Pedalear…

Un ciclista es un desastre para la economía del país: no compra coches, ni presta dinero para comprar. No paga pólizas de seguro. No compra combustible, no paga para llevar el coche a revisión y no necesita reparaciones. No usa aparcamiento pagado. No causa accidentes graves. No requiere autopistas con varios carriles. Él no se vuelve gordo.

Las personas sanas no son necesarias ni útiles para la economía. No compran medicina. No van a hospitales ni a médicos. No agregan nada al PIB del país.

Por el contrario, cada nueva tienda de McDonald’s crea al menos 30 empleos, en realidad 10 cardiólogos, 10 dentistas, 10 expertos en dieta y nutricionistas, obviamente, así como las personas que trabajan en la propia tienda».

Caminar es aún peor que los peatones, ni siquiera compran una bicicleta.

Fuente: https://diariodelamancha.com

Puntos relieve envases vidrio…

Muchos envases de vidrio tienen unos puntos en relieve junto a la base, como una especie de braille. Ya sean botellas, botellines, tarros, botes… de refrescos, salsas, mermeladas, aceitunas, zumos… en ellos encontramos esas protuberancias en pautas diferentes, ya sea punto-punto-punto-punto-espacio-espacio-punto-espacio… como comienza en el ejemplo de la imagen o en otras combinaciones diferentes.

Lejos han quedado los días de la producción artesanal de botellas y envases de vidrio por el método del soplado. Ahora lo hacen las máquinas en un proceso industrial. Existen varios sistemas como el prensado, el soplado a presión o el moldeado y es habitual la utilización conjunta de algunos de ellos.

Una vez obtenidas las botellas o envases se les somete a unos controles de calidad automáticos muy sofisticados. Desde simuladores de tensión para eliminar el producto excesivamente frágil, hasta controles dimensionales, de grosor y aspecto por medio de máquinas opto-eléctricas para evitar las fisuras, rebabas, suciedad, burbujas y demás.

En este proceso es muy útil un código de identificación colocado en el artículo, para asociar el defecto con el molde correspondiente. Así puede saberse al instante de qué molde procede el producto defectuoso y proceder a su reparación.

Y aquí entran en juego los puntos de marras. Su número y su disposición entre los espacios, forman un código de identificación fácilmente reconocible por medios opto-mecánicos. Además, no es posible que el código identificativo se desprenda del envase, puesto que forma parte del mismo.

¡Y hay más!

Si vuelves boca abajo alguna botella o tarro podrás observar que en su base, en su parte más externa, se dibuja un contorno circular de estrías, como las del canto de algunas monedas. La función de estas estrías es que el recipiente se agarre mejor sobre las superficies, y también que no estalle cuando aún se encuentra caliente al situarlo sobre la cinta transportadora tras salir del horno debido a la diferencia de temperatura.

Fuente: www.sabercurioso.es

Mercurio no es el planeta más caliente del Sistema Solar…

En el gran esquema del Sistema Solar la mayor fuente de energía, con diferencia, es el Sol. Y, generalmente, asumimos que el planeta más caliente del Sistema Solar es Mercurio, porque es el que queda más próximo al Sol. Sin embargo, esto no es así, y ese premio debe llevárselo otro mundo.

Mercurio es muy caliente, y completa una órbita completa al Sol en solo 88 días terrestres, alcanzando temperaturas que superan los 400 ºC en su región más ardiente.

Sin embargo, como Mercurio gira muy lentamente sobre sí mismo, las zonas oscuras donde no incide el sol permanecen así durante mucho tiempo, lo que se traduce en que allí se alcanzan temperaturas por debajo de los -100 ºC.

Pero ¿qué sucede con Venus? Se encuentra aproximadamente al doble de distancia que el Sol que Mercurio. Tarde 225 días terrestres en orbitar al astro rey. Y aún gira sobre sí mismo más lentamente que Mercurio.

