Visión submarina azul-verdosa…

Nuestros ojos son buenos sensores para la mayor parte de las longitudes de onda que emite el Sol y consiguen atravesar la atmósfera, pero traspasar el agua es más complicado. Se denomina nivel eufótico a la profundidad por debajo de la cual no queda luz suficiente como para que se desarrolle la fotosíntesis, aproximadamente un 1% de la que disfrutamos en superficie. En función de la turbidez del medio acuático, esta profundidad puede ser de apenas unos decímetros en algunos pantanos o llegar a los 200 m en las regiones tropicales de los océanos.

La radiación del Sol está compuesta por luz de varios colores, cada uno con su longitud de onda, desde las más largas del infrarrojo hasta las más cortas del ultravioleta, pasando por las visibles. Pues bien, resulta que el agua es más eficaz absorbiendo la luz cuanto mayor es su longitud de onda. Así, el color rojo no penetra más allá de los 5 metros de profundidad, las tonalidades naranja desaparecen alrededor de los 15 seguidas de las amarillas a unos 30, las verdes a unos 45-50 y finalmente el color azul que persiste hasta los 55-60 metros de profundidad e incluso los tintes violeta algo más allá.

Esto explica que las fotos submarinas tengan a menudo ese característico tinte azul-verdoso. Por el mismo motivo es buena idea llevar una linterna en cualquier inmersión, para poder recuperar los colores perdidos: la experiencia de bucear en un banco de coral a 20 m gana muchísimo con ayuda de una linterna, incluso cuando la cantidad de luz total es suficiente.

Fuente: https://naukas.com

Cráteres redondos…

Todos hemos visto lo que pasa cuando tiramos una piedra contra el suelo en ángulo. Si cae sobre una superficie rígida, rebota y sigue su camino, chocando de vez en cuando contra el suelo hasta que la fricción disipa toda su energía y se detiene por completo. En cambio, si hacemos el mismo experimento sobre arena o barro, la piedra excavará un surco más o menos alargado en la dirección en la que se estaba moviendo. Y a primera vista da la impresión de que un meteorito debería hacer lo mismo al estrellarse en ángulo contra el suelo.

Pero no, no es eso lo que ocurre.

Además de la masa involucrada, existe una diferencia crucial entre la piedra lanzada por una persona y un meteorito: la velocidad con la que la roca toca el suelo. El ser humano medio conseguirá que la piedra se estrelle contra la superficie terrestre a algunas decenas de kilómetros por hora, pero los meteoritos llegan al suelo a velocidades de decenas de kilómetros por segundo (km/s).

Por ejemplo, el trabajo que realiza un meteorito (con toda su energía) durante su paso por la atmósfera consiste en sacudir de manera muy violenta las moléculas del gas. Como la temperatura no es más que un reflejo de lo rápido que se mueven las moléculas que componen un objeto, el choque del meteorito contra la atmósfera comprime y calienta el aire frente a él. La temperatura aumenta tanto que el aire se vuelve incandescente y, además, provoca que se expanda y produzca ondas de presión. El fenómeno es tan violento, que incluso es posible que el meteorito explote en la atmósfera.

Pero, claro, los meteoritos no se van a deformar mucho ante estas fuerzas porque son cuerpos rígidos. En su lugar, la estructura del meteorito acumulará tensiones en sus imperfecciones hasta que su punto más débil se desmorone ante la presión. Es entonces cuando, toda la tensión acumulada en el material se libera de golpe, produciendo la explosión. El proceso se puede visualizar mejor con una pila de monedas: si las apilamos de manera que queden perfectamente alineadas y luego comprimimos el montón entre los dedos, la estructura aguantará perfectamente la presión pero, si una de las monedas está mal alineada y aplicamos demasiada presión sobre el sistema, saldrá disparada y el resto de monedas caerán tras ella.

