistas ingleses«. Me apoyé contra el mostrador y él empezó a contar una historia alucinante que transcribo aquí tal y como él me la relató:

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«No sé mucho de mi familia. Mi abuelo vino sin nada y pasó mucho tiempo sin que hablase de su historia. Lo que he hecho ha sido como armar un rompecabezas: su papá y su hermano mayor trabajaban en el puerto o en los astilleros, probablemente como estibadores o algo parecido. Su madre, mi bisabuela, debió morir al poco de nacer mi abuelo. Eran militantes del sindicato anarquista (la CNT) y, al menos mi bisabuelo, era bastante activo políticamente, en una época de bastante tensión, con muchas huelgas y enfrentamientos con la policía. Cuando estalló la sublevación la represión fue muy grande. Ferrol tenía una masa de trabajadores portuarios, entre ellos mi bisabuelo y su hijo mayor y el ejército fusiló a mucha gente. A mi abuelo lo detuvieron en su casa. Tenía 13 o 14 años y se lo llevaron junto a su hermano mayor, que tendría 17 0 18. Su padre, mi bisabuelo, había desaparecido el día anterior: parece que fue el mismo día de la sublevación, fue al puerto a organizar la huelga revolucionaria que, durante tres o cuatro días, tuvo a los militares en jaque  y no lo volvieron a ver. 

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Tasa vs tarifa…

La tasa (tributo) obliga a que no se cobre más que el coste de la prestación del servicio, mientras que una tarifa (precio privado) puede subir sin más límite que el que imponga la administración adjudicataria en caso de privatización o de concesión.

Así, cuando los servicios públicos están privatizados, o se efectúan a través de una empresa mixta público-privada, el precio de este recibo ya no está sujeto a las restricciones propias de las tasas. La mitad de los abastecimientos de agua están gestionados en España por empresas privadas, que en su mayoría están controladas por Agbar, FCC y Acciona, según Ecologistas en Acción. El proceso se aceleró durante la crisis económica como forma de obtener fondos, aunque después se ha revertido en ciudades como Valladolid, donde este servicio se remunicipalizó. En Madrid se intentó privatizar el Canal de Isabel II, pero el proceso se frenó, en medio de escándalos y casos de corrupción.

Fuente: www.eldiario.es

Planchar la ropa…

La historia demuestra que planchamos desde antiguo: hace 2.400 años los griegos ya planchaban usando un cilindro de metal caliente. Dos mil años atrás, los chinos planchaban con sartenes llenas de brasas de carbón. Hace mil años los vikingos planchaban con una pieza de hierro caliente en forma de seta. Ya en el siglo XVII se empezaron a utilizar planchas de hierro que se calentaban en las brasas con una forma en delta similar a las actuales. Un siglo después se desarrollaron planchas que tenían brasas de carbón en su interior. La plancha eléctrica se inventó en 1882. Sorprendentemente, la historia apenas habla de las causas por las que planchamos la ropa. Hoy en día se nos han olvidado por completo.

Sin embargo, planchamos para resolver un problema terrible que produjo millones de muertos a lo largo de nuestra historia. Un problema de vida o muerte que nos dejó un recuerdo tan intenso en la memoria colectiva, que a día de hoy todavía seguimos planchando. Aunque el problema dejó de afectarnos hace más de 70 años, la inmensa mayoría de la gente que hoy en día plancha la ropa jamás ha oído hablar del mismo.

Fue un problema de salud pública. En concreto se planchaba para prevenir tres horribles enfermedades infecciosas que mataron a millones de personas. En su tiempo solo nombrarlas provocaba terror: el tifus, la fiebre de las trincheras y la fiebre recurrente epidémica. Aunque hoy en día estas tres enfermedades no nos preocupan (en buena medida gracias a que planchamos la ropa), sus consecuencias en la historia de la humanidad han sido tremendas: muchos epidemiólogos estiman que el tifus, la fiebre de las trincheras y la fiebre recurrente epidémica le han costado a la humanidad más muertes que todas las guerras juntas.

Pero ¿cómo es posible que el planchar la ropa pueda prevenir estas plagas?

