Requiem por los maestros…

Hace unos 20 años, estaba yo dando clase de ciencias naturales a mis alumnos de 8º de EGB cuando al aula entró el director del colegio. Mientras los alumnos estaban realizando sus tareas, el director me comentó que aquella era su asignatura favorita. Yo le dije que a mí me gustaba mucho el tema que estábamos dando, que era el de los minerales, gracias a un maestro que tuve que me enseñó a valorar el prodigio que había detrás de su formación. Entonces, el hombre me dijo que al lado del colegio había un campo donde había minerales, sobre todo calcita y aragonito. Me preguntó si me gustaría ir, y le dije que por supuesto, pensando que organizaríamos alguna excursión. Entonces, se dirigió a los alumnos y les dijo “poneos en fila que nos vamos a recoger minerales”. Todavía impactado, salimos del colegio, recorrimos unos diez minutos caminando y llegamos a un campo donde los alumnos comenzaron a buscar minerales mientras entre el director y yo les íbamos diciendo si eran minerales o no y los nombres de lo que habían encontrado. La excursión fue tan amena que los alumnos llegaron a la siguiente sesión de inglés media hora tarde. Durante todo el trayecto de ida y de vuelta, el director y yo fuimos a la cabeza de la comitiva charlando animadamente de nuestras experiencias como maestros sin mirar ni un momento hacia atrás.

Hoy en día, eso sería imposible. Primero, tendríamos que tener una autorización de salida, ya que -de lo contrario- no podríamos salir del colegio así alegremente a aprender por el mundo adelante. También deberíamos informar de que los alumnos se tendrían que agachar para recoger minerales y de que se iban a ensuciar las manos, ya que siempre podría acudir al colegio algún padre iluminado a denunciar que no le parecía bien que su hijo hiciese esfuerzos inútiles y, mucho menos, que se le obligase a ensuciarse las manos para buscar minerales que se podían comprar fácilmente por fascículos. Del mismo modo, algún padre podría acudir alegando que su hijo no iba a ser arqueólogo ni mierdas de esas, por lo que no vería bien esa excursión. Además, tendríamos que recoger la excursión en la Programación Didáctica, con sus objetivos y su evaluación, porque de lo contrario, ante la denuncia de un padre, inspección educativa comprobaría que, efectivamente, esa actividad no estaba recogida en la PGA y, ante cualquier incidencia, el docente podría pagar las consecuencias por el grave acto de sacar a los niños al mundo a aprender. Del mismo modo, esta actividad podría implicar que no trabajamos los minerales en el libro de texto, por lo que cualquier padre podría suponer que el maestro no trabaja bien en su clase por no seguir el libro. Asimismo, al maestro de inglés tampoco le gustaría que sus alumnos llegasen tarde a su sesión, porque eso le retrasaría su programación, obligándole a realizar ajustes para que la santísima Programación Didáctica no se viese alterada. Obviamente, el director y yo tampoco podríamos ir hablando animadamente de nuestras experiencias sin mirar hacia atrás, ya cuando llegásemos al colegio, tendríamos a la mitad de los alumnos detrás y a la otra mitad perdidos. Esto, por supuesto, supondría una grave sanción para el docente, ya que en nuestro país la culpa de que alguien no cumpla una norma no es de quien la incumple sino de quien no vigila.