Un meteorito suficientemente grande o resistente no reventará al entrar en contacto con el aire. Si el meteorito sobrevive a su accidentado viaje a través de la atmósfera, entonces llegará hasta el suelo y realizará tanto trabajo como la energía que le quede le permita.

Cuando un meteorito se estrella contra la superficie (a velocidades de varios kilómetros por segundo), el aire se comprime muchísimo frente a él, por lo que se calienta hasta temperaturas tremendas y se expande, formando una onda de choque. En el momento en el que toca la superficie, también comprime violentamente la roca, lo que provoca otra onda de choque que se propaga a través del suelo. La presión y la fricción generadas calientan todo el material hasta temperaturas que pueden vaporizar la roca y, como podréis imaginar, de todo este desastre sale despedida una gran cantidad de materia, ya sea en forma de trozos de roca de distintos tamaños, polvo o gas.

Y aquí está finalmente la respuesta a la incógnita de hoy: la inmensa mayoría de los cráteres son redondos porque el impacto de un meteorito se parece más a una explosión que a un choque. Dicho de otra manera, la energía liberada durante el impacto es tan enorme en comparación con lo que pueden soportar los materiales involucrados en la colisión que poco importan la velocidad y la trayectoria que llevara el meteorito, porque las ondas de choque generadas tanto en el aire como en el suelo se expandirán de manera simétrica en todas las direcciones, dando la forma circular al cráter.

Fuente: https://cienciadesofa.com/2016/08/por-que-los-crateres-son-casi-siempre-redondos.html

Montaña rusa…

Las primeras montañas rusas descendieron de los paseos en trineo de invierno rusos que se realizaban en colinas de hielo especialmente construidas, ubicadas en los jardines de los palacios alrededor de la capital rusa, San Petersburgo, en el siglo XVIII. Esta atracción se llamaba Katalnaya Gorka o «montaña deslizante» en ruso. Los toboganes se construyeron a una altura de entre 70 pies (21 m) y 80 pies (24 m), tenían una caída de 50 grados, estaban reforzados con soportes de madera y tenían hielo en la parte superior. A veces se usaban carros con ruedas en lugar de trineos. Estos toboganes se hicieron populares entre la clase alta rusa y entre la propia Catalina II de Rusia, que hizo construir esas montañas en los jardines del Palacio de Oranienbaum (foto) cerca de San Petersburgo, con un pabellón al lado para tomar el té después del deslizamiento.

Al principio, estas atracciones eran principalmente para las clases altas. En 1845 se abrió un nuevo parque de atracciones en Copenhague, Tivoli , que fue diseñado para la clase media.

«Montañas rusas» sigue siendo el término para montañas rusas en muchos idiomas, como el español (la montaña rusa), el italiano (montagne russe) y el francés (les montagnes russes). Irónicamente, el término ruso para montaña rusa, американские горки (amerikanskie gorki), se traduce literalmente como «montañas americanas».

Fuentes:

  • https://en.wikipedia.org/wiki/Roller_coaster
  • https://en.wikipedia.org/wiki/Russian_Mountains

Reflejo de inmersión…

¿Cómo se manifiesta?

El reflejo de inmersión de los mamíferos se da siempre y cuando se entre en contacto con agua que esté a una temperatura baja, normalmente menor a 21ºC. Cuando más baja sea la temperatura el efecto será mayor.

También es necesario que, para que se active este mecanismo, el agua incida sobre la cara, puesto que es ahí donde se encuentra el nervio trigémino, compuesto por el oftálmico, el maxilar y el mandibular. Son estas tres ramas nerviosas únicamente localizables en la cara que, al activarse, inician el reflejo, que implica los siguientes procesos siguiendo este mismo orden:

1. Bradicardia

La bradicardia es la disminución de la frecuencia cardíaca. Cuando estamos buceando es necesario que reduzcamos el consumo de oxígeno y, por este motivo, el corazón empieza a reducir los latidos por minuto entre un 10 y 25%.

