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El conocimiento nos hace libres…

Circunscripciones electorales…

En general sistemas como el de EE.UU., Gran Bretaña o España distribuyen de una forma bastante uniforme por todo su territorio la elección de los representantes populares. La cuestión es que en la medida en que el trabajo cada vez se está concentrando más en determinadas áreas urbanas, es allí adonde acude la gente a vivir.

Enormes migraciones interiores están despoblando áreas rurales de casi todos los países para concentrar a la población en grandes ciudades. Esa gente de las ciudades, por una serie de cuestiones en las que no voy a extenderme, tiende a ser más abierta y progresista hacia los extranjeros, las nuevas ideas, la moral sexual, etc., que la gente que vive en el campo. Es decir que las ciudades aglutinan la mayoría de los votantes de los partidos y los líderes progresistas.

El problema es que ese tipo de votante, en lo que concierne a los sistemas electorales, se encuentra excesivamente concentrado en la medida en que áreas rurales -donde comparativamente puede vivir por ejemplo un 30% de la población- pueden llegar a otorgar, en función del sistema electoral en vigor, el 40 o el 45% de los representantes del Parlamento o la Cámara de turno lo que sobreprima de cierta manera el voto de los escasos habitantes rurales que, por otra serie de cuestiones (entre ellas nuevamente el éxodo rural), tienden a ser también mayoritariamente grupos de edad avanzados, es decir conservadores por partida doble. Por tanto, en contrapartida, el voto progresista se convierte en parcialmente ineficiente al estar menos desperdigado.

Fuente: http://despuesnohaynada.blogspot.com

No hay menos oxígeno en el Everest…

En realidad, no es que haya menos oxígeno. El porcentaje de este gas en el aire permanece constante en toda la atmósfera: sea al nivel del mar o en las cimas de las montañas, siempre es del 21%.

Lo que ocurre es que cuanto más alto ascendemos, menos masa de aire tenemos encima de la cabeza y, por tanto, menos presión, que es la fuerza que necesitan los pulmones para poder absorber ese aire – y con él, el oxígeno– a través de la tráquea.

En la cima del Everest, situada a 8.848 metros de altitud sobre el nivel del mar, la presión es de 0,33 atmósferas, dos tercios menos que en la costa, donde la presión atmosférica es de 1 atmósfera.

En esas condiciones, el aire apenas entra en los pulmones, y los alvéolos no reciben el oxígeno que precisan para incorporarlo al torrente sanguíneo y suministrarlo a los músculos y a los otros órganos del cuerpo. Esa carencia es la que produce el famoso mal de altura, que a partir de los 2.500-3.000 metros de altitud se traduce para muchas personas en cansancio extremo, dolor de cabeza, mareos, digestión lenta, náuseas, taquicardia y, en los casos más graves, edema pulmonar y hasta infarto de miocardio.

Por eso, la mayoría de los alpinistas que suben ochomiles utilizan botellas de oxígeno suplementario. Además, antes de atacar la cima pasan unas semanas de aclimatación entre 3.000 y 6.000 metros. De esa forma, el cuerpo aumenta la producción de hemoglobina, la proteína que transporta el oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos a través de los glóbulos rojos.

Una adaptación hematológica completa a una gran altitud se consigue cuando el incremento de eritrocitos llega a su clímax y se detiene. Después de esto, la persona situada en altitudes extremas (5500 m) es capaz de realizar actividades físicas como si estuviera a nivel del mar. El periodo de completa adaptación se calcula multiplicando la altitud en kilómetros por 11.4 días. Por ejemplo para adaptarse a 4000 m de altitud se requieren aproximadamente 46 días. De cualquier modo, ningún periodo de adaptación permite a humanos vivir permanentemente por encima de los 5950 m.

Como caso excepcional es digno nombrar a Babu Chiri Sherpa, quien la noche del 6 al 7 de Mayo de 1999 hizo el vivac más alto de la historia, permaneciendo hasta veintiuna horas en la cima más alta del planeta sin aporte alguno de oxígeno suplementario, después de haber subido diez ocasiones al punto más elevado de la Tierra hasta por cuatro rutas diferentes. Falleció, irónicamente, en 2001 al caer en una grieta cerca del campo 2.

Fuentes:

Deshidratación de altura…

¿Por qué nos deshidratamos más caminando por la montaña que por la playa? Vale, la respuesta obvia es… ¡porque en la montaña no hay cuestas! Pero, ¿qué otras razones existen para este inconveniente que puede contribuir a los síntomas del mal de altura?

