Ilusión auditiva: ¿Yanny o Laurel?

Como pasó con la famosa ilusión del vestido blanco y dorado o azul y negro, la primera vez que escuchas este fragmento de audio piensas que la polémica es una tomadura de pelo: o bien oyes “Laurel” o bien oyes “Yanny” y te parece impensable que pueda haber otra interpretación:

Como pasaba con el truco del vestido, una misma persona puede apreciar una cosa u otra dependiendo del momento, pero sospecho que en este caso la ilusión auditiva de Laurel y Yanny se parece más a la famosa ilusión visual de la bailarina que da vueltas en un sentido u otro. En este famosos truco, nuestro cerebro puede ver a la figura femenina girar de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, dependiendo de cómo inicie la visualización cada vez.

Ambas se construyen en espacios diferentes del espectro y el cerebro puede escoger centrarse en una parte del sonido o la otra. Un truco para los que aún no han conseguido pasar de una palabra a la otra: si se percibe la voz como metálica y aguda se escucha decir “Yanny”, pero si se percibe como grave y profunda se oye claramente “Laurel”.

Y por qué sucede todo esto? Varios medios y especialistas han intentado ofrecer las claves para entender lo que está sucediendo en esta ilusión auditiva. En Popular Science, el profesor de la Universidad de Arizona Brad Story ha analizado la forma de la onda y asegura que aunque la voz está diciendo originalmente “Laurel” son las resonancias que introduce la pronunciación las que producen una posible segunda interpretación. Ambas palabras tienen un mismo esquema sonoro (alto-bajo-alto), pero la las características acústicas son distintas y ubicadas en una segunda resonancia.

Fuente: www.vozpopuli.com

¿Es posible abrir la puerta de emergencia en vuelo?

Lo cuentan los chicos de AsapScience en su última pieza visual. Como bien indican, los aviones comerciales presurizan sus cabinas para que coincidan con la presión atmosférica de 2.500 a 3.000 metros sobre el nivel del mar, a pesar de que la altitud de crucero del avión en el que se encuentran es de 9.000 a 13.000 metros.

A medida que la altitud aumenta, la presión atmosférica disminuye. Esto se debe a la atracción gravitacional de la Tierra sobre las moléculas de aire en la atmósfera. Cuanto más cerca de la superficie de la Tierra, más fuerte es la fuerza ejercida sobre estas moléculas.

Dicho esto, se se abriera la puerta, el avión se despresurizaría en menos de 0,5 segundos. Bajo este escenario, a menos que los pasajeros tengan el cinturón de seguridad abrochado, saldrían rápidamente expulsados ​​del avión debido a la diferencia de presión. Obviamente, en el hipotético caso las tasas de supervivencia son muy reducidas dada la posibilidad de que el avión entero se rompa.

Debido a que el aire es sustancialmente más fino a grandes altitudes, hay menos oxígeno. Una descompresión gradual en la cabina también hace que las máscaras de oxígeno caigan, y en promedio, se calcula que los pasajeros tienen 18 segundos para ponerse la máscara antes de que aparezca la hipoxia, la cual se da cuando los niveles de oxígeno disminuyen, causando síntomas de náuseas, mareos e inconsciencia (llegando a la muerte).

Además, las reservas de oxígeno en un avión duran 10 minutos. Suficiente para que el piloto descienda rápidamente y haga coincidir las presiones internas y externas.

En cualquier caso, no hay que preocuparse demasiado. Las posibilidades de que la puerta se abra son muy pequeñas, sobre todo teniendo en cuenta la presión que se ejerce (hay más presión dentro de la cabina que fuera) sobre ellas, y que mientras más grande sea el avión comercial, más fuerza (descomunal) hará falta para abrirla.

No sólo eso, las puertas de un avión casi siempre están bloqueadas electrónicamente por el piloto a través de funciones accesibles solo desde el interior de la cabina. Y las puertas tampoco se pueden romper, ya que están construidas con hasta seis capas de varios tipos de polímeros extra fuertes y a prueba de balas.

Fuente: https://es.gizmodo.com

Espiral del silencio…

¿Qué dice la espiral del silencio?

Recojo el planteamiento de la Wikipedia en castellano: “Las personas temen permanecer aisladas del entorno social y, por este motivo, prestan una atención continua a las opiniones y comportamiento, supuestos por la mayoría, que se producen a su alrededor. Dado que las personas gustan también de ser populares y aceptadas, se expresan de acuerdo con las opiniones y comportamientos mayoritarios“.

Hasta aquí, estamos de acuerdo. No es muy habitual leer en redes sociales opiniones en contra de los pensamientos que se consideran mayoritarios. Por ejemplo no es fácil leer en vuestro Facebook opiniones contra los homosexuales o contra las minorías étnicas. Pero sabemos que la homofobia y el racismo existen, y conocemos a racistas y homófobos que en su Facebook nunca expresan su pensamiento, por lo que observamos el primer descuadre entre opinión privada y pública.

Esto son opiniones fijas e instaladas en la sociedad. Pero luego hay opiniones cambiantes, como la que aquí nos ocupa. Veamos lo que dice Noelle Neumann: “Con respecto a las teorías cambiantes, el individuo debe observar con atención en qué dirección se produce el cambio. Los individuos que entienden que el cambio se produce en la misma dirección que sus propias opiniones personales, las expondrán en público, pero, al contrario, si el cambio se produce en oposición a las suyas tenderá a ser más cauto al exponerlas en presencia de otras personas”. Aquí yo añado un tercer tipo de individuo de mi cosecha: aquel que no tenía una opinión formada sobre el asunto pero se adhiere a la opinión mayoritaria. En el caso de La Manada es claro, al ver los ‘expertos’ en derecho penal que salieron como setas tras la lluvia y tenían muy claro por qué defendían el lema del movimiento: #noesabusoesviolación.