Este fenómeno depende directamente de la temperatura, haciendo que, cuanto más baja sea, menos latidos se hagan. Se han dado casos de personas que han hecho solo entre 15 y 5 latidos por minuto, algo muy bajo teniendo en cuenta que lo normal son 60 o más.

2. Vasoconstricción periférica

La vasoconstricción periférica o redistribución de la sangre implica llevarla hacia órganos más importantes, como el cerebro y el corazón. Los capilares sanguíneos se cierran selectivamente, mientras que se mantienen abiertos los de los órganos vitales principales.

Los primeros capilares en contraerse son los de los dedos de los pies y las manos, para luego dar paso a los pies y manos en su extensión. Finalmente, se contraen los de los brazos y las piernas, cortando la circulación sanguínea y dejando más riego sanguíneo al corazón y el encéfalo.

De esta forma se minimiza el posible daño causado por las bajas temperaturas y aumenta la supervivencia en caso de que haya privación de oxígeno prolongada. La hormona de la adrenalina tiene mucho protagonismo en este proceso, y es la que estaría detrás de que, cuando nos lavamos la cara con agua muy fría nos despertemos más rápido.

3. Introducción de plasma sanguíneo

Se introduce plasma sanguíneo dentro de los pulmones y otras partes de la caja torácica, haciendo que los alvéolos se llenen con este plasma, que se reabsorbe cuando se sale a un ambiente presurizado. De esta manera, se impide que los órganos de esta región queden aplastados por las altas presiones acuáticas.

También se produce plasma sanguíneo dentro de los pulmones. Cuando se bucea en bajas profundidades, de forma más mecánica, parte de la sangre se introduce en los alvéolos pulmonares. Así se protegen al aumentar la resistencia contra la presión.

Esta fase del reflejo de inmersión se ha observado en seres humanos,como sería el caso del apneista Martin Stepanek, durante apneas mayores de 90 metros de profundidad. De esta forma, las personas podemos sobrevivir más tiempo sin oxígeno bajo el agua fría que en tierra firme.

4. Contracción del bazo

El bazo es un órgano que se encuentra detrás y a la izquierda del estómago, cuya función principal es la reserva de glóbulos blancos y rojos. Este órgano se contrae cuando se da el reflejo de inmersión de los mamíferos, haciendo que libere parte de sus glóbulos a la sangre, aumentando la capacidad para transportar el oxígeno. Gracias a esto, aumenta de forma temporal el hematocrito un 6% y la hemoglobina un 3%.

Se ha visto que en personas entrenadas, como sería el caso de las Ama, unas buceadoras japonesas y coreanas que se dedican a la recogida de perlas, los aumentos en estas células son de alrededor del 10%, porcentajes cercanos a lo que les sucede a animales marinos como las focas.

Conclusión

El reflejo de inmersión de los mamíferos es un mecanismo que poseemos los seres humanos, evidencia ancestral de que poseemos un antepasado común entre aves y los demás mamíferos que debían vivir en medios acuáticos. Gracias a este reflejo, podemos sobrevivir sumergidos por un período de tiempo más o menos largo, entrenable como sería el caso de las ama japonesas y coreanas o, también, los bajau de Filipinas, poblaciones dedicadas a la pesca submarina.

Aunque los seres humanos no podemos ser considerados como animales marinos, lo cierto es que sí que podemos entrenar nuestra capacidad de inmersión. Podemos llegar a estar sumergidos 10 minutos e, incluso hay casos de personas que han superado los 24 minutos o más. No únicamente se puede aguantar largo tiempo bajo el agua, sino que se pueden alcanzar profundidades cercanas a los 300 metros.

Uno de tantos reflejos

Porque no solo está el típico reflejo rotuliano por el que extendemos la pierna cuando el médico nos golpea levemente en la rodilla con su martillo. Hay innumerables: está el pupilar o fotomotor, que contrae la pupila ante la luz; el estapedial, por el que se contrae el estribo y el oído se protege ante ruidos demasiado fuertes; el óculo-cardiaco o de Aschner, que de forma parecida al de buceo enlentece el corazón cuando presionamos los ojos.