La razón se encuentra en el vector común de estas 3 enfermedades: el piojo del cuerpo (Pediculus humanus humanus). Se trata de un parásito que necesita de la ropa para vivir. En ella viven adultos, ninfas y liendres (huevos). El piojo entra en contacto con el cuerpo humano para alimentarse, causando mucho prurito en la picadura. Al rascarse, las heces del parásito entran en la herida. Es en estas heces donde están las bacterias que provocan la enfermedad.

A veces se producen grandes infestaciones de estos piojos en zonas donde viven personas con menos recursos, lugares poco higiénicos con grandes concentraciones de gente. Así, en campos de refugiados, cárceles de países poco desarrollados y albergues de vagabundos pueden darse casos de infestaciones masivas. De hecho, la infestación con este parásito también recibe el nombre de “enfermedad del vagabundo”.

Es probable que los griegos y los chinos ya comprobasen que planchar la ropa eliminaba a los piojos del cuerpo. Pero no fue hasta la Guerra de Secesión Norteamericana, cuando algunos médicos y enfermeras dejaron registro de sus observaciones sobre como el planchar los uniformes mataba a los piojos e inactivaba sus huevos. Empezaron a recomendar a los soldados que plancharan frecuentemente su ropa -sobretodo en las zonas de costuras- para eliminar el parásito. Con ello previnieron el tifus.

No fue hasta la Primera Guerra Mundial cuando el efecto del planchado se estudió rigurosamente. Varios estudios científicos en los dos bandos demostraron que planchar la ropa era el mejor medio de evitar los piojos que transmitían tan terribles enfermedades. Hervir la ropa también era muy eficaz. Las enfermeras desarrollaron una importante labor didáctica en este sentido y la práctica del planchado se generalizó.

Fuente: www.tendencias21.net

Efecto halo…

El efecto halo consiste en un error asociado a la existencia de escasos datos y elevada incertidumbre en la emisión de un juicio sobre circunstancias o personas, que conlleva afirmaciones exageradas o irreales sobre destrezas, capacidades o atributos de una persona o de una cierta circunstancia.

Se ha encontrado que el atractivo físico es la variable que más evoca el efecto halo. El atractivo físico da a las personas una información medible sobre el efecto halo, y son algunas características del atractivo físico las que mejor evocan este efecto. Por ejemplo, alguien que es percibido como atractivo, debido a una parte de sus rasgos físicos, también será percibido en gran medida como generoso o inteligente.

En la personalidad

En un estudio realizado por Dion y Berscheid en 1972, reclutaron a 60 estudiantes de la universidad de Minnesota, la mitad hombres y la mitad mujeres. A cada uno de los sujetos se le mostró 3 fotos: una persona claramente atractiva, una persona media, y una persona con poco atractivo.

Los estudiantes juzgaron cada foto señalando entre 27 rasgos de personalidad (incluyendo altruismo, asertividad, estabilidad, empatía, confianza, honestidad, extroversión, bondad, y promiscuidad). También se les pidió que dijeran la media de felicidad que cada persona de las fotos tenía en el resto de áreas de su vida, y el estatus socioeconómico.

Los resultados mostraron que la mayoría de estudiantes juzgaron a la persona atractiva con rasgos exageradamente positivos y escogieron los rasgos de personalidad más deseables que al resto de fotos. Consideraron que las personas atractivas son más felices, tienen mejores familias, mejor estatus social y económico comparado con las poco atractivas.

Nivel de estudios e inteligencia

En un estudio llevado a cabo por Landy y Sigall en 1974 mostraron a un grupo de estudiantes un texto muy mal escrito. Se les mostró la foto de una mujer y se les dijo que es la autora de los textos. Entonces se les pidió que evaluaran la calidad del texto en una escala del 1 al 9.

Cuando la foto era de una mujer atractiva, la nota media fue de 5,2 mientras que cuando la mujer no era atractiva la nota media fue de 2,7. Se usó una foto neutral y la nota media fue de 4,7.