  • A mayor altura la humedad del ambiente es menor. Esto significa que el aire es más seco y si lo respiramos nos estará quitando más humedad, es decir, no nos aportará la humedad que necesitamos y tendremos que producirla nosotros mismos lo que implica una mayor deshidratación, solo por respirar.
  • A mayor altura menor cantidad de oxígeno disponible, por lo que nos costará más obtenerlo cada vez que inhalemos. Esto hará que respiremos más rápido para tratar de compensar la falta de oxígeno.
  • A mayor altitud menor temperatura y mayor será la velocidad del viento, esto se traduce a una menor sensación térmica con lo que se siente más frío y el cuerpo utiliza sus reservas energéticas para generar calor, el cual se pierde rápidamente. Este mayor esfuerzo se traduce en transpiración, es decir, una mayor deshidratación por sudoración.
  • La sudoración también puede producirse porque al iniciar un trayecto se está muy cubierto de ropa, el cuerpo se va calentando con la actividad física y aunque ya se está caliente no se retiran algunas prendas para permitir que el cuerpo respire.
  • Por último, se produce una pérdida acelerada de agua en forma de vapor debido a la altitud, ya que el agua se evapora a menor temperatura: En la altura, la presión atmosférica es menor, y a menor presión atmosférica, menor es la temperatura necesaria para alcanzar el punto de ebullición del agua. Entonces, el agua se evapora antes.

Fuentes:

Rosa de Jericó…

Es una planta con gran resistencia a la desecación. Sus ramas tienen la propiedad de contraerse con la sequedad, permaneciendo cerradas y secas durante muchísimos años, volviendo a abrirse con la humedad o al contacto con el agua, recobrando toda su frescura y belleza (imagen acelerada de hidratación durante 3h). 

Sus raíces son muy pequeñas y en estado latente, cuando ha pasado por un periodo seco, adquiere forma prácticamente esférica, formada por sus hojas recogidas siendo inapreciable el tamaño de las raíces que apenas sobresalen de esta formación. Por ello es fácil que el propio viento la arranque, levante y la arrastre grandes distancias, convirtiéndolas en viajeras obligadas a través de estepas y desiertos cruzando las fronteras de diversos países de Asia y diseminando sus semillas por todos ellos.

El proceso de secado y reverdecer es completamente reversible y se puede repetir muchas veces. La capacidad de la planta para hacer esto se atribuye a la presencia de trehalosa,​ un azúcar disacárido involucrado en varios mecanismos de criptobiosis. Aunque la planta rehidratada a veces se describe como la extinción de las nuevas hojas, flores y frutos, esto es discutido, en cambio, las semillas pueden germinar y brotar a veces en nuevas instalaciones al estar presente en el fruto de la planta madre muerta.

Otra planta que presenta propiedades muy similares a la Rosa de Jericó, pero en este caso nativa de América del Norte (desierto de Chihuahua) sería la Selaginella lepidophylla.

Fuente: https://es.wikipedia.org

Corredores de montaña…

¿Le molesta que le adelanten los corredores de montaña?

Correr en la montaña no es novedad, pero ahora se ha convertido en una tendencia que convierte senderos, antaño agradables, en concurridas pistas de competición a toda velocidad.

¿La montaña no es de todos: de los lentos y los rápidos?

Pero sin empujar. Y pensando en por qué hacemos cuanto hacemos. A menudo, esas velocidades sólo son narcisismo: “Fíjate en qué pocos minutos he llegado”. Y lo cuelgan en redes y hay hasta quien lo retransmite.

¿Qué tiene de malo?

Nada. Los fisioterapeutas están encantados de lo que van a ganar con todas esas rodillas, tobillos y caderas machacadas.

¿Entonces no le impresionan las hazañas de Kilian Jornet?

¡Cómo no me van a impresionar! Tal vez sea el atleta más formidable de este siglo: una leyenda. Pero también citaré a Reinhold Meisner, uno de los alpinistas más grandes de todos los tiempos, cuando dice que Jornet no tiene cabida en sus libros, porque es un atleta; no un montañero.

¿No es la suya una queja viejuna? ¿No va usted lento, porque no puede correr?

Sólo reivindico el derecho, sobre todo de los que empiezan, a ver la montaña no como un escaparate de forma física sino como una burbuja de salud, también mental, y bienestar, donde relajarse sudando, poco a poco.

¿Despacio se llega más deprisa?

Y, sin duda, también más profundo en tu interior. Cada vez que voy a la montaña y empiezo a sufrir y a gozar subiendo, recuerdo a los guías del Kilimanjaro repitiéndonos: ¡ Pole, pole! (poco a poco) .

Sabios.

El monte, que es como lo llamamos los vascos, se disfruta más sin prisas. Igual que se goza más de un buen bocata y hasta de la bota de vino que de las barritas energéticas y bebidas de colores llenas de cafeína.