Y, sin embargo, cuando se mide la temperatura de Venus, hay una sorpresa: Venus tiene la misma temperatura en todo momento, tanto de día como de noche, en un promedio 462 °C, lo que lo convierte en un planeta más caliente que Mercurio.

Este dato desconcertó a los astrónomos, porque Venus no era lo suficientemente grande como para generar su propio calor, y sin embargo era más caliente durante la medianoche que la temperatura registrada al mediodía en Mercurio.

¿El albedo?

El cálculo de cuánto refleja o absorbe la radiación un objeto se conoce como su albedo, que proviene de la palabra latina albus, que significa blanco. Un objeto con un albedo de 0 es un absorbente perfecto, mientras que un objeto con un albedo de 1 es un reflector perfecto. Todos los objetos físicos tienen un albedo entre 0 y 1.

Por ejemplo, a pesar de su blancura nocturna, el albedo promedio de la Luna es de sólo 0,12, lo que significa que sólo el 12% de la luz que le llega se refleja, mientras que el otro 88% se absorbe.

Mercurio resulta ser similar a la Luna (albedo 0,119), mientras que el albedo de Venus es, con mucho, el más alto de todos los cuerpos planetarios del Sistema Solar (0.90). Así que no sólo Mercurio recibe cuatro veces más energía por unidad de superficie, sino que absorbe casi nueve veces más de la luz solar que recibe Venus.

¡La atmósfera!

Mercurio no tiene atmósfera, mientras que Venus tiene una atmósfera muy espesa. Es decir, que todo el calor que recibe Mercurio y que es reflejado, se irradia al espacio. Pero en el caso de venus, el calor rebota en la atmósfera. Debido, pues, al intenso efecto invernadero al que está sometido Venus, éste se convierte así en el planeta más caliente del Sistema Solar.

Esto hace que Venus sea más caliente que Mercurio, a pesar de hallarse a más del doble de la distancia del Sol que este y de recibir solo el 25% de su radiación solar. En ausencia del efecto invernadero, la temperatura en la superficie de Venus podría ser similar a la de la Tierra. El enorme efecto invernadero asociado a la inmensa cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera atrapa el calor provocando las elevadas temperaturas de este planeta.

Fuentes:

Vaciado de los embalses…

Según el estudio Precios y Costes de la Generación de la Electricidad (Comisión Nacional de Energía, 2008), producir un megavatio hora eléctrico en una central nuclear amortizada costaba en ese año, en el año 2008, año de la publicación de ese informe, dieciocho euros (18 €). Hoy, las centrales nucleares españolas están 13 años más amortizadas que en 2008, cuando fueron publicadas aquellas cifras, por lo que generar un megavatio hora nuclear es presumiblemente más barato aún.

Además, hoy, el uranio, la materia prima con la que las centrales nucleares producen electricidad, cuesta poco más de la mitad de lo que costaba en 2008, porque Fukushima cerró muchas centrales en Japón y en Alemania (dos enormes potencias nucleares), y porque en otras latitudes la solución atómica ha dejado de ser atractiva a los ojos de la opinión pública, todo lo cual ha deprimido muy considerablemente el precio del uranio.

A pesar de todo ello, a pesar de que hoy, producir un megavatio hora nuclear cuesta muy probablemente mucho menos de esos 18 euros en las centrales amortizadas… a pesar de ello, lo estamos pagando a 116,73 euros, lo que implicaría un beneficio de más del 650%.

Los números, con la hidráulica, se salen ya por completo de madre. Según el mismo informe de la CNE, generar entonces (en 2008) un megavatio hora hidroeléctrico en una central amortizada costaba 3 euros. Y volvemos a lo mismo: aunque hoy esas centrales están 13 años más amortizadas, la gran hidráulica también está cobrando la electricidad hoy a 116,73 euros el megavatio. ¿Beneficio por megavatio hora? Más de un 3.800%.

 

¿Cómo infla el precio la hidráulica?