En la jornada de ayer pudo verse uno de estos movimientos en espiral, en el que los mensajes en la misma dirección llegan primero de las personas que a todas luces ya estaban convencidas en este mensaje y por tanto creen en él. Líderes de opinión feministas y tuiteras anónimas también feministas comparten la idea: la sentencia es un fraude, los jueces son machistas, y cuando digo que no es no.

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Presunción de inocencia e in dubio pro reo…

El derecho a la presunción de inocencia es un derecho fundamental en tanto en cuanto está previsto en el artículo 24.2 de la Constitución Española el cual supone que toda persona a la que se le impute un hecho en un procedimiento penal conserva su cualidad de inocente hasta que se demuestre su culpabilidad, que deberá ser en un Juicio con todas las garantías establecidas por la ley. Igualmente el derecho a la presunción de inocencia supone que el imputado no tiene la carga de probar su inocencia sino que es la acusación (en la mayoría de ocasiones el Ministerio Fiscal) quien tiene la carga probatoria de la culpabilidad de la persona contra la que se dirige el procedimiento. Además no procederá condena alguna si no se han practicado en el acto de Juicio Oral pruebas de cargo bastante susceptibles de enervar la presunción de inocencia.

Por su parte, el principio in dubio pro reo es un principio del derecho penal en base al cual el Juez o Tribunal, a la hora de valoración y apreciación de la prueba, deberá actuar a favor del reo en caso de que le resulten dudas acerca de la culpabilidad del acusado. Esto es, en caso de duda, la resolución judicial deberá ser favorable para el reo. En muchas ocasiones supondrá la absolución pero también puede suponer la no aplicación de circunstancias agravantes.

No es inusual que se suelan mezclar los dos conceptos – presunción de inocencia e in dubio pro reo – ya que tienen un punto común: no podrá condenarse a nadie de no haberse practicado contra esa persona pruebas que demuestren su culpabilidad.

En la primera fase operaría la presunción de inocencia y en la segunda el principio in dubio pro reo. Y ello es así porque la presunción de inocencia se desenvuelve en el marco de la carga probatoria en tanto en cuanto en virtud de ésta se debe determinar que existe prueba de cargo obtenida con arreglo a las garantías procesales y que ésta tiene contenido incriminador suficiente.

Una vez superada esta fase y concretado si existe prueba o no, entrará en juego el principio in dubio pro reo que presupone la previa existencia de pruebas y se desenvuelve en el campo de la estricta valoración de las pruebas; el Tribunal debe valorar las pruebas y la eficacia demostrativa de las mismas, siendo que si el Juez o Tribunal no consigue una convicción sobre la verdad de los hechos, deberá aplicar el principio in dubio pro reo y absolver al acusado.

A pesar de la íntima relación que guardan el derecho de presunción de inocencia y el principio in dubio pro reo, y aunque uno y otro sea manifestación de un genérico favor rei, existe una diferencia sustancial entre ambos, de modo que su alcance no puede ser confundido. El principio in dubio pro reo solo entra en juego cuando practicada la prueba, ésta no ha desvirtuado la presunción de inocencia. Dicho en otros términos, la aplicación de dicho principio se excluye cuando el órgano judicial no ha tenido duda sobre el carácter incriminatorio de las pruebas practicadas.

Fuente: http://www.eljurista.eu

Sentencia de “La manada”…

La sentencia del caso mediáticamente conocido como “La Manada” ha generado un enorme revuelo en torno a conceptos como el de violación, intimidación o prevalencia.

El derecho, como la economía, la medicina u otras disciplinas, dispone de un vocabulario propio, técnico, en el que se emplean términos y expresiones cuyo significado difiere del que a menudo le otorga el común de los mortales, lo que no sólo puede llevar a equívocos, sino también emplearse de manera más o menos interesada para generar polémicas.

Un ejemplo de tergiversación y de polémica interesada lo hemos tenido a raíz de la sentencia de “La Manada” con la palabra violación. Mientras que el diccionario de la lengua española, la RAE, la define como: “el delito consistente en violar (tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad)”, el término como tal aparece apenas mencionado en el actual Código Penal.

Aprobado en el año 1995 siendo Ministro de Justicia el Sr Belloch (PSOE), el Código Penal contiene una nueva regulación de los delitos contra la libertad sexual, cuya finalidad es proteger la libertad sexual de todos, utilizando para ello nuevas técnicas punitivas (y esto no lo digo yo, sino que lo afirma expresamente la exposición de motivos de la ley).

Bajo el título “delitos contra la libertad y la indemnidad sexuales“, el Código Penal distingue, básicamente, entre cinco tipos delictivos: la agresión sexual, el abuso sexual, el acoso sexual, el exhibicionismo y la explotación sexual.

Pues bien, tanto el delito de agresión sexual, como el de abuso sexual, encajan en la definición de violación que recoge la RAE, pues uno de los elementos integrantes de ambos tipos penales es, precisamente, que exista acceso carnal con alguien en contra de su voluntad. Es decir, tanto la agresión sexual como el abuso sexual suponen, en lenguaje coloquial, la existencia de una violación.