Efecto en juicios

En un estudio llevado a cabo en 1974 Efran encontró que las personas más atractivas son sentenciadas a condenas más pequeñas que las personas poco atractivas, incluso cuando habían cometido exactamente el mismo crimen.

También observó que el atractivo físico influye en la creencia de que la persona que es atractiva tiene más posibilidades de reinserción en el futuro.

En otro estudio llevado a cabo por Monahan en 1941 se presentó a un grupo de personas fotos de criminales reales y tenían que juzgar si habían cometido un crimen o no. Las personas que participaron en el estudio encontraban difícil creer que las más atractivas hubiesen cometido algún crimen.

Diferencias de género

El investigador Kaplan también estudió las diferencias que existen en el efecto halo mediante esta variable.

En concreto, las mujeres son influenciadas por el efecto halo solo cuando se les presenta a personas del género opuesto. Pero cuando se les presenta a personas del mismo sexo, tienden a evaluar negativamente el atractivo. Cuanto más atractiva es la mujer, mayores sentimientos de celos generaban.

Fuente: https://es.wikipedia.org

Sanfermines de 1978…

En los Sanfermines de 1978, el 8 de julio de 1978 en Pamplona (España), tras el despliegue de una pancarta en favor de la amnistía total, la Policía Armada intervino dejando más de 150 heridos y un estudiante muerto por un tiro en la frente. Esta intervención llevó una huelga general en Navarra y protestas que se extendieron por Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y el resto de Navarra. Estos sucesos nunca fueron juzgados.

Posteriormente se contabilizaron más de 150 heridos, de ellos once con heridas de bala. Según Rodolfo Martín Villa, ministro del Interior en aquel momento, solo en seis horas y en la zona del centro de Pamplona se hicieron 7000 disparos de material antidisturbios y 130 disparos de bala.3

El grado de violencia empleado quedó reflejado en las órdenes que se daban desde la central a los policías por radio, y que fueron grabadas:

«Preparad todas las bocachas y tirad con todas las energías y lo más fuerte que podáis.»

«No os importe matar.»

La Primera de TVE, que retransmitía la corrida en directo por televisión, emitió las imágenes de los incidentes en directo para toda la nación desde la plaza de toros. Sin embargo, misteriosamente esas imágenes desaparecieron y a día de hoy no constan en sus archivos.

Fuente: www.youtube.com

Pablo Iglesias…

Querido Pablo Iglesias:

Soy un cura de pueblo que lleva tiempo conteniendo unas líneas sobre la deriva de Podemos en los últimos años, por no querer violentar la reflexión electoralista, pero que hoy quiere hablarte desde la gran decepción acumulada por las formas de tu partido hasta hoy. Si arriesgado es decir que Podemos surgió de los esfuerzos del 15-M, más ingenuo es pensar que ha representado al movimiento del “no nos representan”, si la irrupción en las europeas de 2014 provocó la dimisión del hoy fallecido Rubalcaba, y del propio rey, que debe su puesto a la traición del PSOE a la República, hoy es incontestable que Pedro Sánchez es el referente de toda la socialdemocracia en Europa, y que Felipe VI se encuentra tranquilo por el poco alcance que le queda a un partido que vino a asaltar los cielos.

¿Qué ha ocurrido? En 2014 se prometía cambiar el sistema y acabar con la casta, en 2015 el sistema era demasiado y ya solo importaba quitar al régimen surgido del 78; en 2016 el reto pasó a ser la superación del PSOE y capitanear a la izquierda, desde 2017 los motivos fueron echar al PP de las instituciones y unirse al PSOE para hacerlo y, en las últimas convocatorias, frenar a la ultraderecha, algo que el PSOE bien podía haber firmado. Como el cambio del PSOE de 1977 a 1989, Podemos envejeció su discurso, abarató sus aspiraciones, se convirtió en vieja política sin pasar por Moncloa y acabó mendigando al mismo PSOE que vino a superar un pequeño puesto de poder desde el que hacer un poco más de lo que va a hacer un PSOE que se niega a quitar la reforma laboral, exigir el rescate, cambiar el 135, cuestionar la monarquía, nacionalizar empresas estratégicas, intervenir la economía o frenar un solo desahucio. A todo ello ha ayudado el llevar a un militar favorable a la OTAN o a un guardia civil en las filas, lo que ha evitado el ridículo de decir “OTAN no, bases fuera” y luego retractarse, o ha impedido a la formación exigir explicaciones de los quince asesinados en el Tarajal a manos del grupo paramilitar policial.