La hidráulica espera, espera y espera en la subasta, sabedora de que esta -la subasta- irá calentándose y encareciéndose. Espera… porque puede esperar: es una energía almacenable, como el carbón, el petróleo o el gas.

Espera, pues, y, llegado un cierto momento, cuando la demanda está a punto de colmarse (hay una demanda de 100 y otras tecnologías ya se han adjudicado 95, por ejemplo), entonces la hidráulica estima “a cuánto puede ofertar el gas para cubrir costes y obtener un margen de beneficio” y, una vez hecha esa estimación, la hidráulica oferta en la subasta un ápice por debajo y se adjudica esos cinco últimos megavatios hora. Por ejemplo, la hidráulica estima que el gas podría ofertar a 116,74 euros el megavatio hora. Pues bien, los señores del agua van y dicen: pues yo puedo generar ese megavatio hora a 116,73 euros… y se lo adjudican.

Cobran 116,73 euros por ese megavatio hora, aunque la hidráulica está produciendo ese megavatio hora a 3 euros. Es decir, que la hidráulica está aprovechando (1) la subida en los mercados internacionales del precio del combustible que utiliza su competidor (el gas natural) y está aprovechando (2) la subida del precio del CO2 en el mercado europeo (el CO2 es otro coste de los ciclos combinados) para hacer el agosto.

Se da la circunstancia además de que los propietarios de las centrales hidroeléctricas (Iberdrola, Endesa y Naturgy) son así mismo propietarios de 15.000 megavatios de potencia en centrales de ciclo combinado (gas natural), por lo que conocen con mucha precisión a qué coste pueden operar para obtener un margen de beneficio suficiente).

Y, ahora, una cuenta muy sencilla: la hidráulica ha colocado en el mercado de hoy 74.275 megavatios hora, según muestra la tabla elaborada por OMIE (el operador del mercado ibérico de electricidad). El coste de generación de todos esos megavatios asciende, según el informe de la CNE, a unos 222.000 euros (74.000 megavatios por 3€ de coste de generación por megavatio). Pues bien el precio que van a cobrar Iberdrola, Endesa y Naturgy por esa electricidad hidro asciende a más de ocho millones y medio de euros. En 24 horas.

Con la nuclear podemos hacer la misma cuenta. Según OMIE, la nuclear ha colocado en el mercado hoy 166.000 megavatios hora. Generarlos le ha costado (a razón de 18€ el megavatio, si nos atenemos a la cifra de la CNE de 2008) casi tres millones de euros. Pues bien, de la venta de hoy obtendrá (a razón de 116,73€ el megavatio) casi 20 millones de euros. En 24 horas.

Según Red Eléctrica de España, que es el operador del sistema eléctrico nacional, actualmente hay en el país 17.098 megavatios de potencia hidráulica. Iberdrola controla 9.715. Endesa, 4.793. Naturgy, 1.951. O sea, que tres empresas manejan los grifos de 16.459 megavatios hidro, el 96,2% del total.

Se da la circunstancia de que los que manejan el grifo de la hidráulica (Iberdrola, Endesa y Naturgy) también son propietarios del 100% de la potencia nuclear (más de 7.000 megavatios) y de 15.000 de los 26.000 megavatios de gas natural que hay instalados en España.

Fuente: www.energias-renovables.com

Cultura vs cualificación…

Si por algo se distingue el ser humano es por su arrogancia.

Vivimos en un mundo en el que toda persona parece tener la obligación de opinar sobre cualquier cosa y posicionarse ante las innumerables polémicas, naturales o interesadas, con las cuales los medios de comunicación nos atiborran diariamente. Ante esa necesidad, muchos se creen capacitados para ejercer ese rol, porque son personas cultas, debido a que disponen de un título universitario que así lo acredita. Qué equivocados estamos.