Y entonces se preguntará usted, querido lector, ¿si tanto agresión como abuso conllevan una violación, por qué la ley hace esa distinción? Pues seguramente para ayudar a jueces y tribunales a subsumir hechos en el tipo penal en atención a los diferentes matices que presente el caso, intentado que ninguna conducta que pueda resultar merecedora de reproche penal quede sin castigo por una inexistente o deficiente tipificación.

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Ultrarunners…

Grecia, año 2007, un pequeño y desconocido polaco, lidera la ultramaratón por excelencia, la Spartathlon. Piotr Kurylo, al que muchos están tomando por loco a estas alturas, lleva horas escapado en primera posición, perseguido por el vigente campeón de la prueba, la leyenda viva de EEUU, Scott Jurek.

Piotr, cuya única referencia para los demás es haber acabado la prueba el año anterior, apenas una hora antes del cierre de meta, va lanzado como un kamikaze hacia Sparta. A estas alturas, Jurek lleva 193 kilómetros de carrera, y ha descolgado a la élite de la prueba, tipos como Valmir Nunes (ganador en 2001), Markus Thalmann (ganador en 2003), Jens Lukas (ganador en 2004 y 2005) y el japones Sekiya Ryoichi (ganador en 2002 y 2009)…….pero no logra alcanzar al jodido polaco.

Mientras tanto, toda la atención de la prueba se la lleva Piotr, sobre todo cuando se destapa una noticia que deja a todos boquiabiertos: el polaco ha llegado a la salida en Atenas, ¡¡¡ corriendo desde Polonia !!! El tipo ha recorrido 2800 kms, tirando de un carrito de bebé “tuneado” para la ocasión, con todo lo necesario para sobrevivir las seis semanas que ha durado su viaje (una media aproximada de 70kms diarios).

Finalmente, Jurek consiguió adelantar a Piotr en la oscuridad de la noche, y apretó el ritmo para desaparecer de su vista, y simular encontrarse mucho mejor de como en realidad se encontraba (no quería que el polaco se viera con posibilidades y le amargara la fiesta). Al final, “el hombre del carrito” (como empezaron a llamarle), llegó a meta en segunda posición, con un tiempo de 24 horas 29 minutos 41 segundos, y se desmayó a los pies de la estatua de Leónidas.

Básicamente, después de su gesta, Piotr recibió lo mismo que el resto de corredores llegados a meta, una corona de laureles y un sorbo de agua……y a día de hoy sigue siendo prácticamente un desconocido (casi seguro que es la primera vez que lees sobre esta historia y sobre Piotr). En esencia, esto es lo que mantiene vivo el espíritu de los ultramaratones: si no hay premio en metálico, ni fama, los necios y el dopaje se mantienen alejados. Pero ¿cuanto va a durar sin corromperse?

Coge una carrera a pie, donde no haga falta correr, llámala “Ultra”, y agotaras dorsales. Tendrás cientos de personas ( que apenas aguantan corriendo 20 kilómetros a ritmo decente sin pararse) creyéndose ultrafondistas, o ultrarunners (que suena mejor). En un par de ediciones, una marca fuerte verá el filón, y patrocinará la misma. Ahora, has conseguido un negocio, no una carrera, donde una legión de caminantes (disfrazados de polaco) protestan por el polvo del camino y por la calidad de la prenda “finisher” ; una manada de insolentes, a los que no conformarías con un puñado de laurel y un sorbo de agua.

Si observas internet, hay pruebas que parecen el Mayo de las Comuniones, donde hay mas preocupación por el menú y el álbum de fotos, que por el acto en si y su esencia. Se dedica mas tiempo a escoger el traje, que a preparar la ceremonia. Luego, todos la mar de monos en la linea de salida, y en las fotos de meta……..si se llega….

Correr es correr, al menos respetemos eso.

Podemos correr por correr, a diario, sin tener que demostrar nada a nadie. Podemos correr en pruebas de 25 o 30 kilómetros, y acabar agotados, y pletóricos. Podemos correr un maratón, sin creernos anticuados, y sentir el orgullo de antaño. En cualquier caso, habremos corrido, en el sentido literal del verbo, y en la esencia del acto.

Incluso Piotr y Jurek, se vieron obligados a caminar en la subida al monte Parthenio, no por descanso, sino por imposibilidad y por cordura. No es algo que les haga débiles, es que la pendiente lo exige, como en otros momentos puntuales de la prueba. A veces hay que caminar, y punto.

Pero cuando se camina todo el rato, y lo que se hace “a veces” es lo de correr, queda claro que alguien ha bautizado mal la prueba, llamándola carrera. No todos podemos correr 70 kilómetros diarios durante seis semanas……y menos tirando de un carrito. No todos podemos acumular mas de 100 kilómetros semanales en las piernas. No todos nacimos en lo alto de una montaña, o nos caímos de pequeños en la marmita de Panoramix el druida.

No todos podemos ser ultrafondistas……..o al menos no podemos serlo sin pagar el precio. Un precio que supone horas sin descanso, sin otro ocio que correr, y conseguir asimilarlo. Un precio que supone delgadez, dolor corporal, y conseguir no caer lesionado. Un precio que supone ausencias y horarios, cambios de humor, y conseguir no trastornar un hogar, ni las relaciones humanas. Todo ello quizás, por un puñado de laureles y un sorbo de agua.

