Ley de Parkinson…

La Ley de Parkinson, enunciada por el británico Cyril Northcote Parkinson en 1957, afirma que «el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine».

Para muchos, cuanto más tiempo se tenga para hacer algo, más divagará la mente y más problemas serán planteados. Este hecho tiene una gran aplicación en gestión del tiempo, productividad y dirección de proyectos, puesto que la fijación de cortos plazos de entrega nos ayuda a evitar que el trabajo se expanda innecesariamente.1

Las tres leyes fundamentales de Parkinson son:

  1. «El trabajo se expande hasta llenar el tiempo de que se dispone para su realización».
  2. «Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos».
  3. «El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia»

Fuente: https://es.wikipedia.org

Auroville…

Auroville es una comunidad ubicada a diez kilómetros del municipio de Puducherry, en el estado de Tamil Nadu (India).

La comunidad fue fundada según las visiones de Sri Aurobindo y más concretamente por Mirra Alfassa, más conocida como La Madre, quien fuera discípula del primero. Tras la muerte de Aurovindo ella organizó a los seguidores del místico en el «Sri Aurobindo Áshram en Puducherry».

El motivo para la creación de Auroville ha sido —según palabras de Alfassa— la existencia de «el lugar en una vida comunitaria internacional, donde hombres y mujeres aprendan a vivir en paz, armonía, más allá de todas las creencias, opiniones políticas y nacionalidades».

Respecto al proyecto Alfassa ha dicho: «Debe existir sobre la Tierra un lugar inalienable, un lugar que no pertenezca a ninguna nación, un sitio en donde todos los seres de buena voluntad, sinceros en sus aspiraciones, puedan vivir libremente como ciudadanos del mundo».

La idea fue presentada a la ONU y al gobierno de la India en 1965; en 1966 la Unesco tomó la resolución de aceptar y asistir a este proyecto único. En 1973 cuando falleció Alfassa se le rindieron en Auroville funerales como si fuera una manifestación de la Madre Divina (deví). Poco después de su muerte, surgieron discordias y desencanto que provocó que algunos de los primeros pobladores decidieran marcharse, aunque la mayoría de los aurovilianos decidió quedarse.

Fuente: https://es.wikipedia.org

Tsundoku…

«Tsundoku» es un término de argot japonés que proviene de la unión de los términos tsunde oku (積んでおく?), que significa empacar cosas listas y dejarlas para más tarde, y dokusho (読書?), lectura de libros. También se utiliza para referirse a los libros listos para una lectura posterior cuando están en una estantería.

Fuente: https://es.wikipedia.org/

Respirar un líquido…

La respiración humana, como la de todos los animales terrestres, está basada en la absorción de aire atmosférico. Un aire que está formado por una mezcla de oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono,  así como otros elementos (algunos contaminantes) en diversa proporción.
Sin embargo, esta no es la única mezcla respirable por el hombre. De hecho, son harto conocidos los sketches televisivos en que se inhala helio o hexafluoruro de azufre, que si bien son inocuos, producen el efecto secundario de una voz aguda y grave respectivamente.
Ahora bien… una cosa es respirar una mezcla diferente de aire y otra muy diferente respirar un líquido como si se tratase de un pez. Pues, aunque le parezca mentira, si se llena sus pulmones de perfluorocarbono puede respirar como si estuviera en la superficie.
El ahogamiento, en todos los animales exclusivamente terrestres, se produce cuando los pulmones se llenan de agua y estos no pueden obtener el oxigeno del liquido que los rellena. En este caso, los pulmones no están diseñados para poder extraer el oxígeno de un líquido, de tal forma que bajo el agua dejan de estar operativos y el organismo acaba por morir más temprano que tarde.  No obstante, los científicos descubrieron que un compuesto líquido, el perfluorocarbono, tenía la capacidad de ser respirable como si fuera el aire.
El perfluorocarbono, sintetizado por primera vez en los años 20 y desarrollado durante la Segunda Guerra Mundial, pertenece a la familia de los fluorocarbonos, en que, de forma artificial, a un hidrocarburo se le ha substituido el hidrógeno por flúor. Este nuevo producto, de esta forma, posee unas características de estabilidad química muy importantes y una capacidad de absorber gases que es 30 veces mayor que la que tiene el agua. Ello hace que sea un producto utilizado en los aparatos de refrigeración, antiadherentes, impermeabilizantes y para hacer envases resistentes al microondas. Sin embargo, la medicina también les ha encontrado uso.
Las peculiares características del perfluorocarbono lo ha hecho un elemento esencial en la oftalmología, así como utilizado como substituto de la hemoglobina… y como líquido respirable.
Durante los años 60, los médicos descubrieron que el perfluorocarbono era útil para tratar algunas dolencias en los pulmones e incluso para substituir el líquido amniótico en problemas con fetos aún dentro de la placenta. Evidentemente, después de estos descubrimientos, lo más lógico vino solo, y en 1966 el profesor Leland C. Clark consiguió que varios ratones sobrevivieran sumergidos respirando.
 