En la cultura occidental -ya global- se ha convertido en un tópico hablar de lo sorprendente que resulta que ciertas corrientes ideológicas o fenómenos sociales se desarrollen en sociedades avanzadas y, por lo tanto, cultas. Todos habremos leído lo irracional que resulta que el nazismo se pudiese reproducir en una sociedad tan culta como la alemana de los años 30, puesto que era uno de los países más industrializados, técnicamente más punteros y con estándares educativos más avanzados del planeta. De ese modo, traemos a la mente el cliché del oficial de las SS que habla varios idiomas, cita a filósofos y toca el piano pero que es, básicamente, un hijo de puta con balcones a la calle. A esta imagen asociamos la pregunta retórica tradicional ¿cómo es posible que personas tan cultas sean capaces de cometer semejantes aberraciones? La respuesta, como ocurre en multitud de ocasiones, es que no se puede responder de forma satisfactoria a una pregunta que está mal planteada y ya es absurda per se. En otras palabras, hemos construido un falso mito en torno a lo que es una persona culta.

Vivimos en unos sistemas supuestamente democráticos en los cuales se supone que los ciudadanos eligen a sus representantes tras un análisis racional de la realidad. Es, por tanto, necesario que esos ciudadanos sean personas cultas, es decir, con la suficiente capacidad intelectual para tomar las decisiones correctas que afecten a los asuntos públicos, pues de otra forma es evidente que dicho sistema no puede funcionar de forma satisfactoria. Ocurre, sin embargo, que los ciudadanos asocian el concepto de ser personas cultas a ser personas educadas, es decir, que han completado distintos niveles educativos con éxito. De ese modo, alguien con un grado en farmacia y un master, que hable razonablemente bien en inglés, es una persona culta, siendo percibida como tal por sus semejantes y por sí mismo. Ese ciudadano considera, en base a esa cualificación, que está capacitado para opinar sobre los distintos asuntos que conforman eso que denominamos opinión pública. Su opinión sobre el sistema fiscal idóneo en su país es considerada más respetable que la de su vecino, encofrador de profesión, a pesar de que ambos han recibido la misma formación en cuestiones económicas, es decir, ninguna. Dicho graduado también se considera cualificado para opinar sobre el cambio climático, la inmigración, la marcha de Messi del Barça, o la literatura rusa de entreguerras.

Supongamos, además, que a nuestro amigo farmacéutico le va razonablemente bien en la vida. Es una persona de éxito con un poder económico razonable ya que regenta la farmacia heredada de sus padres. En ese caso, al hecho de ser una persona con carrera, se le suma el plus de ser una persona a la que le va bien. Sus opiniones ya no son solo las de una persona culta, sino las de una persona exitosa, por lo cual sus posiciones sobre temas que desconoce por completo están aún más auto-valoradas.

Considero que el problema reside en que seguimos alimentando el mito de que una persona es culta cuando lo que queremos decir es que está técnicamente cualificada en un área concreta. Es por ello que saber tocar el piano no te inmuniza contra el totalitarismo. Lo realmente sorprendente es cómo nos hemos convencido de lo contrario.

Fuente: www.meneame.net

Magdalena de Proust…

Se conoce como la magdalena de Proust​ o también fenómeno de Proust ​o efecto proustiano ​al fenómeno humano memorístico en el cual una percepción (especialmente el olor) evoca un recuerdo o reminiscencia. Ello puede ser un objeto, gesto, imagen u otro elemento del día a día que transporta a la persona a un recuerdo que creía olvidado.

Se caracteriza por ser un fenómeno involuntario y está relacionado sobre todo con la memoria olfativa. Se cree que esta relación entre olfato y memoria se debe a que las emociones y el procesamiento de los olores se encuentran en la misma zona del cerebro, el interior del sistema límbico.

El motivo por el cual el olfato es el sentido que más nos provoca este efecto es que en el pasado teníamos que recordar bien los sitios donde recolectar, qué alimentos podíamos consumir o cuáles no, etc. Para ello, los sentidos se agudizaron y establecieron conexiones con el hipocampo, que es la parte del cerebro donde se almacenan los recuerdos a largo plazo.