Correr es correr, y eso quizás si que podemos hacerlo, no uniendo Atenas con Sparta, pero al menos despegando los pies del suelo, fieles a la definición del acto. En una sociedad de disfraces y de engaños, de perfiles retocados, de reality shows, donde todo el mundo finge ser quien no es para acumular seguidores, todo está contaminado……todo el mundo juega al mismo juego de tramposos.

Piotr Kurylo lo dio todo, hasta caer desplomado, corriendo con las reglas del correr, en la madre de todas las carreras……..y para el mundo no es mas que un desconocido. Creo que al menos merece estos renglones, destapar por un día su difícil nombre, y que alguien mas ,que se dice ultrafondista, conozca su hazaña. Correr siempre será correr, aunque se empeñen en disfrazarlo.

Fuente: http://livanvivo.blogspot.com.es

Entrevista…

 Lo que quiero es que tengamos una conversación sincera. 
Aha.- contesta ella sabiendo que hemos empezado mal. Si algo no quiere él es que ella sea sincera.
Te voy a ser sincero. 
Me parece muy bien.- contesta ella sabiendo que es ahora cuando viene el comentario desagradable.
A mi me gustaría para este puesto el mejor de España y ,obviamente, tú no eres la mejor de España. 
– En eso estamos de acuerdo. Si fuera la mejor de España no estaría aquí, obviamente. 

Primera cara de sorpresa de él.

– Esto ¿por dónde iba?
– Porque no soy la mejor de España. 
– Ah si, eso. Bueno pero eso no quiere decir que no crea que tienes muchas capacidades. 
– Gracias. 
– Lo que de verdad me preocupa es que este no sea tu trabajo ideal. 
– No es mi trabajo ideal. ¿Es el tuyo? 
– ¿Qué?
– Este no es mi trabajo ideal. Claro que no lo es. Mi trabajo ideal sería trabajar en casa un par de días a la semana y otros tres ir a un sitio chulo  al que pudiera ir caminando o viajar a otra ciudad a hacer colaboraciones. Otro trabajo de mis trabajos ideales sería tener una pequeña librería o trabajar en una biblioteca.

Segunda cara de sorpresa.

– Pero que no sea mi trabajo ideal no quiere decir que no vaya a hacerlo lo mejor posible. ¿Estar aquí, entrevistándome, es tu trabajo ideal? Seguro que no, pero yo no dudo de tu interés e intención en encontrar la persona adecuada para el puesto. 
– Esto…vale. Pero lo que me preocupa es que te cojamos, trabajes aquí unos meses y te salga algo mejor y te vayas. 
– Lo entiendo. Si me sale algo mejor, me iré. 
– ¿Cómo?
– No sé, a mi me preocupa entrar a trabajar aquí y que dentro de 4 meses pienses que no soy la persona adecuada y me eches. Estamos iguales. 
– Esto… claro pero me gustaría tener un compromiso firme. 
– Y a mi. ¿Qué quieres que te diga? ¿Qué no me voy a ir si me sale algo mejor? ¿Qué te entregue a mi primogénita en prenda? ¿Qué me dais vosotros a cambio?
– Esto….

“No da el perfil. Es un alma libre”.

Prisión permanente revisable…

Todos estamos de acuerdo en que algunas conductas están mal. Todos estamos de acuerdo en que determinadas conductas especialmente graves tienen que tener privación de libertad. Teniendo esto claro, ¿por qué no nos ponemos de acuerdo? Porque no estamos pensando en lo mismo, porque concebimos la justicia de una forma diferente. En estos casos concretos, nos adscribimos a una de dos en su mayoría, aunque luego utilicemos argumentos de la otra o aceptemos sus matices.

Como siempre que hablo de Teoría del Derecho, dejad ideas preconcebidas a un lado, leed el artículo y ved si lo que más os encaja está en relación con vuestras ideas sobre el tema en concreto. En ocasiones hay sorpresas…

Y el tradicional disclaimer: si sois juristas o filósofos, recordad que esto es algo súper condensado y sencillísimo para el profano y me dejo muchísimo en el tintero…

Las dos grandes concepciones

La gran división entre estas dos visiones es una pregunta sencilla: ¿Para qué sirve la pena? Y esto es lo mismo que preguntarse ¿para qué sirve el derecho penal? e, incluso, ¿para qué sirve el derecho?

Bien, pues sintonicemos HBO, aplaudamos y veamos en lados enfrentados del ring al retribucionismo y al utilitarismo. Las hostias entre estas dos corrientes llevan siendo antológicas durante siglos y, lo sepas o no, estás defendiendo a uno de ellos.

1- Empecemos con el retribucionismo, que es una filosofía más limitada en tanto que no tiene las ramificaciones del utilitarismo (din din din, si te suena Bentham la has clavado) aunque parte de algunas doctrinas de auténticos Pesos Pesados de la Filosofía, como veréis ahora.

El retribucionismo viene a decir que si algo es malo, ha de castigarse. El daño causado es un daño que ha de castigarse independientemente de que el castigo sea útil o no, de que baje la criminalidad o la felicidad o el coño de Santa Eulalia o no.