Cada uno disfruta a su manera.

Y yo respeto a los veloces: han revitalizado pueblos perdidos y llenan bares y hoteles. Y las marcas deportivas han ganado millones con ellos: hay zapatillas para subir a la carrera, de precios altísimos, que tienen una suela del grosor de una fina loncha de jamón.

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Manjaro kernel panic not syncing…

Si has intentando que convivan Manjaro y algún derivado de Ubuntu en el mismo PC puede que te hayas encontrado con este error: “kernel panic not syncing: VFS: Unable to mount root fs on unknown-block(0,0)

Se debe a que el grub de los derivados de Ubuntu, en este caso concreto Bodhi Linux, no se llevaba bien con Manjaro, y si instalas primero Manjaro y después el derivado de Ubuntu, sobreescribirá el grub del primero, devolviendo un Kernel Panic -ya se ven pocos, qué tiempos- como el de la imagen. También ocurrirá lo mismo si, al actualizar el derivado de Ubuntu, sobreescribe el grub de Manjaro por el propio.

 

¿Solución? Conseguir arrancar Manjaro e instalar de nuevo su grub.

  • En las opciones del grub, seleccionar la entrada correspondiente a Manjaro, y pulsar “e” para editarla.
  • Al final del todo, reemplazar

/boot/intel-ucode.img

por

/boot/initramfs-4.14-x86_64.img (o la versión del núcleo correspondiente)

  • Pulsar F10 para arrancar Manjaro desde esa opción del grub modificada.
  • Una vez en Manjaro, ejecutar un terminal y escribir:

sudo grub-install /dev/sda (instala de nuevo el grub de Manjaro)
sudo update-grub (actualiza el grub)

Fuentes:

El “olor a cloro” de piscina…

Seguro que alguna vez habéis salido con los ojos rojos del agua, o habéis visto a alguien en este situación, y se ha oído el clásico: “Esta piscina tiene demasiado cloro”. Pues no. Lo que esa piscina tiene son demasiadas cloraminas, sustancias derivadas del cloro que sí que pueden ser tóxicas e irritantes y que se producen, por ejemplo, por reacción de diversos compuestos del sudor y de la orina con el hipoclorito que usamos para desinfectar (de ahí que también tengamos que ducharnos antes de entrar en la piscina, para eliminar el posible sudor de nuestra piel).

Son las cloraminas lo que a menudo se asocia al “olor de piscina”, pero cuanto más olor peor, porque mayor presencia de estos compuestos indeseables indica. Las cloraminas, como su nombre apunta, son compuestos que contienen cloro y nitrógeno procedente de los distintos compuestos nitrogenados que encontramos en el sudor y en la orina.

Fuente: www.quimitube.com

Velocidad máxima de un barco…

Cuando hablamos de la velocidad de un buque, lo primero que pensamos es en la potencia de los motores, en su tamaño y desplazamiento. Y estamos en lo cierto; a barco más grande necesitamos más potencia para alcanzar una velocidad determinada y para llegar a grandes velocidades necesitamos grandes potencias. Pero hay un concepto que a veces olvidamos y es que la velocidad máxima de un buque, con casco de desplazamiento, viene dada por su eslora. Una eslora pequeña limita esta velocidad máxima y por mucha potencia que pongamos de motores, difícilmente la superaremos.

¿Pero qué es eso de “casco de desplazamiento”?

Un buque con casco de desplazamiento se caracteriza porque el buque navegando desplaza prácticamente el mismo volumen de obra viva que parado. Es el tipo de casco más habitual en buques medio-grande, y permite navegar bien con mala mar, aunque tiene el inconveniente de que la velocidad está limitada por la eslora. Mercantes en general, trasatlánticos, y si nos vamos a buques de guerra los sumergibles, cruceros, acorazados etc… serían los buques con este tipo de casco.

Después podemos hablar de buques con casco de planeo, que es el tipo de casco que permite mayor velocidad y se usa en embarcaciones pequeñas, que por sus características al alcanzar una determinada velocidad, sale parcialmente del agua, lo que ya no limita su velocidad. Son embarcaciones que necesitan una mar tranquilo, para planear y alcanzar su máxima velocidad, y no acostumbran a navegar bien con mala mar. Un ejemplo serían las “narcolanchas”.

Por tanto, cuánto más largo sea un barco con casco de desplazamiento, mayor velocidad…

Es decir, por mucho que pongamos enormes velas o motores, cada barco tiene un tope de velocidad (salvo si éste se pone a planear) que está determinado por su eslora de flotación. Una vez alcanzada la velocidad límite, si añadimos más potencia, ésta originará olas más grandes creadas por el barco, pero no más velocidad.