Están los que tuvimos al nacer y perdimos: el de succión, que nos permite alimentarnos en un principio; el de apnea, por el que los bebés cierran la glotis al contacto con el agua para evitar que puedan tragarla; el de prensión palmar, por el cual cierran la mano cuando pasamos un objeto por sus palmas, el que nos acerca a ellos al hacernos pensar que se agarran conscientemente a nuestros dedos.  Un reflejo, el de prensión, que en realidad parece un vestigio de los primates en los que las crías se agarran con fuerza al pelo de sus madres cuando estas les transportan. Que desaparece, como muchos de ellos, a los pocos meses.

Fuentes:

Vacunas…

Hace 40 años que la viruela se eliminó de la faz de la Tierra, el 11 de septiembre de 1980 se dio por erradicada esa enfermedad que durante siglos dejó un reguero de muertes por todo el mundo, a excepción de algunas muestras conservadas en dos laboratorios, uno de Estados Unidos y otro de Rusia. Por ahora se trata de la única enfermedad humana que ha sido totalmente erradicada, aunque la sigue muy de cerca la polio. Tanto una como otra han podido enfrentarse gracias a las vacunas.

Se calcula que el ser humano tuvo sus primeros encontronazos con el virus Variola, causante de la viruela, allá por el año 10.000 a.C. De hecho, la mortalidad llegó a ser tan alta que se dice que en algunas culturas estaba prohibido poner nombre a los niños hasta que se comprobara que pasaban la enfermedad.

Sobran los motivos para que los médicos de todas las épocas mostraran una gran preocupación por esta patología, que empezaba con dos semanas de fiebre y letargo y después iba sembrando poco a poco la piel de los pacientes de pústulas.

Pero, lamentablemente, no todos lograron dar con tratamientos efectivos contra el problema. Es el caso del doctor Thomas Sydenham, cuyo protocolo consistía en mantener a los pacientes en habitaciones sin fuego, con las ventanas abiertas y la ropa de cama por debajo de la cintura, mientras consumían doce botellas pequeñas de cerveza cada 24 horas. Más allá de lo atractiva que pueda resultar a algunas personas la última parte del tratamiento, este no daba ningún tipo de resultado.

Lo que sí parecía funcionar era la variolación, un procedimiento que se había practicado tradicionalmente en la India, China y África y que no se introdujo en Europa hasta el siglo XVIII. Consistía en tomar con una lanceta un poco de los fluidos del interior de una pústula madura e introducirlos bajo la piel de brazos o piernas en personas que aún no hubiesen pasado la enfermedad. El procedimiento a veces evitaba que las personas inoculadas enfermaran, pero otros generaba complicaciones, como la aparición de infecciones, ya fuese por la propia viruela o por otras enfermedades, como la sífilis.

De Turquía a Inglaterra

En 1721, la aristócrata Lady Mary Wortley Montague insistió en que la variolación se introdujera en Inglaterra.

Ella misma había pasado la enfermedad durante su juventud y había visto fallecer a su hermano por el mismo motivo. Por eso, cuando su marido fue destinado a Turquía como embajador, quedó maravillada al ver a las mujeres turcas practicar esta técnica. En cuanto lo vio, ordenó al cirujano de la embajada que llevara a cabo el procedimiento con su propio hijo, de 5 años de edad. Más tarde, a su vuelta a Londres, el galeno repitió el procedimiento, esta vez con su hija, que por aquel entonces contaba 4 años.

Ninguno de los niños enfermó, por lo que la noticia llegó a oídos del rey, quien dio su aprobación para que se comenzara a experimentar con la técnica. Primero se llevó a cabo con varios prisioneros, a los que se les dio la opción de librarse de sus condenas si se dejaban inocular. Después se practicó con niños huérfanos. En todos los casos fue un éxito, como también lo fue posteriormente con algunos miembros de la aristocracia inglesa.