Cuenta la leyenda que todo fue debido a un accidente en el que un ratón cayó en una cubeta con perfluorocarbono y sobrevivió, dando la clave del líquido respirable. Si les soy sincero, yo creo que más bien alguien cogió un ratón y lo tiró dentro «a ver qué pasa«… y le salió bien.
Sea como sea, los experimentos con líquidos respirables no han hecho más que comenzar debido a sus posibles beneficios (submarinismo, sangre artificial…)  aunque no se ha conseguido un verdadero avance en dirección a conseguir emular la respiración acuática de los peces. Lo máximo que se ha conseguido es mantener a gatos durante semanas sumergidos en perfluorocarbono. Lo poco que estos animales duran cuando han de volver a respirar aire y la potencia contaminante de estos productos primos hermanos de los temidos CFC, hacen que su uso -al menos hasta la actualidad- se centre en tratamientos concretos y precisos.

Beneficios caídos del cielo…

Siempre que se dispara el precio de la luz, surgen críticas por parte de políticos y opinadores al mercado eléctrico y su sistema de subasta marginalista, que genera los beneficios caídos del cielo, windfall profits en inglés. “¿Por qué hemos de pagar todos los kilovatios al mismo precio, si unos cuestan más que otros?”. Vamos aclarar por qué se hace así y cuáles son las alternativas.

La subasta marginalista

Cada día, Red Eléctrica Nacional organiza una subasta para cubrir la demanda eléctrica estimada para el día siguiente. Hay una subasta independiente para las 24 horas del día y para cada subsistema eléctrico aislado (Península, Baleares, Canarias). El algoritmo de adjudicación viene a ser este:

1. Red Eléctrica calcula la demanda estimada para esa hora y subsistema, teniendo en cuenta consumos históricos, previsión meteorológica, calendarios laborales y otros datos orientativos. Supongamos que estima una demanda de 35 MWH.

2. Cada central generadora puede pujar por los megavatios que puede producir y un precio. Por ejemplo:

3. Se ordenan las pujas según precio ascendente, y se van adjudicando de una en una hasta que se cubre la demanda estimada de 35 MWH. En nuestro ejemplo, entran en la subasta toda la oferta nuclear, eólica, solar, hidroeléctrica, una parte de gas, y quedan fuera carbón y gasoil.

4. Se paga a todas las centrales adjudicadas el precio que pujó la última en entrar. En nuestro ejemplo, la última fue la central de gas, así que se les paga a todas los 40 eur/MWH que pujó ésta.

El punto 4 es el que define a la subasta marginalista y es el más controvertido. Pese a que la central nuclear pujó a 5 eur/MWH, los acabará cobrando a 40 eur/MWH, generándole un beneficio caído del cielo de 35 eur/MWH.

 

La subasta pay-as-you-bid

La alternativa al algoritmo anterior consiste en cambiar el punto 4 por

4. Se le paga a cada central adjudicada el precio por el que pujó. En este sistema, se acaban los beneficios caídos del cielo y el precio medio al que pagaremos el MWH bajará de 40,00 a 16,40 euros.

Se diría que con esta fórmula se obtienen mejores precios, y ello provoca las críticas airadas a la subasta marginalista actual cada vez que se disparan los precios.

 

¿Y si cambiamos de sistema de subasta?

La comparativa entre las dos subastas es un problema clásico de una rama de las matemáticas llamada teoría de juegos, y no es tan trivial como parece hasta aquí.

Toda planta generadora de electricidad reparte sus costes en:

  • fijo: lo que cuesta tener la central parada (construcción, empleados, mantenimiento…).
  • variable: el incremento de coste que supone tenerla produciendo.

En las centrales fósiles el coste variable es el precio del combustible que queman. Fotovoltaicas y eólicas apenas tienen coste variable, su combustible es gratis.