Y esto sólo ocurre con los barcos, y no con los aviones o los submarinos, de modo que la razón debe estar en esta capa que actúa de frontera entre el cielo y el mar; La superficie del mar.

Efectivamente, cuando un submarino avanza, en su resistencia al avance, el agua que empuja y desplaza, rodea el submarino por todos lados. Pero en un barco, el agua desplazada por el avance que pesa mucho más que el aire, en vez de rodearlo (por encima!) crea una ola conocida como ola de proa. El agua desplazada por el casco, al no encontrar resistencia por encima (ya que aire casi no opone resistencia) sube y genera dicha ola. En la popa el casco empuja el agua para abajo y esta sube por detrás del barco por la misma razón, generando otra segunda ola conocida como ola de popa.

En cualquier onda, y una ola lo es, están relacionadas su velocidad de propagación y su longitud de onda por la ecuación Velocidad = C √ Ef, en donde V viene expresado en nudos y Ef (eslora flotación) en metros. C corresponde a una cte (2,4 en cascos normales).

Como la ola es continuamente generada por el propio desplazamiento del barco, tenemos que a velocidades pequeñas la onda será también pequeña. Por ejemplo a 2,4 nudos la ola es de un metro. En la longitud total del barco vemos que se aprecian varias olas de un metro una tras otra. Lógico. A medida que aumenta la velocidad la longitud de onda de la ola va creciendo, hasta que alcanza la eslora de flotación del barco.

Supongamos ahora que metemos más motor o potencia en las velas y la velocidad aumenta. Entonces también lo hace la velocidad de propagación de la ola y el tamaño de su longitud de onda. Esto hace que se forme una especie de montaña de agua que el barco tiene que escalar para lo cual el barco necesita mucha más potencia, y si lo logra entonces empieza a planear. Al lograrse el planeo, el casco no desplaza agua en su movimiento, y ya no se genera ola de popa ni de proa, y la velocidad crece mucho más al no gastarse energía en la creación de estas dos molestas olas.

Pero para escalar esta montaña de agua el casco del barco tiene que estar diseñado para que pueda trepar. Con un casco típico de desplazamiento es imposible y es entonces cuando decimos que hemos alcanzado la velocidad límite.

Pero y si a pesar de todo y tozudamente montamos en el espejo de popa del velero (solo por imaginar) 3 motores fuera borda de 200 caballos, ¿Qué pasará?

Más allá de la velocidad límite, y si el casco no está pensado para el planeo, los esfuerzos que soporta son terribles. Incluso en este caso es muy probable que lo único que lográramos es generar un pedazo de ola importante. Cuando un barco navega a poca velocidad su resistencia se debe al rozamiento de la capa de agua sobre el casco, y hay un poco de energía invertida también en generar una pequeña ola en la proa y en la popa. A medida que aumenta la velocidad, la energía de rozamiento aumenta con el cuadrado de la velocidad, lo cual ya es muy importante.

Es decir para ir el doble de rápido tenemos que aplicar 4 veces más de potencia. Pero lo terrible es que la energía que se pierde en la olas creadas crece con la potencia sexta de la velocidad. Es decir, si al ir a 5 nudos de velocidad utilizamos 20 caballos de potencia, para ir a 10 nudos, el doble de velocidad, necesitamos 64 veces más de potencia, es decir, la friolera de 1.280 caballos!

Ampliación: Los barcos más rápidos del mundo.

Fuentes:

Un mar sin costa…

¿Podía existir algo más extraño que un río que no desemboca en el mar? Pues sí, el mar de los Sargazos, el único mar definido por características físicas y biológicas sin incluir la presencia de costas.

El sector, con una superficie total -aunque variable- de 3.500.000 km², se caracteriza por la frecuente ausencia de vientos o corrientes marinas, y la abundancia de plancton y algas (debe su nombre al alga sargazo), estas últimas formando «bosques» marinos superficiales que pueden extenderse de horizonte a horizonte y que constituyeron junto a las «calmas chichas» un formidable escollo para la navegación, habiendo sido precisamente descubierto por Cristóbal Colón en su viaje a América.

Las corrientes circundantes se interceptan tangencialmente impulsando las aguas interiores en lentos círculos concéntricos de sentido horario, cuyo amplio centro no tiene movimiento aparente y es de una calma eólica notable, motivo por el cual, en los siglos XVII al XVIII, tuvo la tétrica fama de ser lugar de cementerio de buques de navegación a vela.

 

El punto más alto de La Tierra…

Los que hayan subido al llamado techo del mundo, la cima del Everest, pueden estar tranquilos porque con respecto al nivel del mar la mítica montaña sigue siendo el punto mas alto del planeta con sus 8.848 metros.