El nombre proviene del recuerdo que le provoca el sabor de una magdalena recién hecha mojada en té al protagonista de Por el camino de Swann (el primer volumen de la serie En busca del tiempo perdido), escrita por Marcel Proust en 1913. En las siguientes 3000 palabras del libro, el autor se sumerge en el recuerdo que le provoca el probar la magdalena con té.

Fuente: https://es.wikipedia.org

Ley de Parkinson…

La Ley de Parkinson, enunciada por el británico Cyril Northcote Parkinson en 1957, afirma que «el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine».

Para muchos, cuanto más tiempo se tenga para hacer algo, más divagará la mente y más problemas serán planteados. Este hecho tiene una gran aplicación en gestión del tiempo, productividad y dirección de proyectos, puesto que la fijación de cortos plazos de entrega nos ayuda a evitar que el trabajo se expanda innecesariamente.1

Las tres leyes fundamentales de Parkinson son:

  1. «El trabajo se expande hasta llenar el tiempo de que se dispone para su realización».
  2. «Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos».
  3. «El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia»

Fuente: https://es.wikipedia.org

Auroville…

Auroville es una comunidad ubicada a diez kilómetros del municipio de Puducherry, en el estado de Tamil Nadu (India).

La comunidad fue fundada según las visiones de Sri Aurobindo y más concretamente por Mirra Alfassa, más conocida como La Madre, quien fuera discípula del primero. Tras la muerte de Aurovindo ella organizó a los seguidores del místico en el «Sri Aurobindo Áshram en Puducherry».

El motivo para la creación de Auroville ha sido —según palabras de Alfassa— la existencia de «el lugar en una vida comunitaria internacional, donde hombres y mujeres aprendan a vivir en paz, armonía, más allá de todas las creencias, opiniones políticas y nacionalidades».

Respecto al proyecto Alfassa ha dicho: «Debe existir sobre la Tierra un lugar inalienable, un lugar que no pertenezca a ninguna nación, un sitio en donde todos los seres de buena voluntad, sinceros en sus aspiraciones, puedan vivir libremente como ciudadanos del mundo».

La idea fue presentada a la ONU y al gobierno de la India en 1965; en 1966 la Unesco tomó la resolución de aceptar y asistir a este proyecto único. En 1973 cuando falleció Alfassa se le rindieron en Auroville funerales como si fuera una manifestación de la Madre Divina (deví). Poco después de su muerte, surgieron discordias y desencanto que provocó que algunos de los primeros pobladores decidieran marcharse, aunque la mayoría de los aurovilianos decidió quedarse.

Fuente: https://es.wikipedia.org

Tsundoku…

«Tsundoku» es un término de argot japonés que proviene de la unión de los términos tsunde oku (積んでおく?), que significa empacar cosas listas y dejarlas para más tarde, y dokusho (読書?), lectura de libros. También se utiliza para referirse a los libros listos para una lectura posterior cuando están en una estantería.