En el punto anterior, hemos repetido los cálculos para la subasta pay-as-you-bid, asumiendo que los precios a los que pujan las centrales hubiera sido el mismo que en la subasta marginalista. Pero en todo juego, la estrategia del jugador depende de las reglas:

  • Subasta marginalista: me interesa ser una de las centrales escogidas, pero sé que cobraré según marque el precio de cierre, no tiene sentido inflar mi puja. Pujaré por el precio más bajo que no me produzca pérdidas en caso de ser yo el último en entrar, o sea, mi coste variable. El coste fijo ya lo pagaré con los beneficios caídos del cielo.
  • Subasta pay-as-you-bid: no puedo ajustar la puja al precio de mi coste variable, porque entonces nunca podré pagar el coste fijo. Tengo que incluirlo en mi puja. Además, mañana va a hacer frío y no habrá viento. No estarán las eólicas, o sea que, aunque suba mi puja 10 euros, seguiré entrando en la subasta.

Así pues, el sistema pay-as-you-bid no es tan maravilloso como parecía de entrada:

  • Los precios de puja suben, ya que pasan a incluir los gastos fijos de la instalación. Es erróneo hacer cálculos de la subasta pay-as-you-bid con las pujas de la marginalista.
  • Favorece la especulación, pudiendo dar precios superiores a los actuales. Puede darse un caso de profecía autocumplida: todos los productores creen que el precio de cierre será muy alto, pujan muy alto, y por lo tanto lo acaba siendo. O simplemente los grandes productores pactan subir sus pujas.
  • No fomenta la eficiencia de las centrales: si tengo que invertir en una nueva planta, me es igual hacerlo en una de gas que genera energía a 40 eur/MWH que en una eólica que lo hace a 5 eur/MWH. Igualmente me van a pagar lo que me cueste.

 

Conclusión

Pese a que la expresión “beneficios caídos del cielo” remueva las tripas a más de uno, son precisamente lo que evita la especulación. El sistema de subasta marginalista es el más eficiente para fijar los precios de la electricidad. Por ese motivo es el usado en todo el mundo en los mercados de utilities (productos que son idénticos independientemente de quién te los fabrique, en nuestro caso, la energía eléctrica).

 

Ampliación: Euphemia, el algoritmo que establece el precio de la electricidad.

Fuente: https://nergiza.com

La libertad no es una disyuntiva…

Mi abuelo nació y vivió en un pueblo del interior de Almería y la pobreza de la posguerra le impidió viajar. Mi padre lo llevó a ver el mar por primera vez en su vida. El viejo tendría unos 60 años.

Se dirigieron hacia Cabo de Gata. Aparcaron cerca de una playa desierta.

Los dos bajaron del coche. Era un día de abril, soleado y sin apenas viento y el Mediterráneo se reflejó en sus ojos oscuros por primera vez.

Casi hipnotizado, bajó por el caminito de arena que le llevaba hacia la parte más abierta de la orilla. Sus primeros pasos hacia el mar fueron torpes, nunca había andado sobre la arena. Mi padre lo observaba curioso, con la espalda apoyada sobre la puerta del dos caballos.

De pronto, paró en seco a escasos metros de la orilla, y mirando hacia el horizonte infinito y ligerísimamente redondeado, puso los brazos en jarra. El tiempo pareció pararse y mi padre, no muy dado a la emotividad, se sintió tan extraño como conectado al presente.

Mi abuelo se giró. Desandó tambaleante el camino y se dirigió al coche, abrió la puerta y se sentó en el asiento del acompañante sin decir palabra.

Mi padre subió al coche.

-¿Esto es el mar?

-Sí…

-Pues tampoco es para tanto.

Decía Sampedro que la felicidad es uno de los pocos espacios de libertad que nos ha dejado este mundo y que debemos protegerlo con uñas y dientes. Que no debemos dejar que nadie nos diga qué es la felicidad. Tanto es así, que soy de los que opina que es más importante saber qué es exactamente la felicidad, que encontrarla. Lo primero se queda contigo siempre, lo segundo es, muchas veces producto del azar. Lo primero es complejísimo, lo segundo es más o menos frecuente.

Pasolini opinaba exactamente lo mismo que Sampedro, pero sobre la belleza. Para él, la belleza es la cuestión más personal que pueda existir y el objetivo esencial en la vida es encontrarla. Puede que Sampedro y Pasolini hablasen de lo mismo. Tampoco importa demasiado y bien es cierto que, a veces, cuesta mucho diferenciar la dicha de la estética.