Sin embargo, respecto al centro de la tierra, su punto más alto está a 6.384,416 kilómetros, lo que lo convierte a el Chimborazo en el punto más alejado del corazón del planeta, ya que el Everest se encuentra a 6.382,605 kilómetros, 1,811 km menos que el volcán.

Y muchos os preguntaréis porqué siendo la cumbre del Everest bastante más elevada que la del Chimborazo, no es el punto más lejano desde el centro de la tierra: Esto se debe a que la forma de la Tierra es, aproximadamente, un elipsoide de revolución, una esfera achatada por los polos, resultando en un abultamiento alrededor del ecuador terrestre. Este abultamiento está causado por la rotación de la Tierra y ocasiona que el diámetro en el ecuador sea 43 km más largo que el diámetro de un polo a otro.

El Chimborazo se encuentra un grado al sur del ecuador y el diámetro de la Tierra en el ecuador es mayor que en la latitud del Everest (8848 msnm), cerca de 28° norte. A pesar de ser 2580 m más bajo en altura sobre el nivel del mar, está a 6384,4 km del centro de la Tierra, 2168 m más alto que la cima del Everest (6382,3 km del centro de la Tierra).

Lo curioso es que el Everest no es ni el segundo; a solo 40 metros en esta nueva clasificación, y detrás del Chimborazo, está la cima del  Huascarán, en Perú, situado a solo 9º 30′ S del Ecuador.

Fuente: https://picazo.eltiempo.es

Banca islámica…

La Banca islámica o Finanzas islámicas, hace referencia a un sistema de banca o actividad bancaria que debe ser respetuoso con los principios de la ley islámica (Sharia) y su aplicación práctica a través del desarrollo de la economía en sociedades islámicas. La sharia prohíbe el pago o aceptación de tasa de interés por el préstamo y la aceptación de dinero, respectivamente, así como la inversión en empresas que suministran bienes o servicios considerados contrarios a sus principios (haram, prohibido), y deben recibir la calificación de halal, en tanto la sharia acepta imponer un “precio” para pagar bienes o servicios pero tacha de inmoral fijar precio para pagar el simple uso del dinero.

Las operaciones de compra de productos con créditos bancarios respetuosos con las finanzas islámicas exige que banco y cliente fijen el precio del bien más una cantidad extra que el cliente pagará en un tiempo que también debe ser establecido previamente. Dicho bien, será adquirido por el banco que lo vende al cliente en las condiciones acordadas. Sin embargo, la cantidad extra que paga el cliente al banco no estará sujeta a las condiciones cambiantes del mercado por lo que no hay lugar a la especulación y no se puede considerar como riba (o usura).

Así, uno de los principales conceptos que diferencian las finanzas islámicas del resto es la riba. Su origen está en la introducción de las monedas con valor ex-natura sua o valor intrínseco que tomaban su valor no de su peso, sino del material del que estaban hechas (un metal precioso como oro o plata), en lugar de las denominadas moneda fiat que basaban su valor en su peso o en un valor facial.

Así, con las monedas fiat si se acordaba una deuda con una compensación fija para aquel que lo prestaba no se consideraba riba ya que su valor no variaba. Sin embargo, si se consideraba que existía riba cuando al pagar una deuda se agregaba un margen de fluctuación ajeno a la misma, pues el deudor podía encontrarse con una variación repentina de las condiciones acordadas, sufriendo pérdidas imprevistas.

El elemento común de estas operaciones es que banco y cliente comparten el riesgo financiero. El sistema que tiene la banca tradicional para asegurarse la devolución del capital prestado, es empeñando los bienes del prestatario, los cuales siempre tienen un valor superior al préstamo solicitado. Por el contrario, la banca islámica comparte riesgos y participa en la cuenta de pérdidas y ganancias. Por otra parte, la especulación se reduce, al trabajar la banca islámica sobre la economía real sin calcular “variables a futuro” que no puede controlar.

La deuda no puede enajenarse, por lo que el riesgo de la misma ha de asumirlo desde el principio hasta el final el prestamista original, es decir el banco que cedió los derechos del crédito. No obstante, la crítica señala (dentro y fuera del Islam) que en la práctica la “cantidad extra” que el cliente acepta pagar al banco seguiría siendo un interés fijo, o al menos una “comisión por servicios”, dudando que se cumpla estrictamente con los mandatos de la sharia.