Por desgracia, hoy en día ya no se enseña. Se intenta, pero no se enseña. La enseñanza está enferma. Y está enferma porque no tiene maestros que enseñen, sino burócratas que rellenan papeles. La administración ha reconvertido a los maestros intelectuales en meros muñecos mecánicos ejecutores de una normativa absurda creada por personas que no saben de educación. Los centros no cuentan con la más mínima autonomía curricular ni económica y los docentes son esclavos de los documentos del centro ante la vigilante mirada de la administración. Por si esto fuese poco, los padres han terminado por destrozar la autoridad de los docentes; una autoridad absolutamente imprescindible para poder educar. Las mesas de los directores y de los inspectores se han llenado de constantes quejas y denuncias. Que si el profesor le tiene manía a su hijo; que si no le parece bien un 9,5, que cree que su hijo merece un 10 (en 1º de Primaria); que los 8 partes de indisciplina que se le han abierto a su hijo son porque los profesores no lo entienden; que si su hijo dice tacos es porque los aprende en el colegio; que si su hijo no quiere dar música porque no va a ser Mozart; que si su hijo no iba a inglés porque aquí se habla español (en 2º de Primaria); que qué daño hace su hijo con fumarse un porro, que todos los jóvenes lo hacen; que la culpa de que su hijo perdiese un diente en una pelea en mitad del patio era culpa del maestro que no vigilaba; que quiere los exámenes fotocopiados porque no se fía del maestro; que es normal que un niño vaya tocándole las tetas a las niñas; que su hijo no va a hacer los deberes porque a él no le da la gana (o, literalmente, porque no le sale de sus santos cojones); que si su hijo se aburre en clase porque es de altas capacidades (ya se sabe que alumnos de altas capacidades hay pocos, pero padres de alumnos con altas capacidades, a millares); que su hijo no termina las actividades en casa porque no lo apunta en la agenda y eso es culpa del maestro que no lo comprueba (en una clase de 25 alumnos de 6º de Primaria); que si los niños pasan frío en la fila a la entrada del colegio; que si pasan mucho calor en el patio en verano; que si se mojan los pies cuando llueve; que si patatín; que si patatán. Todo esto y mucho más lo he presenciado en los últimos años.

Todo ello ha generado un colectivo docente sin autoridad, con miedo a salirse del libro de texto y de la programación, con miedo a realizar actividades más allá de lo normal por temor a las quejas de los padres o al mal comportamiento de los alumnos que posteriormente será justificado por los padres, con miedo a la administración cuyo rostro visible casi siempre es sancionador; docentes muchas veces desmotivados, con ganas de que el día pase sin grandes incidencias, sabiendo que en muchos casos la sociedad solo ve en la escuela una guardería donde aparcar a los niños mientras los padres trabajan, sin que a esa sociedad ni a la administración le interese realmente la educación, algo que se demuestra en la dejadez del ministerio, de las consejerías y de los ayuntamientos, que recortan el presupuesto en educación de manera continuada. Y, sin embargo, a pesar de que los maestros tienen en contra a una sociedad que no los valora (o que los llama vagos directamente), a unos padres cuyas absurdas reclamaciones minan su motivación, a una administración que solo se preocupa de que rellenen papeles y a la propia ley, que entorpece su tarea de aula, los docentes españoles consiguen que sus alumnos estén en la media de la OCDE en los informes PISA. Imaginaos lo que harían si se les dejase en paz.

Fuente: https://iddocente.com

Posición corta…

Un vendedor en corto pide prestada una acción que cuesta 5.000 euros para un plazo de cinco días.

El primer día la vende y espera. A los cinco días la acción ha bajado a 3.000 y lo que hace es volver a comprarla y devolverla.

El vendedor en corto ha ganado con esta operación 2.000 euros.

Esta estrategia se usa para empresas que están a la baja, dado que, si la acción sube en esos cinco días a 8.000, al devolverla en el plazo establecido habrá perdido 3.000 euros.

Fuente: www.20minutos.es

Tetrafobia…

La tetrafobia es una aversión o miedo al número cuatro. Es una superstición muy común en el este asiático, especialmente en países como China, Japón, Corea, Vietnam y Taiwán​ como así también en el sudeste asiático.

Probablemente dicha aversión se origina en el hecho que la palabra china que se usa para el cuatro (四, pinyin: ), suena muy parecido a la palabra que se utiliza para muerte (死, pinyin: ).