Hoy en día tenemos acceso a multitud de imágenes, obras de arte, canciones, libros, películas. Viajamos a cualquier rincón del mundo y conocemos a personas de culturas lejanas. Experiencias todas ellas, a las que, hace 20 años, solo podían acceder unos pocos privilegiados. Pero no es disparatado decir que corren malos tiempos para buscar la belleza y la felicidad.

La belleza, la capacidad de emocionarse, vive en nosotros. Todas esas emociones asociadas a grandes días marcados en el calendario suelen estar engordadas por la levadura del contexto y de las expectativas sociales y culturales. Bodas, aniversarios, cumpleaños, primeras citas… Pero los momentos más felices y bellos de mi vida suelen llegar cuando menos te lo esperas, sin querer. Supongo que en eso precisamente reside lo que da sentido a nuestra existencia para lo bueno y para lo malo, en que su curso es incontrolable e impredecible.

Este modelo de existencia hacia el que nos dirigimos quiere acabar con eso. Quiere obligarnos a estandarizar lo impredecible, quiere imponernos, sutil y gradualmente, una lista con aquellas cosas que deben hacernos sentir bien o mal, con aquello que es bello y aquello que no lo es. Quiere, en definitiva, o quería, que aquel día mi abuelo hubiese llorado de la emoción al ver el mar por primera vez.

Las cosas más bellas y que más dicha nos provocan, sean pequeñas, medianas o grandes, han sido creadas, intencionadamente o no, por personas libres. Genios o protagonistas casuales que no tuvieron miedo a lo impredecible, a lo incontrolable, a la opinión de los demás y que dieron la espalda a los límites culturales, sociales y religiosos, durante toda su vida o durante un solo segundo. Pocas cosas hay más valiosas en este mundo que alguien que te ayude a ser más libre.

Libertad. Una palabra a la que, además, personas más ajenas que nunca a nuestras vidas, están colocando hoy el veneno de la disyuntiva (“Libertad o…”). La disyuntiva es una forma de transformar millones de caminos en dos. O realmente en uno. “Esta es la libertad. Es lo que yo te digo que es”.

Del mismo modo que la autoayuda ha reducido la felicidad a una idea estandarizada concreta y el marketing ha reducido la belleza a una medida exacta, la política, lejos de ayudarnos a crear un espacio propio para encontrar la libertad, nos está imponiendo un concepto estático y monolítico de la libertad. Nunca se habló más de libertad que estos días. Nunca estuvimos más lejos de poder convertirla en algo nuestro.

A mi abuelo no le gustó el mar. A mí, me encanta. Él era una persona feliz. Yo hago lo que puedo. Él fue una persona libre. Yo aún disto mucho de serlo. Aún me quedan muchos años de margen para cumplir los 60, pero cada día que pienso en aquella escena lo tengo más claro: sin libertad no puede haber felicidad, sin felicidad, la belleza se esfuma.

Fuente: www.meneame.net

Formas de gobierno…

Si estuvieras en medio del océano en un barco, ¿qué harías:

A. convocarías una elección para ver como pilotear el barco o…

B. tratarías de averiguar si hay alguien a bordo experto en hacerlo?

Si escogiste B, presuntamente piensas que los conocimientos especializados son útiles en este tipo de situaciones… no quieres que meros aficionados estén adivinado qué hacer cuando se trata de asuntos de vida o muerte.

¿Y qué opinas cuando se trata de quienes pilotean el gran barco que es un Estado?

¿No sería también más efectivo encontrar a alguien experimentado para que fuera el líder en vez de votar?

Eso es lo que Platón, el gran filósofo de Atenas -la cuna de la democracia-, alegó hace unos 2.400 años en el libro VI de la «República», uno de los primeros y más influyentes textos sobre… casi todo: justicia, naturaleza humana, educación, virtud.

Pero también sobre gobierno y política.

Está escrito en la forma de una serie de diálogos, entre ellos una conversación entre Sócrates, su maestro, y algunos amigos sobre la naturaleza de los regímenes y las razones por las cuales uno es superior a otro.

En ella queda en evidencia que su opinión sobre la democracia -en griego «el gobierno del pueblo»- como proceso para decidir qué hacer, era poco favorable.

Incluso votar por un líder le parecía arriesgado pues los electores eran fácilmente influenciados por características irrelevantes, como la apariencia de los candidatos; no se daban cuenta de que se requieren calificaciones para gobernar, así como para navegar.