En algunos países como Malasia se han establecidos mecanismos de financiación más flexibles que, no obstante, no violan las reglas islámicas de transacción (las Fiqh al-Muamalat), como las hipotecas denominadas Musyaraka al-Mutanaqisa que basan su éxito en el principio de riesgo/beneficio compartido (o mudharabah). Por ejemplo, cuando se adquiere un inmueble el banco y el comprador formalizan una sociedad. La entidad financiera alquila el inmueble al comprador que se convierte en inquilino y reintegra la cantidad de acuerdo con el mercado local, aceptando pagar una “compensación fija” al banco (de nuevo, basada en un parámetro fijo y nunca “variable”), por lo cual es rechazable imponer como “compensación” a un porcentaje del valor de mercado del inmueble o algún otro índice variable (tipo de cambio u otros). Una vez se liquide la deuda en las condiciones acordadas, la sociedad creada entre el banco y el comprador se extingue. De producirse una pérdida, la casa sería subastada y los beneficios se repartirían entre ambas partes de la sociedad de acuerdo a su participación.

Fuente: https://es.wikipedia.org

El ‘pizzo’…

El pizzo’ el impuesto de los clanes a los comerciantes, es la base histórica de la economía mafiosa y un abuso asumido, hasta que por primera vez alguien se ha rebelado en Palermo.

La película que se conoce sobre la Mafia es de 1906, muda, 10 minutos, se encuentra por Internet. Se llama The Black Hand, la mano negra, y verla es como observar por el microscopio la célula primigenia de un virus muy antiguo. La acción transcurre en Nueva York, donde se movían las primeras bandas mafiosas de inmigrantes italianos, que empezaban por lo mínimo en la escala del parásito: vivir de los demás mediante la extorsión. La víctima es un carnicero, también italiano, a quien sus despiadados compatriotas piden dinero con la amenaza de secuestrar a su hija. Cumplen lo anunciado, el hombre no paga, avisa a la policía y al final –¡atención, spoiler!–  todo acaba bien, salvan a la niña y arrestan a los malos. Hoy, 111 años después, en Sicilia las cosas siguen funcionando más o menos igual. Para la Mafia el pizzo, el impuesto que exigen a los comerciantes por su protección, es aún la base de la economía doméstica de los clanes. Basada en una cínica paradoja: “Págueme, que yo le protejo de mí mismo, de lo contrario no le puedo garantizar que no le queme el garito”. De toda la vida todos pagan y callan, es una técnica que se asienta en la intimidación personal, puerta a puerta. Siempre fue así, hasta que los mafiosos toparon con Libero Grassi.

Libero Grassi era un fabricante de pijamas de Palermo. Se llamaba Libero, libre, porque sus padres eran antifascistas y en 1924 le bautizaron así, como desafío. Nunca hubo mejor nombre ni más inspirado para quien un 10 de enero de 1991, justo hace ahora 26 años, publicó la siguiente carta en el Giornale di Sicilia: “Quería advertir a nuestro ignoto extorsionador que se ahorre las llamadas de tono amenazador y los gastos para la compra de mechas, bombas y proyectiles, porque no estamos dispuestos a dar contribuciones y nos hemos puesto bajo la protección de la policía”. Le habían pedido el pizzo y había dicho que no, pero es que encima lo contó en el periódico. Pasaron tres cosas: de inmediato se hizo famoso, casi enseguida se quedó solo y le asesinaron ocho meses después, el 29 de agosto.

“¿Pero está usted loco? ¡En Gela, por ejemplo, el 90% de los comerciantes paga el pizzo!”, le preguntaba asombrado el presentador de un programa de televisión. Al ver aquellas imágenes hoy, que también se encuentran por Internet, es imposible no conmoverse ante la entereza de uno de esos héroes cívicos italianos que salvan un país entero. El mismo presidente de la patronal siciliana le abroncó porque “los trapos sucios se lavan en casa” e incluso un juez de Catania absolvió en esas fechas a unos empresarios acusados de ceder a la extorsión, porque consideró que no era delito pagar por la “protección” de un capo mafioso. Si todo el mundo hiciera como Grassi, argumentó, miles de empresas sicilianas tendrían que cerrar. Este era el panorama, y no hace tanto. “No estoy loco”, replicó el humilde fabricante de pijamas, “no me gusta pagar porque es una renuncia a mi dignidad”. A veces no hacen falta tantas explicaciones para que las cosas estén claras.