Lo que era un partido asambleario y participativo dejó de ser una polifonía para convertirse en una única voz que debe ser repetida por todos sus integrantes; lo que comenzó pidiendo un cambio de sistema y luego se quedaba con un cambio de régimen, ha terminado aceptando al sistema y al régimen para contentarse con un poco más de las migajas que el poder da a las clases populares. Para tener a un PSOE ya teníamos al PSOE, para imitar a Izquierda Unida, ya teníamos a Izquierda Unida, y para promesas que no se cumplen, ya teníamos antes muchos partidos, sin necesidad de otro. El activismo y las calles en lucha dieron paso a los círculos, que dieron paso a los órganos de dirección, que terminaron en una suerte de activismo virtual basado en dar likes en Facebook y RT en Twitter a todo lo que dice el líder, incuestionable, una vez que se ha contradicho incluso a sí mismo con una casa que la gente común no se puede permitir. Ya sé que los obispos predican a un Jesús que exigía la pobreza para seguirlo, y lo hacen desde sus palacios episcopales, pero eso no cambia el motivo de mi misiva, solo explica por qué la iglesia hoy pierde adhesiones como ha perdido tu partido.

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Test de audición…

Los humanos disponemos de un sistema completo de telecomunicaciones basado en ondas, muy potente y sofisticado. Lo llevamos integrado y aprendemos a usarlo desde muy pequeños. Se trata del habla, de la comunicación oral. Dominamos sus formas de modulación y demodulación, pero en absoluto somos conscientes de que estamos utilizando ondas. Ondas que transmiten variaciones de presión. Sonido.

Características físicas del sonido

Si en un punto tiene lugar una perturbación en la presión de un medio, las partículas (átomos o moléculas) que se ven directamente afectadas interaccionan con las partículas que las rodean (las empujan, tiran de ellas, etc). Estas partículas hacen otro tanto con las que están un poco más lejos de aquel punto inicial, y ésas con las siguientes… y así sucesivamente. De este modo se produce ese efecto de propagación de energía en todas direcciones. Se dice que el sonido es una onda longitudinal porque las partículas del medio que atraviesa vibran hacia adelante y hacia atrás en el sentido de la propagación, como se ve en la animación siguiente:

Como sabrás, el sonido no sólo se propaga a través del aire, sino también a través de cualquier medio sólido, líquido o gaseoso: las paredes de tu casa, el agua, la mermelada, la atmósfera de cualquier otro planeta, etc. En cambio, a pesar de lo que muestran muchas películas, el sonido no se propaga por el espacio vacío, porque ahí no hay partículas que puedan vibran y afectar con ello a otras partículas.

Por esto de requerir un medio material para propagarse, se dice que el sonido es, además de una onda longitudinal, una onda mecánica. No hay que confundir las audiofrecuencias con las radiofrecuencias. Las audiofrecuencias son ondas mecánicas (por consiguiente, no se pueden propagar en el vacío, es decir, no tienen capacidad radiante), mientras que las radiofrecuencias son ondas electromagnéticas (por tanto, con capacidad radiante). 

Por otra parte, también te sonará que la velocidad de propagación del sonido depende del medio en cuestión. Como es el propio medio el que oscila con la onda, cuanto más denso y rígido sea (esto es, cuanto más apretados estén los átomos y las moléculas que lo componen), mayor velocidad. Así, el sonido viaja a través del aire a una velocidad en torno a los 340 m/s (1224 km/h), mientras que en el agua y el hierro se propaga 4 y 15 veces más rápido, respectivamente. Como los humanos hemos evolucionado fuera del agua, nuestros órganos de emisión y recepción de ondas sonoras se desarrollaron para funcionar bien dentro del aire, y está todo ajustado para aquellos 340 m/s. Fuera del aire ya cambia la cosa. Sin ir más lejos, dentro del agua oímos bastante mal y casi es mejor no intentar hablar.