Muchos médicos comenzaron a practicarla a gran escala, por lo general con buenos resultados, aunque en un 2%-3% de las intervenciones los pacientes morían, ya fuera por viruela o por otras infecciones. Aun así se consideraba que valía la pena el riesgo.

Perfeccionando la técnica

La variolación siguió extendiéndose por Europa e incluso se exportó al entonces conocido como Nuevo Mundo. Pero seguía sin ser una técnica del todo segura.

Y no lo fue hasta la llegada de Edward Jenner. Este médico inglés había escuchado numerosas historias de lecheras que tras contraer la viruela bovina mientras ordeñaban al ganado quedaban protegidas de la viruela humana, mucho más letal.

En 1796, se puso en contacto con una joven lechera que aún tenía frescas las pústulas características de la viruela bovina. Esta dio su permiso para que tomara muestras de las mismas, con las que posteriormente el científico inoculó a un niño de 8 años, James Phipps. Pocos días después el pequeño desarrolló fiebre y algo de malestar, pero en poco más de una semana estaba perfectamente. Dos meses después, Jenner repitió el procedimiento con el mismo niño, que esta vez ya no manifestó ningún síntoma.

Con la vacuna de la viruela nació el proceso de vacunación, cuyo nombre procede precisamente de las vacas que portaban el virus con el que se infectaban las lecheras de las que se extraían las muestras.

De la vacuna de la viruela a la actualidad

El procedimiento usado por Jenner hoy no habría pasado ni mínimamente los requerimientos de un comité de bioética. Tampoco lo habría hecho el de Pasteur, quien también utilizó a un niño como “conejillo de indias” durante el desarrollo de la vacuna de la rabia. Aunque en este caso el pequeño había sido mordido por un perro rabioso y el experimento podría ser su única salvación.

Afortunadamente, los tiempos han cambiado y hoy en día no es necesario inocular huérfanos para probar la eficacia de una vacuna. Por desgracia, el cambio de los tiempos también ha fluido en otras direcciones menos positivas. Y es que, mientras que en el siglo XVIII había personas dispuesta a administrarse los fluidos de las pústulas de un enfermo, sabiendo que podían contraer la propia enfermedad que querían evitar o incluso una peor, hoy en día hay quien se niega a ponerse las vacunas más seguras de nuestra historia.

Fuente: https://hipertextual.com

Habeas Corpus…

La pretensión del «Habeas Corpus» es establecer remedios eficaces y rápidos para los eventuales supuestos de detenciones de la persona no justificados legalmente, o que transcurran en condiciones ilegales. Por consiguiente, el «Habeas Corpus» se configura como una comparecencia del detenido ante el Juez; comparecencia de la que proviene etimológicamente la expresión que da nombre al procedimiento, y que permite al ciudadano, privado de libertad, exponer sus alegaciones contra las causas de la detención o las condiciones de la misma, al objeto de que el Juez resuelva, en definitiva, sobre la conformidad a Derecho de la detención.

La eficaz regulación del «Habeas Corpus» exige, por tanto, la articulación de un procedimiento lo suficientemente rápido como para conseguir la inmediata verificación judicial de la legalidad y las condiciones de la detención, y lo suficientemente sencillo como para que sea accesible a todos los ciudadanos y permita, sin complicaciones innecesarias, el acceso a la autoridad judicial.

En fin, la ley está presidida por una pretensión de universalidad, de manera que el procedimiento de «Habeas Corpus» que regula alcanza no sólo a los supuestos de detención ilegal –ya porque la detención se produzca contra lo legalmente establecido, ya porque tenga lugar sin cobertura jurídica–, sino también a las detenciones que, ajustándose originariamente a la legalidad, se mantienen o prolongan ilegalmente o tienen lugar en condiciones ilegales.

Fuente: Ley Orgánica 6/1984, de 24 de mayo, reguladora del procedimiento de «Habeas Corpus».