En estos países los números generalmente se saltean en los edificios, desde hoteles y oficinas hasta departamentos, como también en los hospitales; en las bodas o eventos similares, a las mesas 4, 14, 24, etc. se las deja a menudo a un lado. En muchos complejos residenciales los números 4, 14, 24, etc. son reemplazados por 3a, 13a, 23a, etc. En Taiwán, la tetrafobia es tan común que no hay «4» o «x4» en direcciones, patentes de automóviles, y casi cualquier cosa relacionada con los números.

En ciudades donde la cultura del este y la del oeste se mezclan, como Hong Kong y Singapur, es posible que en algunos edificios tanto el piso trece como el catorce no existan, como así también todos los demás con cuatro. Por ejemplo, en Hong Kong algunos edificios como Vision City​ y The Arch no tienen ningunos pisos numerados de 40 a 49.

En Corea, la tetrafobia es menos extrema, pero el piso cuatro se salta en hospitales y otros edificios públicos similares. En otros edificios, el cuarto piso generalmente se marca con la letra «F» (four – cuatro) en lugar del cuatro en los ascensores. Los departamentos que contienen el número cuatro varias veces (como el 404) generalmente son evitados a un extremo que hace desvalorizar la propiedad.

Fuente: https://es.wikipedia.org

¿Para qué lloramos de emoción?

Todos los vertebrados terrestres poseemos glándulas lacrimales cuya función primordial es la de mantener el ojo húmedo y limpio, libre de partículas irritantes como polvo o gases molestos (como por ejemplo, el gas syn-propanethial-S-óxido que se desprende de las cebollas una vez las cortamos y que todos hemos comprobado cómo nos hace llorar).

Se trata pues de una función mecánica y también anti-infecciosa -en las lágrimas hay numerosas enzymas que impiden la colonización de diversos gérmenes- que evita lesiones a un órgano tan importante como el ojo.

Sin embargo; los humanos no sólo emitimos lágrimas ante una situación irritante para el órgano visual, sino que también lo hacemos en situaciones muy emotivas, bien de pena, de alegría, acompañando a la risa o porque nos emociona una canción, por poner algunos ejemplos que todos hemos vivido alguna vez.¿Por qué poseemos este mecanismo que ningún otro animal tiene, qué hace que nuestras lágrimas tengan una función distinta a la puramente mecánica de limpieza?

Podemos clasificar las lágrimas en 3 tipos diferentes:

  1. Lágrimas basales: humedecen el ojo cada vez que parpadeamos y están siempre presentes.
  2. Lágrimas de reflejo: aquellas que se producen como consecuencia de un factor irritante: humo, cebollas, polvo, etc.
  3. Lágrimas emocionales: tanto debidas a fuertes emociones como a un traumatismo doloroso

Son éstas últimas las que nos llaman particularmente la atención y están ausentes en el mundo animal. Es interesante constatar que éstas últimas tienen una composición distinta a las dos primeras, así la concentración de proteínas de las lágrimas emocionales es un 24% superior a la de los dos tipos anteriores. También contienen una muy alta concentración de manganeso.

Además, se ha demostrado que, entre esas proteínas, las lágrimas emocionales contienen varias hormonas: prolactina y hormona adrenocortical entre otras. Según los expertos, eliminar estas substancias vía lacrimal tendría una función de-toxicadora, reducir los niveles de estas hormonas tendría un efecto positivo anti-estrés y de ahí la sensación de bienestar que se percibe frecuentemente tras el llanto.

Otra función de las lágrimas sería generar una reacción de empatía por parte del observador de esa reacción, esto habría servido para mejorar nuestra atención sobre los niños en particular pero en general sobre todos aquellos que sufren.

 

BONUS: ¿A qué se debe la expresión lágrimas de cocodrilo?

Los cocodrilos también tienen glándulas lacrimales, con la función de limpieza que hemos descrito anteriormente, pero lo realmente interesante es que lloran cuando comen. Los caimanes emiten lágrimas al masticar su comida, es decir… vierten lágrimas mientras despedazan y se comen a los incautos que se han acercado demasiado a sus aguas.