Esto nos lleva al punto crucial de esta entrada: que la percepción humana tiene límites. Hay ondas que no podemos percibir… y que sin embargo existen y podemos aprovechar. Pero antes de hablar de esas ondas, conviene entender cómo funciona nuestro oído.

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Karoshi…

Karoshi (過労死 karōshi?, literalmente, exceso-trabajo-muerte) es una palabra japonesa que significa «muerte por exceso de trabajo» y se usa para describir un fenómeno social en el ambiente laboral que existe desde hace varias décadas en Japón, que consiste en un aumento de la tasa de mortalidad por complicaciones debidas al exceso de horas de trabajo, sobre todo a derrames cerebrales y ataques cardíacos.

Para que los tribunales acrediten karōshi, los trabajadores afectados deben haber hecho un mínimo de 100 horas extra en el mes previo al «incidente». No se considera karōshi si el empleado sufre un accidente como consecuencia de la fatiga que produce la sobrecarga laboral, aunque ésta se produzca en su lugar de trabajo.

Fuente: https://es.wikipedia.org

26M…

“En el supuesto de que hoy en día se tuviera que inventar un modo de conocer la voluntad popular, ¿se consideraría buena idea que la gente acudiera cada cuatro o cinco años con un papelito en la mano a una oficina electoral donde, en la penumbra de una cabina, marcaría con una cruz no una idea, sino nombres de una lista sobre la cual durante meses habría oído toda suerte de comentarios proferidos desde un entorno comercial que se nutre precisamente de la agitación? ¿Nos atreveríamos a llamar a ese ritual extraño y arcaico ‘la fiesta de la democracia‘?

Fuente: www.elconfidencial.com

Política sueca…

El día a día de los diputados suecos del nuevo Parlamento, elegido en septiembre, estará impregnado de la austeridad habitual en ese país: despachos de siete metros cuadrados, apartamentos pequeños para funcionarios y límites estrictos a la hora de usar el dinero de los contribuyentes en el ejercicio de la actividad parlamentaria.

Los diputados suecos no disfrutan de beneficios adicionales como los que tienen los parlamentarios de otros países, como presupuesto para fletar aviones, ayuda para el alquiler, dietas, contratación de asesores particulares, ayuda para gastos médicos, guardería pagada para los hijos y fondos para la divulgación del mandato, entre otras cosas.

Además, en Suecia la inmunidad parlamentaria es un concepto que no existe.

«Somos ciudadanos comunes«, cuenta a BBC News Brasil el diputado Per-Arne Håkansson, del Partido Socialdemócrata, en su despacho del Parlamento sueco.

«No tiene sentido conceder privilegios especiales a los parlamentarios, porque nuestra tarea es representar a los ciudadanos y conocer la realidad en la que viven. Representar a los ciudadanos es un privilegio en sí, ya que tenemos la oportunidad de influir en el rumbo del país», añade Håkansson.

A cada inicio de mandato, los 349 diputados suecos reciben -igual que el presidente del Parlamento- una tarjeta anual para utilizar el transporte público. Y también un amplio código de ética que va acompañado de información sobre el restringido uso de los fondos públicos y las normas de conducta para la actividad parlamentaria.

Los carros oficiales son pocos, y tienen uso limitado. El Parlamento posee solo tres vehículos, del modelo Volvo S80. Esta flota solo está a disposición del presidente del Parlamento y sus tres vicepresidentes para actos oficiales.

«No es un servicio de taxi», explica René Poedtke, del sector administrativo del Parlamento. «Los carros no sirven para llevarlos a casa o al trabajo».