«Los expertos que Platón quería al timón del buque del Estado eran filósofos especialmente entrenados, escogidos por su incorruptibilidad y por tener un conocimiento de la realidad más profundo que el común de la gente».

*cracia

En esa forma de gobierno era la aristocracia -griego para «el gobierno de los mejores»-, donde unos pocos se pasarían la vida preparándose para el liderazgo, los que se encargarían de dirigir la República, de modo que pudieran tomar decisiones sabias para la sociedad.

«Aunque sus puntos de vista eran indiscutiblemente clasistas, Platón creía que esos aristócratas gobernarían desinteresada y virtuosamente».

Sin embargo, esta sociedad ideal estaría en constante peligro de derrumbarse.

«Anticipó que los hijos de los hombres sabios y educados se corromperían con el tiempo por los privilegios y el ocio, que terminarían preocupándose únicamente por la riqueza, y la aristocracia se convertiría en una oligarquía, que en griego significa ‘el gobierno de unos pocos'», señala Porter.

Estos nuevos gobernantes ricos y mezquinos estarían obsesionados con equilibrar el presupuesto. La austeridad dominaría y la desigualdad aumentaría.

«A medida que los ricos se hacen cada vez más ricos, cuanto más piensan en hacer una fortuna menos piensan en la virtud», escribió Platón.

Al crecer la desigualdad, los pobres incultos terminarían superando en número a los que acaudalados.

Eventualmente, los oligarcas serían derrocados y el Estado colapsaría en una democracia.

¿Colapsaría?

Para nosotros, tan acostumbrados a escuchar alabanzas a la democracia, suena rara la idea de que en ese recuento de gobiernos que se hunden de formas superiores a inferiores, ocupe el tercer lugar, después de la aristocracia y la oligarquía.

No sólo eso: en la «República», el Sócrates imaginado por Platón señala que esa democracia, una «forma agradable de anarquía«, a su turno, como cualquier otro régimen, se derrumba por sus propias contradicciones.

Al igual que de la aristocracia nacería la oligarquía y de ésta, la democracia, ese «gobierno del pueblo» a su vez daría luz a la tiranía.

Esto porque, así como la búsqueda ciega de la riqueza ocasiona una sed de igualdad, «el deseo insaciable de libertad ocasiona una demanda de tiranía«.

Exceso de libertad

Aquí va otro concepto difícil de concebir.

Básicamente, la idea es que una vez que la gente tiene libertad, quiere aún más.

Si la libertad a cualquier precio es el único objetivo, se produce un exceso de libertad que genera un exceso de facciones y una multiplicidad de perspectivas, la mayoría de las cuales están cegadas por intereses estrechos.

Quien desee ser líder debe entonces halagar a esas facciones, complacer sus pasiones, y ese es un terreno fértil para el tirano, que manipula a las masas para «dominar la democracia«, según Platón.

Es más, esa libertad ilimitada degenera en histeria colectiva. Es entonces cuando la fe en la autoridad se atrofia, la gente se inquieta y cede a un demagogo estafador que cultiva sus miedos y se posiciona como protector.

No obstante…

Los antiguos atenienses tenían una democracia directa, así que el electorado votaba casi todo. Básicamente, referendos interminables.

«Hoy en día hay muchas instituciones a la mano que no existían en la época de Platón: la democracia representativa, la Corte Suprema, leyes de Derechos Humanos, educación universal…», señala la filósofa Lindsey Porter.

«Sirven de salvaguardas para controlar el gobierno de una multitud desconsiderada», añade.

Sin embargo, en los últimos años, la emergencia de líderes del estilo de Donald Trump han hecho resonar las advertencias de «La república» entre varios analistas.

Con Platón como su estrella polar, resalta que este tipo de personajes «suele ser de la élite pero está en sintonía con la época. (…) Se apodera de una turba particularmente obediente y tildando de corruptos a sus pares ricos.(…)

Pero hay algo más

Para la filósofa Porter hay algo más que destacar.

Aunque la idea de ser gobernados por aristócratas nos haga ruido, de fondo lo que estaba deseando era un liderazgo de personas desinteresadas en los placeres vagos, pues así serían incorruptibles y, gracias a su educación, tomarían decisiones sabias destinadas a la virtud.

Líderes que se preguntarían constantemente: «¿Cuál sería el curso de acción más justo y prudente?».

«Esa es la clave para Platón: tomar decisiones justas, prudentes y sabias. Que gobernara la virtud, no la pasión«.