Si te está resonando por ahí algo de un tal Kant, eres bastante listo y sí que se pueden ver relaciones. Simplificándolo mucho, para Kant la mentira está mal y es mala aunque mintiendo consigas que no se carguen a un inocente. El retribucionismo viene a decir algo similar y es un concepto basado más en un concepto indeterminado de justicia y “orden natural”, aunque también tiene su origen en la Teoría del Contrato Social. La haces, la pagas. (Kant tampoco era un nazi irracional y el retribucionismo no es una posición reaccionaria porque viene ponderada por la proporcionalidad de la pena).

2- Y al otro extremo, tenemos al utilitarismo, que es una filosofía (o ética) que abarca mucho más lejos que el derecho y dice que la mejor acción es la que hace la mayor cantidad de bien a la mayor cantidad de personas. Algunos denominan al “utilitarismo legal” “prevencionismo“, aunque estamos en la misma. Si es útil en ese sentido, es la decisión correcta. Claro que ahí metemos la picha en coño de veinte metros y en función de la corriente, “utilidad” y “bien” tienen distintas concepciones.

Aplicado al derecho, el utilitarismo dice: el fin de la pena no es castigar, es generar el mayor bien posible a la sociedad. Encarcelas a alguien no para que sufra como castigo (o no primordialmente), sino para mantenerlo alejado de la sociedad y que no dañe a nadie más. Incluso si te cargas a alguien (sí, hay o hubo utilitaristas defendiendo la pena de muerte) es porque la elección que más bien genera para el mayor número de personas es que esa persona muera en tanto que has comprobado que cualquier otra elección es menos “útil”.

Y yo, ¿qué soy?

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8M…

Cuando me encontré con este acertijo por primera vez, hace unos años, sentí rabia y una especie de decepción personal al conocer la respuesta y ver que no se me había ocurrido.

Con el tiempo supe que, en realidad, la mayoría no logra resolverlo, como el 86% de los estudiantes de psicología que participaron en 2014 en un estudio de la Universidad de Boston (EE.UU.) que usó esta adivinanza, conocida en el ámbito de la sociología:

Un padre y su hijo viajan en coche y tienen un accidente grave. El padre muere y al hijo se lo llevan al hospital porque necesita una compleja operación de emergencia, para la que llaman a una eminencia médica. Pero cuando entra en el quirófano dice: No puedo operarlo, es mi hijo. ¿Cómo se explica esto?

Si ya sabes la solución, probablemente te parezca increíble que alguien dude de la respuesta. (Si no la conoces, sigue leyendo).

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¿Son las pensiones sostenibles?

En los últimos días se están celebrando muchas manifestaciones de jubilados quejándose por la baja revalorización de sus pensiones (recuerda que solo les han subido el 0,25%) y más aún por el bajo importe de muchas de ellas. Al parecer el gobierno pretende proponer como “remedio” una reducción en su declaración anual del impuesto del IRPF a las personas mayores de 80a. Es decir que como se supone que no hay suficiente dinero público para pagar unas pensiones mejores y/o unas subidas más altas, proponen como remedio reducir otra vez los ingresos públicos. Toma castaña. ¿Pero realmente es cierto que no hay dinero para pensiones más altas y/o subidas con el IPC?

Como muchos saben, aunque desde luego no todos, la financiación de las prestaciones de la SS, es decir el dinero de las pensiones de jubilación entre otras cosas, procede básicamente de las cotizaciones a la SS de los trabajadores y de las empresas.

Es decir que básicamente ese dinero no sale de lo que se recauda del IRPF, ni del impuesto de sociedades ni del IVA. Por lo que algunos partidos están pidiendo que las pensiones se financien también con estos u otros impuestos. Es decir que cuando el dinero de las cotizaciones no fuera suficiente para pagar las pensiones, se tirara de otro dinero, lo mismo que ese otro dinero se utiliza para pagar trenes carísimos, aeropuertos carísimos, rescates de bancos, autopistas privadas, etc. etc.

Pues bien, resulta que esa petición de pagar las pensiones también con los impuestos ya está aprobada desde hace un montón de años. Es decir que los partidos que hacen esa petición parecen ignorar que existe el art.109 LGSS que dice lo siguiente:

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El origen de las variables…

¿Por qué se usa x, y o z en las ecuaciones matemáticas?

En 1637 René Descartes publicaba El discurso del método y como parte de esta obra había una sección denominada Geometría. En este apartado, como supondrán por el título y podrán comprobar si le echan un vistazo a la obra, las ecuaciones matemáticas son una constante y eso conllevó algún problema a los impresores. Ya saben ustedes que en aquel tiempo, y creo que aún se hace así en algunos casos, se componían los libros colocando las letras tipográficas, con su relieve, en filas que formaban las palabras y estas las líneas y estas al final las páginas.

Debido a las ecuaciones, los impresores comenzaron a sufrir la escasez de algunas letras. Es decir, la letra a, por ejemplo, se usaba en el texto normal y además en las ecuaciones, donde se repetía continuamente, lo que provocaba que escasearan las letras a en los cajones del impresor para componer las páginas. Así, preguntaron a Descartes si era necesario usar la a, y otras similares, o si en cambio en las ecuaciones podían usar cualquier letra.

Descartes respondió que en las ecuaciones las letras no son más que símbolos y que lo mismo da usar la letra a o b que cualquier otra. Y entonces el impresor comenzó a usar las letras menos usadas en el idioma original del libro, el francés. Y ahí aparecieron las letras x, y y z como las clásicas letras para representar las incógnitas en las ecuaciones.