De ahí nació la expresión “lágrimas de cocodrilo” que describe la falsedad de sentimientos. No se conoce exactamente cuál es la razón por la que estos animales secretan lágrimas durante la ingesta de alimentos.

Fuente: https://naukas.com

Niveles de alerta por nieve…

NIVEL VERDE
-Es cuando comienza a nevar.
-Prohibido pasar de 100 km/h. en Autopistas y Autovías. En el resto de carreteras no se puede superar los 80 km/h.
-Los camiones tienen que circular por el carril derecho y no pueden adelantar.
-Evitar los puertos de montaña.

NIVEL AMARILLO
-La carretera comienza a cubrirse o está parcialmente cubierta de nieve.
-Los camiones tienen prohibido circular.
-Los turismos y autobuses no deben pasar de 60 km/h.
-Evitar las maniobras bruscas.
-En las curvas y en los descensos disminuir más la velocidad.

NIVEL ROJO
-La carretera está cubierta de nieve.
-Se prohíbe circular a vehículos articulados, camiones y autobuses.
-Sólo se permite circular con cadenas o neumáticos de invierno a 30 km/h..
-No adelantes a un vehículo inmovilizado si no estás totalmente seguro de poder continuar.

NIVEL NEGRO
-Hay mucho espesor de nieve en la calzada.
-Con este nivel está prohibida la circulación.
-Alto riesgo de quedarse inmovilizado.
-Si te quedas bloqueado, usa la calefacción y no salgas del vehículo si no hay un refugio.
-Para no obstaculizar la vía (por ejemplo al quitanieves), deja el vehículo lo más orillado posible.

Fuente: www.lavanguardia.com

Año nuevo viejo…

El año nuevo viejo o año viejo ortodoxo o año nuevo ortodoxo o año nuevo juliano, es una fiesta no oficial que se celebra en países de tradición religiosa ortodoxa. La festividad es por el inicio del año según el calendario juliano, que en los siglos XX y XXI es el 14 de enero.

La tradición del año nuevo viejo se ha seguido celebrando en Ucrania, Bielorrusia, Georgia y los países integrantes de la antigua República Yugoslava, Bosnia y Herzegovina, Macedonia, Montenegro y Serbia, ya que la iglesia ortodoxa serbia y la iglesia ortodoxa de Macedonia continúan celebrando sus fiestas y vacaciones acordes con el calendario juliano.

Aunque la Rusia Soviética oficialmente adoptó el calendario gregoriano en 1918, la iglesia ortodoxa rusa continuó usando el calendario juliano. El año nuevo se hizo una festividad celebrada en ambos calendarios.

Fuente: https://es.wikipedia.org

Números tarjeta bancaria…

El número de nuestra tarjeta consta de 16 dígitos. Están separados en grupos de 4 para poder identificarlo mejor, es decir, no es porque cada grupo de 4 dígitos signifique una cosa, sino que la razón eminentemente práctica:

1234567812345678

El significado de esos 16 números es el siguiente:

  • Los cuatro primeros dígitos (1234) son el número de identificación de la entidad que nos proporciona la tarjeta, que es diferente según la entidad a la que corresponde (hasta siendo de la misma entidad, dos tarjetas de distintos continentes pueden tener números distintos).
  • El siguiente dígito, (5) indica el tipo de tarjeta y la entidad financiera a la que corresponde (American Express, VISA, …).
  • Los diez dígitos posteriores (6781234567) son algo así como el número de identificación del usuario al que pertenece la tarjeta, que lo identifican de forma única.
  • El dígito final (8) es un dígito de control.

Y en este último punto es donde entras las matemáticas. El dígito de control se calcula a partir de los dígitos anteriores y sirve para confirmar que el número de la tarjeta es un número válido. Tengamos en cuenta que hay muchos lugares donde se pueden introducir números de tarjeta, por lo que es interesante que exista un algoritmo para desechar números de tarjeta falsos.