Fuente: https://es.wikipedia.org/

Respirar un líquido…

La respiración humana, como la de todos los animales terrestres, está basada en la absorción de aire atmosférico. Un aire que está formado por una mezcla de oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono,  así como otros elementos (algunos contaminantes) en diversa proporción.
Sin embargo, esta no es la única mezcla respirable por el hombre. De hecho, son harto conocidos los sketches televisivos en que se inhala helio o hexafluoruro de azufre, que si bien son inocuos, producen el efecto secundario de una voz aguda y grave respectivamente.
Ahora bien… una cosa es respirar una mezcla diferente de aire y otra muy diferente respirar un líquido como si se tratase de un pez. Pues, aunque le parezca mentira, si se llena sus pulmones de perfluorocarbono puede respirar como si estuviera en la superficie.
El ahogamiento, en todos los animales exclusivamente terrestres, se produce cuando los pulmones se llenan de agua y estos no pueden obtener el oxigeno del liquido que los rellena. En este caso, los pulmones no están diseñados para poder extraer el oxígeno de un líquido, de tal forma que bajo el agua dejan de estar operativos y el organismo acaba por morir más temprano que tarde.  No obstante, los científicos descubrieron que un compuesto líquido, el perfluorocarbono, tenía la capacidad de ser respirable como si fuera el aire.
El perfluorocarbono, sintetizado por primera vez en los años 20 y desarrollado durante la Segunda Guerra Mundial, pertenece a la familia de los fluorocarbonos, en que, de forma artificial, a un hidrocarburo se le ha substituido el hidrógeno por flúor. Este nuevo producto, de esta forma, posee unas características de estabilidad química muy importantes y una capacidad de absorber gases que es 30 veces mayor que la que tiene el agua. Ello hace que sea un producto utilizado en los aparatos de refrigeración, antiadherentes, impermeabilizantes y para hacer envases resistentes al microondas. Sin embargo, la medicina también les ha encontrado uso.
Las peculiares características del perfluorocarbono lo ha hecho un elemento esencial en la oftalmología, así como utilizado como substituto de la hemoglobina… y como líquido respirable.
Durante los años 60, los médicos descubrieron que el perfluorocarbono era útil para tratar algunas dolencias en los pulmones e incluso para substituir el líquido amniótico en problemas con fetos aún dentro de la placenta. Evidentemente, después de estos descubrimientos, lo más lógico vino solo, y en 1966 el profesor Leland C. Clark consiguió que varios ratones sobrevivieran sumergidos respirando.
 
Cuenta la leyenda que todo fue debido a un accidente en el que un ratón cayó en una cubeta con perfluorocarbono y sobrevivió, dando la clave del líquido respirable. Si les soy sincero, yo creo que más bien alguien cogió un ratón y lo tiró dentro «a ver qué pasa«… y le salió bien.
Sea como sea, los experimentos con líquidos respirables no han hecho más que comenzar debido a sus posibles beneficios (submarinismo, sangre artificial…)  aunque no se ha conseguido un verdadero avance en dirección a conseguir emular la respiración acuática de los peces. Lo máximo que se ha conseguido es mantener a gatos durante semanas sumergidos en perfluorocarbono. Lo poco que estos animales duran cuando han de volver a respirar aire y la potencia contaminante de estos productos primos hermanos de los temidos CFC, hacen que su uso -al menos hasta la actualidad- se centre en tratamientos concretos y precisos.

Beneficios caídos del cielo…

Siempre que se dispara el precio de la luz, surgen críticas por parte de políticos y opinadores al mercado eléctrico y su sistema de subasta marginalista, que genera los beneficios caídos del cielo, windfall profits en inglés. “¿Por qué hemos de pagar todos los kilovatios al mismo precio, si unos cuestan más que otros?”. Vamos aclarar por qué se hace así y cuáles son las alternativas.

La subasta marginalista

Cada día, Red Eléctrica Nacional organiza una subasta para cubrir la demanda eléctrica estimada para el día siguiente. Hay una subasta independiente para las 24 horas del día y para cada subsistema eléctrico aislado (Península, Baleares, Canarias). El algoritmo de adjudicación viene a ser este:

1. Red Eléctrica calcula la demanda estimada para esa hora y subsistema, teniendo en cuenta consumos históricos, previsión meteorológica, calendarios laborales y otros datos orientativos. Supongamos que estima una demanda de 35 MWH.

2. Cada central generadora puede pujar por los megavatios que puede producir y un precio. Por ejemplo:

3. Se ordenan las pujas según precio ascendente, y se van adjudicando de una en una hasta que se cubre la demanda estimada de 35 MWH. En nuestro ejemplo, entran en la subasta toda la oferta nuclear, eólica, solar, hidroeléctrica, una parte de gas, y quedan fuera carbón y gasoil.