¿Y por qué se usa i, j y k como variables de iteración -contadores- en programación?

Proviene de que en fortran (uno de los primeros lenguajes de programación de uso extendido) las variables integer debían comenzar por una de letra de la i a la n, de ahí que se usaran la i, j, k puesto que son las primeras y el nombre mas corto posible para una variable int y ya se quedo la “convención” para el resto de lenguajes.

Fuente: www.meneame.net

La guerra de los mundos…

Es con toda seguridad el capítulo más famoso de la historia de la radio mundial: Orson Welles retransmite en la radio de EEUU una radionovela titulada ‘La guerra de los mundos’, que narra el ataque de los alienígenas a la Tierra con tal realismo que la gente huye de sus casas, arrastrada por un pánico irracional. Una bonita historia sobre el desmesurado poder de los medios y la frágil frontera entre la realidad y la ficción. Desdichadamente es una historia tan falsa como un ovni de papel de aluminio.

Aquel famoso programa, del que hoy se cumplen 75 años, disparó el mito de Orson Welles y se convirtió en su pasaporte hacia su triunfal carrera en Hollywood, de la mano de la RKO. Cuando se habla de la obra de Welles es inevitable hacer mención a aquella legendaria retransmisión del libro homónimo de H.G. Wells en el Teatro Mercurio de Nueva York, con el sello de la CBS. Un documental emitido el pasado 27 de octubre en Documentos TV explica cómo se gestó la “emisión del pánico”: “Más de un millón de personas se convencieron de que los Estados Unidos estaban bajo el ataque de invasores extraterrestres”, “el país experimentó un tipo de histeria masiva que no se había visto hasta la fecha” son algunas de las frases que jalonan el documental.

El problema es que ninguna de ellas es verdad: “Prácticamente nadie resultó engañado por la retransmisión de Welles”, afirman los profesores de comunicación Jefferson Pooley y Michael Socolow en un controvertido artículo en Slate. Según los estudiosos, la audiencia del programa fue mucho menor de lo que nos ha contado la historia y casi todos los radio oyentes entendieron desde el principio que aquel programa no era más que una dramatización.

¿Por qué ha llegado hasta nuestros días entonces esa versión distorsionada de lo que pasó aquella noche en la costa este de Norteamérica? Por la facundia de los periódicos, que manipularon a sabiendas las consecuencias de la retransmisión en su intento por desprestigiar un medio advenedizo como la radio, que amenazaba su hasta entonces monopolio de la información, según explican los profesores:

“La radio había absorbido una buena parte de los ingresos publicitarios de la prensa escrita durante la Depresión, dañando a la industria de los periódicos. Así que éstos vieron en el programa de Welles una oportunidad para desacreditar a la radio como fuente de noticias. La industria de la prensa exageró el pánico para demostrar a anunciantes y reguladores que la radio era un medio irresponsable y no debía ser confiado”.

Cabeceras como la prestigiosa The New York Times no dudaron en lanzarse a la yugular de su competidor hertziano con motivo del serial de la CBS. Pero el también neoyorkino Daily News llevó la manipulación al paroxismo con su portada: “Una falsa “guerra” radiofónica extiende el terror en EEUU”. La campaña de los periódicos fue tan desmesurada que ‘La guerra de los mundos’ cobró un éxito inesperado… a posteriori: todo el mundo afirmó haber escuchado la radionovela en directo, pero los datos que aportan Pooley y Socolow demuestran que no fue así. Haciendo un osado paralelismo espacio-temporalmente es como cuando todo hijo de vecino vio la cámara oculta de Ricky Martin y la niña del fuagrás, un programa que –lo lamentamos- jamás fue emitido.

En realidad, sólo el 2% de los oyentes que estaban escuchando en aquel momento la radio estaban sintonizando la frecuencia de la CBS, según los autores. Para abundar en este dato, ‘La guerra de los mundos’ fue el vano intento de la cadena para contraprogramar un programa de éxito, Chase and Sanborn Hour, dirigido por el ventrílocuo Edgard Bergen. (¿Un ventrílocuo en la radio? ¡Así cualquiera!).

¿Por qué se ha perpetuado entonces el mito de aquel programa?, se preguntan los autores. En primer lugar “porque confirma nuestro escepticismo cultural sobre las audiencias masivas y el miedo que suele acompañar a la excitación por los nuevos medios”, se autorresponden. No menos importante es la inevitable promoción que aquel episodio supuso para la CBS, para la radio en general y para Orson Welles en particular, que lejos de salir debilitados por los ataques de la prensa escrita, convirtieron ‘La guerra de los mundos’ en un singular ejemplo del enorme poder de influencia del nuevo (en 1938) medio, la hoy venerable radio.

Fuente: www.experiensense.com

¿Por qué 0! = 1?

El factorial (operación !) realmente es un caso concreto de productorio donde el rango inferior es 1 y el superior es el valor del que se quiere conocer el factorial. El productorio es similar al sumatorio que todos hemos visto alguna vez.

Tanto el productorio como el sumatorio realizan una operación con el conjunto de valores incluidos en el rango especificado entre el inicio y el fin, evidentemente el productorio multiplica y el sumatorio realiza la suma.

¿Qué sucede cuando el rango sobre el que se realiza la operación es vacío? Pues que el resultado es el elemento neutro de la operación. El cero en el caso de la suma y el uno en el caso del producto.