El algoritmo que se utiliza para calcular el dígito de control de una tarjeta se denomina algoritmo de Luhn, y se debe al informático alemán Hans Peter Luhn. Está basado en la aritmética modular y los pasos a seguir son los siguientes:

    1. De izquierda a derecha, tomamos las cifras que aparecen en las posiciones impares y las multiplicamos por 2. Si el número obtenido es menor que 10 nos quedamos con él y si es mayor que 10 sumamos las cifras de ese número y nos quedamos con el resultado (esto es, calculamos el valor del resultado módulo 9).
    2. Sumamos todos los resultados obtenidos en el paso anterior. Digamos que esa suma vale A.
    3. Sumamos todos los dígitos que aparecen en las posiciones pares del número de la tarjeta (excepto el dígito de control, que es el que no sabemos). Llamemos B a dicha suma.
    4. Ahora sumamos los dos resultados anteriores. Tomamos el valor de esta suma y vamos restando 10 hasta obtener un número entre 0 y 9 (es decir, calculamos Suma módulo 10). Entonces el dígito de control (DC) es 10 menos ese número obtenido. Expresado matemáticamente:

      DC = 10 – (A + B mod 10)

Para saber si un número de tarjeta es falso lo que podemos hacer es añadir el último dígito del número (el supuesto dígito de control) a la suma de los dígitos de las posiciones pares. Si el resultado de A+B no es múltiplo de 10 (es decir, si no es igual a 0 módulo 10) entonces el número de la tarjeta es falso.

Fuente: https://www.gaussianos.com

Recuperar datos de la RAM…

La RAM almacena datos de lo que actualmente esta corriendo en el ordenador. Todo programa o proceso en ejecución esta en la RAM. Otra cosa es que haya accesos a disco para recuperar informacion, pero todo lo que se esta ejecutando esta en la RAM.

(Casi) cualquier informático, incluso expertos, te dirían que cuando apagas el ordenador, los datos que estaban en la RAM se pierden. Eso es falso. Los datos de la RAM van desapareciendo en un tiempo que oscila entre varios segundos y varios minutos, permitiendo el análisis forense de esos datos aunque se haya apagado el equipo.

Para aumentar este tiempo, podemos usar sprays de aire comprimido que enfríen la RAM a temperaturas cercanas a los -50ºC. Si el asunto es serio, puedes usar nitrógeno liquido hasta alcanzar cerca de los -200ºC para mantener en los chips la información durante HORAS.

Esto puede ser usado para capturar passwords almacenados en RAM, lo cual es muy frecuente que ocurra. Y también puede ser usado para violar utilidades de cifrado como Truecrypt, pues todas ellas se basan en almacenar las claves de descifrado en RAM. Esto se hizo así porque lo creían seguro, pues el S.O. no deja a ningún programa acceder a estas claves en memoria, y en principio la única manera de pasar del S.O. seria apagando el equipo, con lo cual todo el mundo sabe que las claves almacenadas en RAM desaparecerían. Todo el mundo menos los que como no sabían que era imposible, lo hicieron.

Pasemos a la acción.

Apagamos la maquina. Arrancamos con un S.O. desde nuestra llave USB por ejemplo, y copiamos el contenido de la memoria.

Haciendo esto habremos conseguido passwords almacenados en memoria, y claves de cifrado que podríamos usar para descifrar datos cifrados en disco.

Pero antes de pasar a la acción, esperemos un momento, demostremos todo esto.

Crea un programa con un bucle infinito tal que así:

#!/bin/bash
a = 'risperdal'
b = 'vlan7'
while [ 1 ]; do
c = '$a$b'
done

Pero antes de ejecutarlo, pasa todo el contenido de la memoria al disco.

sync

Ejecutalo ahora. No se mostrara nada, pero al cabo de un rato veras que el ordenador empieza a leer de disco, pues la RAM se ha llenado.

Bien, ahora dale al botón de reset, y, cuando la maquina arranque, busca risperdal en memoria:

# strings /dev/mem |less

Veras trozos de la cadena risperdal. Esa es la prueba de que datos de la RAM permanecieron tras el reset de la maquina.