En Suecia, el único político que tiene derecho a carro de forma permanente es el primer ministro. El carro pertenece a la flota de la policía secreta sueca, la Säpo (Säkerhetspolisen). Los ministros pueden pedir vehículos «cuando tengan fuertes razones para necesitarlo», según dice un asesor del gobierno. Continue reading «Política sueca…»

El Rincón del Vago…

Primavera de 1999. En un instituto del norte de Madrid, un profesor de Literatura está devolviendo los comentarios de texto de El Quijote corregidos. Cuando llega a Juan, el peor alumno de la clase, le hace levantarse: «Muy buen trabajo, Juan. Enhorabuena. Yo esperaba que no presentases nada, como siempre, pero se nota que esta obra te ha interesado y que la has comprendido mejor que nadie en esta clase», le dijo.

Aquel profesor quiso ver en Juan un genio de las letras inadaptado, pero el resto de la clase sabíamos que Juan no había leído el libro. Ni ese, ni ningún otro.

Lo que sí había hecho Juan es encontrar una brecha en el sistema que nos enseñó pocos días después, en la sala de informática del instituto. «¿Veis? Hay cuatro trabajos de ‘El Jarama’ de Ferlosio. Los descargamos, les ponemos nuestros nombres, los imprimimos y presentamos uno cada uno. No se lo digáis a nadie más, porque si los entregamos repetidos, nos pillan», nos dijo.

A la semana siguiente el profesor nos devolvió los comentarios de ‘El Jarama’. Estaba desconcertado. En plena clase denunció que, de los cuarenta trabajos presentados, al menos treinta eran el mismo con pequeñas o ninguna modificación más allá del nombre del autor.

«De aquí no se va nadie hasta que me digáis quiénes son los cuatro a los que todos habéis copiado», nos dijo. Aquel profesor, ya cercano a la jubilación, temía que estuviésemos coaccionando a compañeros para que nos dejasen copiar su trabajo, y tardamos una hora en hacerle comprender que, en esa nebulosa que era internet a finales de los 90, alguien estaba compartiendo trabajos sin pedir nada a cambio.

«Se llama El Rincón del Vago», le dijimos.

Al día siguiente todo el instituto estaba imprimiendo documentos de El Rincón del Vago y nada volvió a ser lo mismo. Cualquier trabajo quedó bajo la sospecha del plagio y se desató una paranoia académica que los profesores no supieron afrontar: algunos hicieron la vista gorda, otros dejaron de pedir trabajos y unos pocos se vieron obligados a cotejar cada documento con las bases de datos del portal, tratando de detectar párrafos duplicados al tiempo que los estudiantes íbamos sofisticando los métodos para engañarlos. Reescrituras, mezclas de párrafos de distintos comentarios de textos, cambios en la estructura, distintas portadas… hay tantas formas de camuflar un trabajo descargado que los profesores nunca más han podido saber cuándo les dan gato por liebre.

Fuente: www.elconfidencial.com

Rituales funerarios…

 Los ritos más antiguos que se conocen sobre costumbres funerarias se hallan en el Paleolítico (285 millones de años hasta los 127) Se cree que este es el instante histórico en el cual tomamos consciencia de la importancia de la muerte. Reflejo de ello es el trato especial del cuerpo.

En el periodo del Neolítico se encuentra evidencia de sepulturas grupales e individuales, muchas de ellas con ofrendas. Es en este momento donde se empieza a manifestar un ritual. En éstas comunidades, todos los rituales relacionados con el advenimiento de la muerte son de índole religiosa, ideológica o cultural.

Algunas expresiones son constantes entre las distintas celebraciones. Las ofrendas, por ejemplo, siempre forman parte del ritual, al igual que las oraciones, los cantos, las visitas a los panteones y la ornamentación de los sepulcros.

Varios pueblos le dan una importancia relevante al alimento hecho para los difuntos, y algunas otras acostumbran compartirlo como parte de las tradiciones. En otras culturas se confeccionan disfraces y máscaras, se organizan bailes y desfiles con música y puestas en escena de óperas.

No todas estas festividades se rigen por los mismos patrones. Algunas dependen de los ciclos lunares, otras del tiempo de la cosecha y algunas más están asociadas al año nuevo. Sin embargo, sin importar el nombre del festejo o la variedad de significados asociados a éste, el objetivo es el mismo: dar la bienvenida a los muertos entre nosotros los vivos.