Es decir: 0! = multiplicador de 1 a 0 = (rango vacío entonces resultado igual a elemento neutro de la operación) = 1

¿A que sumatorio de 1 a 0 = 0 no le extraña a nadie? Pues lo mismo pasa con el productorio pero con el elemento neutro correspondiente a la operación que representa.

 

Y para terminar, un problema desafío: ¿Cómo calcular un factorial en función de su número de ceros?

Para obtener un cero hace falta tanto un múltiplo de 2 como uno de 5. Como los de 2 son más comunes y ambos están distribuidos de forma uniforme entre los naturales, sin saltos ni nada raro, podemos reducir esto a buscar múltiplos de 5.

De esa manera, 5! es el primer factorial que acaba en un cero.
10! es el primer factorial que acaba en dos ceros.
15! es el primer factorial que acaba en tres ceros.
20! es el primer factorial que acaba en cuatro ceros.
25! es el primer factorial que acaba en seis ceros. Son seis y no sólo cinco porque 25 tiene dos factores 5, y cada uno aporta un cero al resultado final.

 

Fuentes:

“Caballos” de potencia…

Muchas veces hemos escuchado que un coche tiene por ejemplo 115 caballos o que tal persona paga más que otro de impuesto de circulación por tener más caballos fiscales y sin tener la menor idea de por qué nombramos constantemente la palabra “caballo”.

La razón de ello empieza cuando en 1769 el inglés James Watt, decide comparar la potencia de su máquina de vapor con la del medio de trabajo más utilizado por entonces: la fuerza animal.

Para ello realizo una serie de pruebas y cálculos con una rueda de carga en una mina, observando que los caballos la hacían girar 144 veces en una hora. Tras varios cálculos notó que el caballo empujaba con una fuerza de 180 libras, por ello calculó que un caballo podía levantar una masa de 33.000 lb de agua a una altura de un pie en un minuto.

Así nació el primer nombre que tuvo la unidad de potencia, horsepower (traducido como caballo de fuerza o caballo de potencia), y de símbolo HP. Era sencillo de entender, si un máquina desarrollaba 3 HP, quería decir que podía realizar el trabajo de tres equinos sin los problemas que éstos originarían, pero con el problema de que no en todas las naciones se respetaba las unidades de medida, entendiendo que en ciertos lugares una libra de peso o un pie de longitud era diferentes que en otras zonas.

Tiempo después, ya con la Revolución Francesa encima y con un Sistema Métrico Decimal ya respetado por la gran mayoría de naciones, se decidió buscar una unidad de potencia semejante a la anglosajona pero sin utilizar unidades decimales. La nueva unidad de potencia se llamó ‘le cheval au vapeur’, el caballo de vapor (CV), definido como la potencia necesaria para elevar verticalmente un cuerpo de 75 kg de masa, a 1 m de altura en tan solo 1 s, teniendo la siguiente relación entre HP y CV:

1 CV = 0,9863 HP

1 HP = 1,0138 CV

En los países anglosajones se sigue utilizando el HP, por lo que cuando se habla de los caballos de un coche, conviene especificar si son HP o CV. Porque no valen lo mismo, puede que la diferencia sea mínima, pero no es la misma.

Lo único que queda es pagar por él y aquí es donde viene el concepto Caballo Fiscal. Se entiende como una carga impositiva relacionada directamente con la cilindrada del coche, el nº de cilindros y si el motor es de dos o cuatro tiempos.

Pf = Potencia fiscal

T = 0,08 para motores de cuatro  tiempos y 0,11  para motores de dos tiempos
C = Cilindrada en cm³

N = Número de cilindros

Fuente: http://gtosupersport.blogspot.com.es

¿Hay más gente dentro del círculo que fuera?

Quizás ya conozcáis esta imagen. Según su autor, hay más gente que vive dentro del círculo que fuera. ¿Es eso cierto?

En total hay, salvo que me haya confundido al contar, 25 países dentro del círculo. Algunos no están completos (caso de Indonesia, al que le faltaría su mitad de la isla de Nueva Guinea, donde residen unos tres millones de personas) pero vamos a obviarlo. En otros casos sí que habría trozos de países que no contamos aquí (por ejemplo, un buen pedazo de Rusia que incluiría ciudades como Vladivostok). Los países y sus poblaciones son los siguientes:

Así pues, son casi 3.900 millones de personas, millón arriba o abajo, los que residen en el área delimitada por el círculo. Según el reloj de la población mundial del Censo de EE.UU. la Tierra aloja a día de hoy a unos 7.100 millones de habitantes, lo que deja fuera del círculo a unos 3.200 millones de personas. Así pues, hay mucha más gente dentro del círculo que fuera. Eso nos ahorra calcular con exactitud las áreas de Pakistán, China o Indonesia que quedan fuera y sumar las zonas de Rusia o Afganistán que caen dentro.

La pregunta que surge es, ¿desde cuándo es esto así? La respuesta más fácil es que siempre ha sido así, al menos en el último par de milenios. A principios de nuestra era (el año cero o por ahí) el Imperio Romano, que abarcaba todas las orillas del Mar Mediterráneo, tenía 57 millones de habitantes. Sólo el Sudeste de lo que hoy es China ya igualaba esa cifra. En el siglo XVI la población de Asia suponía el 60% de la población mundial, cifra que más o menos se ha mantenido desde entonces.