A jugar.

Fuentes:

Etiqueta de seguridad…

¿A quién no le ha pitado alguna vez la alarma al salir de la tienda con las compras? Y todo por el descuido del empleado o empleada de turno que olvida desactivar el dispositivo. Cualquier artículo con la protección electrónica activada que pase entre dos tabiques lectores colocados a la salida del comercio, provocará que éstos emitan un pitido de alarma.

El estridente pitido que llama la atención del guardia de seguridad, de los empleados y del resto de clientes, tiene su origen en una pequeña etiqueta adherida al artículo en un lugar cada vez más inaccesible.

En el interior de los tabiques existen unas antenas que generan un campo electromagnético de alta frecuencia. Las etiquetas están equipadas con un condensador que vibra por efecto del campo emitiendo una onda de radio -de una frecuencia totalmente predeterminada- que interfiere en el campo provocando que un sistema de audio produzca el agudo pitido.

Cuando la mercancía se abona correctamente, el vendedor debe colocar brevemente el artículo con la etiqueta de seguridad sobre un aparato que desactiva el condensador. Este aparato suele estar oculto bajo un mostrador sobre el que se pasa repetidas veces el artículo.

Lo que hace este aparato desactivador es exponer el condensador de la etiqueta a una carga eléctrica de corta duración pero de una intensidad lo suficientemente elevada como para destruir el condensador al exceder su capacidad de carga. Con el condensador desactivado la alarma ya no suena.

Fuente: www.sabercurioso.es

 

Ojo mágico…

Se llama ojo mágico u ojo eléctrico a una válvula de vacía desarrollada que incluye una pequeña pantalla de rayos catódicos. Se utilizó principalmente como indicador de sintonía en las radios de gama alta. El efecto que se produce es que una zona luminosa crece o decrece según el nivel de señal. Esto hacía que el usuario pudiese sintonizar el aparato perfectamente.

El tubo es cilíndrico, con la pantalla en la parte de arriba, formada por un ánodo en forma de cono invertido recubierto de fósforo. El haz de electrones sale del centro, creando una iluminación en forma de dos abanicos simétricos que se abren y cierran. La forma circular de la pantalla, con el círculo central oscuro recuerda la pupila de un ojo, de ahí el nombre del tubo.

Fuente: https://es.wikipedia.org

Visión submarina azul-verdosa…

Nuestros ojos son buenos sensores para la mayor parte de las longitudes de onda que emite el Sol y consiguen atravesar la atmósfera, pero traspasar el agua es más complicado. Se denomina nivel eufótico a la profundidad por debajo de la cual no queda luz suficiente como para que se desarrolle la fotosíntesis, aproximadamente un 1% de la que disfrutamos en superficie. En función de la turbidez del medio acuático, esta profundidad puede ser de apenas unos decímetros en algunos pantanos o llegar a los 200 m en las regiones tropicales de los océanos.

La radiación del Sol está compuesta por luz de varios colores, cada uno con su longitud de onda, desde las más largas del infrarrojo hasta las más cortas del ultravioleta, pasando por las visibles. Pues bien, resulta que el agua es más eficaz absorbiendo la luz cuanto mayor es su longitud de onda. Así, el color rojo no penetra más allá de los 5 metros de profundidad, las tonalidades naranja desaparecen alrededor de los 15 seguidas de las amarillas a unos 30, las verdes a unos 45-50 y finalmente el color azul que persiste hasta los 55-60 metros de profundidad e incluso los tintes violeta algo más allá.

Esto explica que las fotos submarinas tengan a menudo ese característico tinte azul-verdoso. Por el mismo motivo es buena idea llevar una linterna en cualquier inmersión, para poder recuperar los colores perdidos: la experiencia de bucear en un banco de coral a 20 m gana muchísimo con ayuda de una linterna, incluso cuando la cantidad de luz total es suficiente.

Fuente: https://naukas.com