Inmunidad de grupo…

La inmunidad de grupo o rebaño es lo que nos permite eliminar virus mediante el uso de vacunas. El porcentaje de población que es necesario vacunar para alcanzar la inmunidad de grupo se calcula en base al índice reproductivo básico (R0), que consiste en el promedio de personas a las que cada persona con el virus infectaría en condiciones normales o sin ningún tipo de intervención sanitaria o gubernamental, teniendo en cuenta la capacidad de infección de la enfermedad y su forma de propagación.

Numerosas enfermedades han sido erradicadas en muchos países gracias a la inmunidad de grupo a través de los programas de vacunación. Sin embargo, la inmunidad de rebaño no es algo que se pueda conseguir dejando que el virus se propague de forma natural.

Pongamos como ejemplo el sarampión, una enfermedad causada por un virus que ha existido en los seres humanos durante siglos. Se trata de una enfermedad altamente infecciosa con un R0 de 15, lo que significa que un niño con sarampión puede infectar de media a otros 15. Por lo tanto, alrededor del 95% de las personas necesitan ser resistentes a la enfermedad para que toda una población alcance la inmunidad de grupo.

La mayoría de las personas que se recuperan de una infección por sarampión producen una buena respuesta inmunológica que les protege durante el resto de su vida. Pero aún así, antes de que existiera la vacuna, el sarampión era una enfermedad infantil muy común. Cada nueva generación de niños era susceptible y no había suficientes personas que se volvieran inmunes de forma natural como para producir la inmunidad de grupo.

Los científicos creen que el valor R0 del SARS-CoV-2 está entre 4 y 6, algo similar al del virus de la rubeola. El porcentaje de vacunación necesario para crear inmunidad de grupo y erradicar la rubeola es del 85%.

Otros coronavirus (incluyendo el Sars, el Mers y algunos virus del resfriado común) no producen una respuesta inmunológica permanente como es el caso del sarampión. Según algunos estudios sobre la COVID-19, incluso en los lugares donde se han concentrado un gran número de casos y fallecimientos durante los últimos meses, menos del 10% de la población muestra signos de contar con una respuesta inmunológica contra la infección.

Es algo que sugiere que los índices naturales de resistencia al virus están muy lejos del 85% necesario para la inmunidad de grupo. Por lo tanto, sin vacuna el virus podría volverse endémico, presente de forma permanente entre la población al igual que los coronavirus que causan los resfriados.

Fuente: https://magnet.xataka.com

Hiroshima y Nagasaki…

El piloto del bombardero B-29 Enola Gay, que lanzó Little Boy sobre Hiroshima, el coronel Paul Tibbets bautizó el avión con el nombre de su madre.

La defensa aérea nipona detectó la llegada de los B-29 que lanzaron las bombas con suficiente antelación pero como se trataba de escuadrones muy pequeños, de tan solo 3 y 2 aviones, consideraron que no podían hacer mucho daño o que tal vez eran aviones de reconocimiento, por lo que no enviaron cazas para interceptarlos.

Little Boy estaba fabricada con todas las reservas mundiales disponibles de uranio enriquecido en esa fecha.

Los días previos, la aviación estadounidense había estado lanzando panfletos desde el aire instando a la población civil a que abandonasen las ciudades, ya que iban a ser aniquiladas. Los panfletos fueron considerados como propaganda y contar la verdad no funcionó.

El punto más seguro de Hiroshima, a pesar de estar a tan solo 300 metros de la zona cero, fue la cámara blindada del banco Teikoku, construida por la empresa norteamericana Mosler Safe Company en 1925. La puerta acorazada quedó chamuscada por fuera pero todo el interior se conservó intacto.

Hubo unos 165 japoneses a los que les cayó encima la bomba atómica de Hiroshima, sobrevivieron, se trasladaron a Nagasaki y les volvió a caer encima la segunda, Fat Man, sobreviviendo de nuevo, convirtiéndose en doble hibakusha. El caso mejor documentado es el del ingeniero Tsutomu Yamaguchi.