4. Se paga a todas las centrales adjudicadas el precio que pujó la última en entrar. En nuestro ejemplo, la última fue la central de gas, así que se les paga a todas los 40 eur/MWH que pujó ésta.

El punto 4 es el que define a la subasta marginalista y es el más controvertido. Pese a que la central nuclear pujó a 5 eur/MWH, los acabará cobrando a 40 eur/MWH, generándole un beneficio caído del cielo de 35 eur/MWH.

 

La subasta pay-as-you-bid

La alternativa al algoritmo anterior consiste en cambiar el punto 4 por

4. Se le paga a cada central adjudicada el precio por el que pujó. En este sistema, se acaban los beneficios caídos del cielo y el precio medio al que pagaremos el MWH bajará de 40,00 a 16,40 euros.

Se diría que con esta fórmula se obtienen mejores precios, y ello provoca las críticas airadas a la subasta marginalista actual cada vez que se disparan los precios.

 

¿Y si cambiamos de sistema de subasta?

La comparativa entre las dos subastas es un problema clásico de una rama de las matemáticas llamada teoría de juegos, y no es tan trivial como parece hasta aquí.

Toda planta generadora de electricidad reparte sus costes en:

  • fijo: lo que cuesta tener la central parada (construcción, empleados, mantenimiento…).
  • variable: el incremento de coste que supone tenerla produciendo.

En las centrales fósiles el coste variable es el precio del combustible que queman. Fotovoltaicas y eólicas apenas tienen coste variable, su combustible es gratis.

En el punto anterior, hemos repetido los cálculos para la subasta pay-as-you-bid, asumiendo que los precios a los que pujan las centrales hubiera sido el mismo que en la subasta marginalista. Pero en todo juego, la estrategia del jugador depende de las reglas:

  • Subasta marginalista: me interesa ser una de las centrales escogidas, pero sé que cobraré según marque el precio de cierre, no tiene sentido inflar mi puja. Pujaré por el precio más bajo que no me produzca pérdidas en caso de ser yo el último en entrar, o sea, mi coste variable. El coste fijo ya lo pagaré con los beneficios caídos del cielo.
  • Subasta pay-as-you-bid: no puedo ajustar la puja al precio de mi coste variable, porque entonces nunca podré pagar el coste fijo. Tengo que incluirlo en mi puja. Además, mañana va a hacer frío y no habrá viento. No estarán las eólicas, o sea que, aunque suba mi puja 10 euros, seguiré entrando en la subasta.

Así pues, el sistema pay-as-you-bid no es tan maravilloso como parecía de entrada:

  • Los precios de puja suben, ya que pasan a incluir los gastos fijos de la instalación. Es erróneo hacer cálculos de la subasta pay-as-you-bid con las pujas de la marginalista.
  • Favorece la especulación, pudiendo dar precios superiores a los actuales. Puede darse un caso de profecía autocumplida: todos los productores creen que el precio de cierre será muy alto, pujan muy alto, y por lo tanto lo acaba siendo. O simplemente los grandes productores pactan subir sus pujas.
  • No fomenta la eficiencia de las centrales: si tengo que invertir en una nueva planta, me es igual hacerlo en una de gas que genera energía a 40 eur/MWH que en una eólica que lo hace a 5 eur/MWH. Igualmente me van a pagar lo que me cueste.

 

Conclusión

Pese a que la expresión “beneficios caídos del cielo” remueva las tripas a más de uno, son precisamente lo que evita la especulación. El sistema de subasta marginalista es el más eficiente para fijar los precios de la electricidad. Por ese motivo es el usado en todo el mundo en los mercados de utilities (productos que son idénticos independientemente de quién te los fabrique, en nuestro caso, la energía eléctrica).

 

Ampliación: Euphemia, el algoritmo que establece el precio de la electricidad.

Fuente: https://nergiza.com