Fuente: www.bbc.com

Escudo térmico transbordador espacial…

El sistema de protección térmica (TPS) está diseñado para que la temperatura de la estructura de aluminio del orbitador se mantenga por debajo de los 177 grados Celsius, aunque en algunas superficies que están más expuestas la temperatura puede llegar hasta los 1.260 grados Celsius.

El tipo de losetas utilizadas son de dos colores: de color blanco y negro. Las blancas están ubicadas en las zonas donde las temperaturas son relativamente inferiores al resto de la nave, lo contrario sucede con las de color negro; éstas, por su color, absorben las mayores temperaturas y están ubicadas en la parte inferior y delantera del orbitador, además de recubrir la parte delantera de las alas.

Además de las losetas de protección térmica, el transbordador cuenta con un recubrimiento más pesado constituido de carbono reforzado y que sólo es utilizado para la protección de las temperaturas más altas. La cantidad utilizada de este material es menor que en el caso de las losetas y esto es así debido a su peso. Las superficies de carbono reforzado están ubicadas en la punta de la nave y los bordes frontales de las alas.

El transbordador espacial contiene cerca de 23.000 losetas de protección térmica cuya función no sólo sirve para proteger a la nave del inmenso calor producido durante la reentrada, sino que además debe soportar temperaturas que oscilan entre los –128 °C a 93 °C durante las órbitas de 90 minutos alrededor de la Tierra.

Fuentes:

Izquierdas y derechas…

Era 28 de agosto de 1789 y en la Asamblea Constituyente de Francia se hacía la pregunta más revolucionaria de la época: ¿Cuánto poder debe tener el rey?

Cuenta la historia que el debate desatado en la asamblea, integrada tanto por seguidores de la Corona como por revolucionarios interesados en tumbarla, era tan acalorado y pasional que los contrincantes se terminaron ubicando estratégicamente en la sala según sus afinidades.

De un lado, en las sillas ubicadas a la derecha del presidente del organismo, se sentó el grupo más conservador: Eran los leales a la Corona, quienes querían contener la Revolución y que el rey conservara el poder y el derecho al veto absoluto sobre toda ley.

Del otro lado, en las sillas de la izquierda, se comenzaron a reunir los revolucionarios que tenían una visión opuesta: Eran los más progresistas de la sala, los que pedían un cambio de orden radical. Para ellos, el rey solo debía tener derecho a un veto suspensivo.

Pero más allá de aquella jornada, los asambleístas siguieron ubicándose en la sala por afinidades. Y la dicotomía no tardó en colarse en el lenguaje político, algo que terminó siendo muy práctico para los editores de las primeras actas de la Asamblea y de los primeros periódicos revolucionarios.

Luego, en el siglo XX, la división se manifestó hacia lo económico, con la derecha a favor de un mercado liberal y la izquierda por uno regulado.

Fuente: www.bbc.com

Fata Morgana…

Es un espejismo o ilusión óptica que se debe a una inversión de temperatura. Objetos que se encuentran en el horizonte como, por ejemplo, islas, acantilados, barcos o témpanos de hielo, adquieren una apariencia alargada y elevada, similar a «castillos de cuentos de hadas».

Los efectos Fata Morgana son espejismos superiores, diferentes de los espejismos inferiores, que son más habituales y crean la ilusión de lagos de agua distantes en el desierto o en carreteras con el asfalto muy caliente.

Con el tiempo en calma, la separación regular entre el aire caliente y el aire frío (más denso) cerca de la superficie terrestre puede actuar como una lente refractante, produciendo una imagen invertida, sobre la que la imagen distante parece flotar.

Los efectos Fata Morgana suelen ser visibles por la mañana, después de una noche fría. Es un efecto habitual en valles de alta montaña, donde el efecto se ve acentuado por la curvatura del suelo del valle, que cancela la curvatura de la Tierra. También se suele ver por la mañana en mares árticos, con el mar muy en calma, y es habitual en superficies heladas de la Antártida.

Fuentes:

El camino más largo del mundo…

  • El camino más largo del mundo para caminar, es desde Ciudad del Cabo (Sudáfrica) hasta Magadán (Rusia).
  • No hay necesidad de aviones o barcos, hay puentes.
  • Son 22.387 Km y se necesitan 4.492 horas para recorrerlo
  • Serían 187 días caminando sin parar, o 561 días caminando 8 horas al día.
  • A lo largo de la ruta, pasas por 17 países, seis zonas horarias y todas las estaciones del año.