El asesinato de Libero Grassi volvió a colocar el terror en su sitio y la vida siguió como siempre. Trece años después, en 2004, su viuda se sorprendió al ver unas pegatinas por las paredes de Palermo: “Un pueblo que paga el pizzo es un pueblo sin dignidad”. Fue muy comentado en la ciudad, y cuando le llamaron los periodistas dijo que no tenía ni idea de quién había sido, pero que si eran jóvenes los adoptaría como nietos suyos y de su difunto marido. Al día siguiente se presentaron en su casa un grupo de chavales y así nació Addiopizzo, una asociación contra el impuesto mafioso. Desde entonces, si uno va a Palermo y ve una tienda que exhibe su logo en la puerta, sabe que allí plantan cara a los mafiosos. Ya son más de 1.000. Pero aun así seguía siendo un desafío individual, de gente que se juega el tipo por su cuenta. Hasta que el pasado mes de mayo pasó algo insólito en el bullicioso mercado de Ballarò, uno de los más antiguos de Palermo. Fue noticia nacional: 10 tenderos en bloque denunciaron a los mafiosos que los extorsionaban, que fueron detenidos. Nunca en más de un siglo de historia de la Mafia se había producido una denuncia colectiva contra los matones del pizzo, nunca un grupo de comerciantes sicilianos se había rebelado ante los capos… y, de hecho, sigue sin ocurrir. Porque quien se resistió al pizzo fue un puñado de bengalíes, los inmigrantes de Bangladés del mercadillo del barrio.

Los bengalíes, hartos de chulos con pistola que entraban en sus tiendas y metían la mano en la caja, dieron una lección a los vecinos, atemorizados desde hace generaciones por una costumbre heredada, por el estado natural de las cosas. Fueron detenidos 10 mafiosos de la familia Rubino, entre ellos los cuatro hermanos con este apellido, cabezas del clan. Todos eran jóvenes, de veintitantos años, siguiendo la tradición. Pero lo que animó a los bengalíes a dar el paso fue lo que hizo antes un solo hombre. Se llama Yusupha Susso, tenía 22 años y es de Gambia. Se enfrentó a los abusos de la banda y uno de los capos le pegó un tiro en la cabeza. Sobrevivió.

El pasado 29 de agosto, como cada año, Davide y Alice, los hijos de Libero Grassi, rindieron homenaje a su padre y le recordaron con una pintada en el muro de debajo de su casa, donde le mataron. Escriben siempre la misma frase en la pared porque se han negado a que las autoridades coloquen una lápida. Dice así:

“Aquí fue asesinado Libero Grassi. Empresario, hombre valiente, asesinado por la Mafia, por la omertá de la asociación de industriales, por la indiferencia de los partidos, por la ausencia del Estado”.

Los familiares de Libero Grassi no quieren palmaditas en la espalda de las instituciones, ni de los despachos de Palermo. Pero esta vez quisieron a su lado a los 10 tenderos bengalíes.

Fuente: https://elpais.com

Cazando la berrea…

Llegó de copiloto en todo terreno acompañado del celador, caminó un centenar de pasos erguido como una vela, instaló el rifle sobre el fino trípode que portaba, apuntó a un ciervo encendido de amor que bramaba al viento y ramoneaba ajeno a todo peligro, y, sin sudor alguno ni mota de polvo que deslustrara su impecable atuendo de marca, cosechó de esta guisa un nuevo éxito como cazador, que a saber cómo pregonará donde exponga el trofeo.

Con este derroche de ventajas cumplió el venador una misión salvaje que, en buena lid, debiera exigir caminata, atisbo, agudeza, persecución y algún que otro rasguño para, al fin, alzarse con una res que ventea a distancia y desaparece entre el follaje al menor movimiento sospechoso.

La otra soba que forja y dobla a todo cazador digno de tal nombre, consecuencia de sangrar, descuartizar y cargar con el animal abatido, también lo resolvió el susodicho cediendo al celador la tarea de descabezar el venado y de trasladar el llamado trofeo hasta el vehículo, y dejando el resto del gastronómico cuerpo tirado en la costanera para banquete de carroñeros y fauna necrófaga.

Al hombre del rifle lo empujaba la adrenalina de atinar en el codillo al ungulado avistado por el celador tiempo atrás, y derribarlo para siempre. Hubo un tiempo, reconocido por la propia guardería, “que si untabas” conseguías uno de los ases del berreadero. De lo contrario pasabas las estancias en blanco con el demérito de presentarte ante los tuyos de vacío o con un jijas.

Sucedió en esta ocasión que solo unos minutos antes de perforarlo con dos balas, el armonioso ciervo era observado en silencio y con todos los sentidos en vilo por una niña y sus padres, que habían acudido a disfrutar de la berrea y del comportamiento de uno de los seres considerados “nobles” del bosque. Luchaba con todo su temperamento por imponerse y gobernar el reino de hembras, y por perpetuar la especie.

También un amante de la caza fotográfica inmortalizaba ese crepúsculo, y desde la misma tribuna, el espectáculo salvaje. Lo hacía con mutismo para no alterar la confrontación entablada por los excitados señores entre la vegetación y sus claros. Lucían los protagonistas el 24 de septiembre las cornamentas más poderosas posibles, y se cocían los retos y gran batalla sobre el terreno.