No todos entendemos la muerte de la misma forma.

Ahora es necesario hablar de algunas expresiones catalogadas como extrañas dentro del festejo a nuestros muertos:

En el Tíbet, ofrecen el cuerpo de los recién fallecidos como comida para los buitres. Este ritual se denomina entierro en las nubes o entierro aéreo.

En Ghana, es tradición que la familia haga un ataúd que refleje el oficio del difunto.

En Madagascar se celebra el Famadihana cada siete años. En este ritual se exhuman los restos de algún familiar, se renueva la tela en la que vienen envueltos y se baila con ellos antes de ser depositados nuevamente en la tumba.

El pueblo Yanomami del Amazonas se come las cenizas de sus muertos en una especie de sopa con plátano.

En Papúa Nueva Guinea vive la etnia Dani. Cuando alguien muere, a las mujeres y niños de la familia se les corta parte de algún dedo de la mano como muestra de dolor. El encargado de llevar a cabo la amputación es un sacerdote, que también decidirá, en función de la reacción de la mujer o niño/a, si se corta sólo un dedo o más. Si la persona muestra resistencia, pueden ser varios. Luego estos dedos son atados a un collar elaborado con cabellos y éste se coloca alrededor del cuello del difunto antes de enterrarlo. También, cada 10 años ellos sacan a los muertos de sus sepulturas y los llevan a sus casas durante 30 días. Son cadáveres que se conservan muy bien por la tierra, que es muy especial, por lo que no tienen olor. Los sientan a la mesa y les hablan como si estuvieran vivos.

Fuentes:

Menosmalismo…

Elegir el menor de los males es algo que, todos o casi todos, hacemos cotidianamente. Si un determinado fármaco me cura una enfermedad grave a pesar de que tenga efectos secundarios desagradables es muy probable que elija el fármaco en cuestión y reciba la aprobación de todos. Pero cuando la doctrina del mal menor se convierte, dogmáticamente, en un principio incuestionable o tolerado con facilidad nos encontramos con una falacia o mala argumentación y con una desgracia. La falacia o mala argumentación consiste en que como siempre puede haber un mayor mal , queda justificada cualquier acción. Por poner un ejemplo extremo, votar a Pinochet para que no salga el mas repugnante de los nazis imaginables. Y eso no es de recibo. Y es una desgracia porque la izquierda, con vocación realmente emancipatoria y no de boquilla, ha caído con demasiada frecuencia en la aceptación de dicha manera falaz de argumentar. La historia abunda en tantos ejemplos que está de más enumerarlos. Es probable que esa supuestamente puntual sumisión, votar con la nariz tapada o conceder ahora para ganar mañana sea una de las causas de los constantes fracasos de una izquierda obnubilada por sacar la cabeza a cualquier precio y no perder un átomo de poder.

Es lo que creo que, como tantas veces, ocurre ahora. La consigna es ir a votar a toda costa, metiendo el miedo en el cuerpo, por muy real que también lo sea en la realidad. Habría que evitar a toda costa que la derecha y la ultraderecha ganen. Da igual que se pisoteen los principios, que se pacte con aquel que se detestaba, que se calle para no nombrar lo que moleste. Lo importante, y ahí se unen los que mandan y muchos de los, al menos autotitulados, luchadores de la izquierda. Algunos no estamos de acuerdo y pensamos que lo mejor es la abstención activa. No ir a las urnas pero trabajar día a día en la sociedad que es donde se gesta una política que merezca la pena. Y lo curioso es que, incluso dentro de los que poseen un corazón libertario, con el que simpatizo, cuando optan por no votar lo hacen con argumentos en relación a los muchos defectos de esta democracia. El paro, las desigualdades, la falta de real pacifismo, el maltrato a jóvenes y mayores y un sinfín de hechos que sin duda, son reales ,solo que se dan dentro del sistema. Y es este el problema de verdad, allí donde a de colocarse el punto de mira. Es el sistema, habría que repetirlo una y mil veces. Y si suena a estribillo, qué le vamos a hacer.

Fuente: https://insurgente.org