Vestir de blanco incrementaba las posibilidades de salir con vida: El estudio de las heridas en los hibakusha demostró que la radiación termal es reflejada por los colores blancos y atraída por los colores oscuros. Las personas que iban con camisa a rayas el día de los ataques, quedaron con la piel quemada a rayas.

Contrariamente a la creencia popular, las sombras de personas que quedaron grabadas en suelo y paredes, no son a causa de que la víctima quedase vaporizada inmediatamente por la explosión. Tal efecto hubiera sido imposible. Se calcula que el calor generado por la explosión era de entre 3.000 y 4.000ºC, temperatura que hubiera dejado huesos o cuerpos carbonizados, como sucedió en la realidad. Los cuerpos de las víctimas que dejaron las sombras de la muerte en Hiroshima, fueron retirados en algún momento tras la explosión.

En primer plano de la imagen, la Cámara de Industria y Comercio, también llamada coloquialmente la cúpula Genbaku. El edicifio aguantó la detonación ya que Little Boy estalló casí encima, por lo que las columnas aguantaron la fuerza de la onda expansiva hacia abajo. Actualmente es parte de un museo dedicado a la paz mundial.

Hiroshima y Nagasaki no fueron los bombardeos más graves de la SGM: Causaron todavía más víctimas el bombardeo incendiario de Tokyo, el 9 y 10 de marzo de 1945, con 120.000 bajas o el bombardeo intensivo de Hamburgo, con 42.600 víctimas, más que las inmediatas de Hiroshima. Por comparación, en la matanza de Nanking, las tropas imperiales habían aniquilado a entre 100.000 y 300.000 civiles chinos.

Fuente: http://col2.com/

Cortar, copiar y pegar…

Lawrence G. «Larry» Tesler inventó un proceso por el cual se podría capturar texto y enviarlo a una memoria interna de la computadora. Fue la compañía Apple quien popularizó los mecanismos de copiar, cortar y pegar en sus sistemas operativos y aplicaciones, a través de la computadora Lisa y Macintosh a principio de los años 1980.

Ya en ese momento se asoció estas acciones con las letras correspondientes para sus atajos rápidos de teclado que más tarde adoptaría también Windows:

    • Ctrl+X: para cortar, debido a la forma en tijera de esta letra.
    • Ctrl+C: para copiar, por ser la inicial de «copiar».
    • Ctrl+V: para pegar, por proximidad en el teclado a las otras dos. La forma de la ‘V’ recuerda a la de un tubo de pegamento.

Fuente: https://es.wikipedia.org

Cornamentas y genes del cáncer…

Las astas del ciervo pueden crecer más de 20 centímetros en una quincena. Las células que dan lugar a estos apéndices se encuentran entre las de más rápido crecimiento en el reino animal y, según un estudio recién publicado en la revista Science, involucran una variedad de genes que se encuentran en otro tipo de células de división rápida: las cancerosas.

De hecho, los genes que estas cornamentas expresan o utilizan son más similares a los usados por las células de osteosarcoma (un cáncer de hueso) que a los de un tejido óseo saludable. Sin embargo, los venados presentan una quinta parte de la tasa de cáncer de otros mamíferos, quizá porque las células de sus astas también expresan con firmeza varios genes supresores del cáncer. Comprender cómo los ciervos le dan un buen uso a la genética del cáncer podría ayudar a descubrir tratamientos oncológicos en otras especies, incluidos los humanos.

Fuente: National Geographic (Abril 2020)

Tarántulas…

La tarántula no es peligrosa para el ser humano. Como lo oyes. Ahora bien, mucho cuidado. No ser peligrosa no quiere decir no ser inocua:

En primer lugar, la tarántula no te va a morder a menos que la molestes. Es ésta una norma general que se cumple en todo el Reino Animal. Si ves una tarántula por ahí puedes acercarte a verla porque no te va a saltar a la yugular. Si ella se siente amenazada por ti, lo primero que va a hacer es adoptar la «posición defensiva»: levantará las patas delanteras mostrándote los quelíceros. Esto es sólo una advertencia, es como decirte: «Eh tú, largo de aquí, que corra el aire». Pues tú te vas y santas pascuas. Y no tiene más misterio.