En el resguardo de la cumbre coincidieron ese atardecer los amantes de la fauna, el aficionado a la caza fotográfica y, en último lugar, el cazador de trofeos. Una diversidad de intereses estaban allí reunidos.

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Canto a la libertad…

A veces sueño con una casita en el campo y un príncipe azul. Pero en el fondo sé que no puedo; me falta valor para afrontar la vida cotidiana, la rutina de un trabajo o el compromiso de un amor; nací pájaro y miro con envidia a la gente que es feliz en tierra, como el rebeco mira con nostalgia el vuelo de las águilas.

Miriam García Pascual (Bájame una estrella)

Ilusión auditiva: ¿Yanny o Laurel?

Como pasó con la famosa ilusión del vestido blanco y dorado o azul y negro, la primera vez que escuchas este fragmento de audio piensas que la polémica es una tomadura de pelo: o bien oyes “Laurel” o bien oyes “Yanny” y te parece impensable que pueda haber otra interpretación:

Como pasaba con el truco del vestido, una misma persona puede apreciar una cosa u otra dependiendo del momento, pero sospecho que en este caso la ilusión auditiva de Laurel y Yanny se parece más a la famosa ilusión visual de la bailarina que da vueltas en un sentido u otro. En este famosos truco, nuestro cerebro puede ver a la figura femenina girar de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, dependiendo de cómo inicie la visualización cada vez.

Ambas se construyen en espacios diferentes del espectro y el cerebro puede escoger centrarse en una parte del sonido o la otra. Un truco para los que aún no han conseguido pasar de una palabra a la otra: si se percibe la voz como metálica y aguda se escucha decir “Yanny”, pero si se percibe como grave y profunda se oye claramente “Laurel”.

Y por qué sucede todo esto? Varios medios y especialistas han intentado ofrecer las claves para entender lo que está sucediendo en esta ilusión auditiva. En Popular Science, el profesor de la Universidad de Arizona Brad Story ha analizado la forma de la onda y asegura que aunque la voz está diciendo originalmente “Laurel” son las resonancias que introduce la pronunciación las que producen una posible segunda interpretación. Ambas palabras tienen un mismo esquema sonoro (alto-bajo-alto), pero la las características acústicas son distintas y ubicadas en una segunda resonancia.

Fuente: www.vozpopuli.com

¿Es posible abrir la puerta de emergencia en vuelo?

Lo cuentan los chicos de AsapScience en su última pieza visual. Como bien indican, los aviones comerciales presurizan sus cabinas para que coincidan con la presión atmosférica de 2.500 a 3.000 metros sobre el nivel del mar, a pesar de que la altitud de crucero del avión en el que se encuentran es de 9.000 a 13.000 metros.

A medida que la altitud aumenta, la presión atmosférica disminuye. Esto se debe a la atracción gravitacional de la Tierra sobre las moléculas de aire en la atmósfera. Cuanto más cerca de la superficie de la Tierra, más fuerte es la fuerza ejercida sobre estas moléculas.

Dicho esto, se se abriera la puerta, el avión se despresurizaría en menos de 0,5 segundos. Bajo este escenario, a menos que los pasajeros tengan el cinturón de seguridad abrochado, saldrían rápidamente expulsados ​​del avión debido a la diferencia de presión. Obviamente, en el hipotético caso las tasas de supervivencia son muy reducidas dada la posibilidad de que el avión entero se rompa.

Debido a que el aire es sustancialmente más fino a grandes altitudes, hay menos oxígeno. Una descompresión gradual en la cabina también hace que las máscaras de oxígeno caigan, y en promedio, se calcula que los pasajeros tienen 18 segundos para ponerse la máscara antes de que aparezca la hipoxia, la cual se da cuando los niveles de oxígeno disminuyen, causando síntomas de náuseas, mareos e inconsciencia (llegando a la muerte).

Además, las reservas de oxígeno en un avión duran 10 minutos. Suficiente para que el piloto descienda rápidamente y haga coincidir las presiones internas y externas.

En cualquier caso, no hay que preocuparse demasiado. Las posibilidades de que la puerta se abra son muy pequeñas, sobre todo teniendo en cuenta la presión que se ejerce (hay más presión dentro de la cabina que fuera) sobre ellas, y que mientras más grande sea el avión comercial, más fuerza (descomunal) hará falta para abrirla.

No sólo eso, las puertas de un avión casi siempre están bloqueadas electrónicamente por el piloto a través de funciones accesibles solo desde el interior de la cabina. Y las puertas tampoco se pueden romper, ya que están construidas con hasta seis capas de varios tipos de polímeros extra fuertes y a prueba de balas.

Fuente: https://es.gizmodo.com

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