Fuente: https://fronterasblog.com

Izquierda vs derecha…

La idea que yo tengo de la izquierda es precisamente lo que la diferencia de la derecha, es decir, es una cuestión de puntos de vista de la sociedad: la izquierda considera que la justicia es deseable y posible, y la derecha considera que la injusticia es el estado natural de las cosas y que no debe alterarse. La izquierda considera que la sociedad tiene una responsabilidad hacia todos sus miembros, y especialmente hacia los más desprotegidos, los más débiles, y la derecha considera que esto es una lucha en la que los más desprotegidos y los más débiles han perdido y que se jodan o dependan de la caridad. La izquierda considera que la igualdad de oportunidades es fundamental para que los mejores talentos puedan destacar y la derecha considera, más o menos, que el talento es hereditario. Que los hijos de los ricos resultan mejores empresarios que el chaval que está paseando con la fregona, porque son diferentes. Es decir, establece este tipo de diferencias.

Creo que esta es la base. La izquierda lucha por la igualdad, la justicia y la solidaridad; y la derecha no es que sea inhumana ni malévola, ni mucho menos. Una persona de derechas cree sinceramente que hay personas diferentes que merecen tener realidades diferentes. El más jodido, el más tonto y más incapaz, que no puede competir, que se joda: no tiene derecho a beneficios, a la salud, a la educación, a la vivienda, a la dignidad, derechos que sí tiene una persona que compite con éxito. Creo que ésa es la diferencia más básica y crucial entre las dos concepciones y estoy seguro de que no vas a encontrar nadie más que esté de acuerdo conmigo, porque todo el mundo tiene definición diferente, por supuesto.

Es decir, la izquierda es resultado de la Revolución Industrial y de la Ilustración. La izquierda se plantea cosas que no se había planteado nunca nadie, como que la soberanía puede no ser de los reyes y puede ser del pueblo. La Iglesia puede no tener la razón, puede haber otras formas de explorar el universo. La verdad no la tienen los curas, la puede tener la exploración racional del universo.

Fuente: http://lasoga.org

Una vulnerabilidad para gobernarlos a todos…

¿Qué son Meltdown y Spectre?

Meldown y Spectre son dos vulnerabilidades vinculadas al hardware de los microprocesadores instalados en casi todos los dispositivos. Los fallos fueron descubiertos por varios equipos entre los que se encuentran expertos de Google Project Zero, de la firma de seguridad Cyberus, o de universidades, como Pensilvania, Maryland y Graz.

El problema tiene como raíz la llamada ejecución especulativa. Cuando un procesador ejecuta código y llega un punto en un algoritmo en el que las instrucciones se bifurcan en dos direcciones distintas dependiendo de los datos de entrada, esas instrucciones ahorran tiempo “especulando” con el camino por el que se seguirá ejecutando el proceso. Básicamente lo que hacen es tratar de adivinar lo que va a pasar, por dónde va a seguir ejecutándose el programa, y adelantarse para ganar terreno y ventaja. Si el procesador se da cuenta de que esa apuesta especulativa era errónea, retrocede en el hilo de ejecución y tira a la basura ese trabajo.

Ocurre cuando, por ejemplo, se hace click en un documento de texto y aparecen varias alternativas: abrir, copiar, eliminar… De este modo, el procesador traza la línea de código necesaria para cada una de ellas con la intención de adelantarse al usuario y funcionar más rápido. ¿El inconveniente? Que a cambio deja un rastro aprovechado por vulnerabilidades como Meltdown y Spectre.

Como indican los analistas, Meltdown tiene la forma de un escudo derretido porque, literalmente, “derrite” los límites de la seguridad establecido por el hardware. Mientras, Spectre es un fantasma porque aprovecha para colarse tras la ejecución especulativa.

En el blog de Eben Upton, fundador de Raspberri Pi -plataforma que no se encontraría afectada al no implementarla-, es posible encontrar una descripción técnica paso a paso de la ejecución especulativa,

¿Cómo funciona cada uno?

Meltdown: El primero abre una puerta a los datos ocultos en la memoria del núcleo, rompiendo el aislamiento entre el “modo kernel” y el “modo usuario”. En otras palabras: permite que un proceso con bajos privilegios (cualquier programa descargado) pueda acceder al núcleo y ver los datos privados reservados para este en el sistema (como contraseñas).

Spectre: Mientras, el segundo va más allá y rompe el aislamiento entre diferentes aplicaciones. A veces cuando ejecutamos un programa en realidad iniciamos muchos a la vez, y eso es lo que permite a Spectre usar la ejecución especulativa anteriormente señalada para conocer todos los datos almacenados en la caché de ese mismo proceso. Lo único positivo (si lo hay) es que esta vulnerabilidad es mucho más compleja de explotar.

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Flashear fonera 2100…

He aquí una guía rápida para flashear OpenWrt o ddr-wrtLEDE no está soportada- en una fonera 2100 con firmware 0.7.1r1 o inferior. Si tu fonera tiene un firmware superior quizás puedas realizar un downgrade pulsando el botón reset durante 15 segundos.

El objetivo es acceder vía Telnet, para lo cual existen 2 vías: puerto serie o ssh. En este caso nos centraremos en la segunda opción, si bien daremos antes unas pinceladas de como hacerlo mediante cable serie:

Acceder a la fonera con cable serie

Podremos realizarlo con ayuda de un arduino o una raspberry, según los siguientes esquemas de conexión, o bien adquiriendo un adaptador de usb a puerto serie.

  • Conexionado Arduino:

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