Ahora bien, si no me haces caso y te pasas de lista con la tarántula y te muerde finalmente, tranquila que no te vas a morir. Te diré lo que te va a pasar. Lo primero que vas a sentir es un fuerte dolor, eso no te lo voy a ocultar y no te lo va a quitar nadie (y te ayudará a aprender la lección). Piensa que unos quelíceros de 2 centímetros (4 en el caso de la tarántula Goliat) se van a hundir en tu piel y eso duele. Y mucho. Pero pasado este dolor no notarás más que si te hubiera picado una abeja:  una inflamación y un enrojecimiento en la zona de la mordedura pero no va a suceder ningún tipo de reacción general en tu cuerpo. A diferencia de otras arañas, la mordedura de la tarántula tampoco tiene efectos necrotizantes y no te quedará cicatriz alguna.

El tratamiento para la mordedura de una tarántula debe ser lavar la zona con agua y jabón (para evitar posibles infecciones bacterianas, que no deja de ser una herida), poner hielo en la hinchazón para bajarla, y tomar algún analgésico para el dolor. Sólo en caso de algún tipo de alergia previa un médico podría recetar algún medicamento. Y eso es todo.

El veneno de la tarántula, como el de cualquier araña, tiene efectos paralizantes y contiene toxinas que actúan tanto en el sistema nervioso central como en el periférico. De entre éstas, la acilpoliamina actúa para provocar una parálisis rápida. Todo esto puede sonar terrorífico pero como has visto la Naturaleza no pierde tiempo ni energías y este veneno no te provoca más que una dolorosa inflamación, pero mata a un ratón en hora y media.

Evolutivamente hablando, el veneno tiene correspondencia con su dieta habitual. No tiene mucho sentido que disponga de un veneno homicida si normalmente no captura ni se come seres humanos. Lo normal es que el veneno sea efectivo contra presas que habitualmente consume. Las tarántulas son maravillosas máquinas de depredar organismos pequeños. Tienen su papel ecológico.

Fuente: https://cronicasdefauna.blogspot.com

El «derecho al pataleo” y “calentar el asiento”…

Los estudiantes de clases acomodadas ocupaban las mejores lugares, siempre sentados, y los de clases más humildes, muchos de ellos criados de los anteriores, se veían obligados a situarse en las últimas filas y de pie. Éstos, en los fríos inviernos salmantinos, solían llegar antes a clase para calentar los bancos de sus señores sentándose en ellos («calentar el asiento«). Ya se decía “estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca”. Cuando llegaban los señoritos y ellos tenían que ir al gallinero, la única forma de entrar en calor era golpear el suelo para calentarse los pies y moverse. Por ello, solicitaron al rectorado que les concediese “el derecho al pataleo” unos minutos antes del comienzo de las clases para entrar en calor. Y se lo concedieron.

Bonus:

Salir por la puerta grande. Atribuido erróneamente a la tauromaquia, se refiere a que los estudiantes que aprobaban salían por la puerta principal, la grande, mientras los que suspendían salían por la puerta de atrás, la de los carros.

Liar (o preparar) los bártulos. De Bártolo, famoso jurisconsulto italiano y profesor de las universidades de Bolonia, Pisa, Padua y Perugia durante el siglo XIV, cuyos libros eran de uso común en las universidades. Los estudiantes de leyes en Salamanca recurrían a él y lo citaban permanentemente, llegando incluso a llevar sus obras escritas en folios y pliegos sueltos, a todas partes. La expresión «liar los bártulos» se relacionaba con el hecho de preparar y atar los libros y apuntes para irse a clase o salir de ella.

Fuente: https://historiasdelahistoria.com