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La Generación T…

Son, en números redondos, los nacidos entre 1945 y 1965. Corresponden a los babyboomers estadounidenses, pero en nuestra casa tuvieron unas circunstancias históricas muy especiales que les acabaron beneficiando. Lo controlan todo: la política, los medios de comunicación, los sindicatos, las universidades, las industrias culturales. Acumulan un poder inaudito como nunca tuvo otro grupo.

Son la Generación de la Transición porque se encontraron con un cambio de régimen cuando eran jóvenes, ocuparon posiciones de responsabilidad y empezaron a hacer a su antojo sin oposición y otorgándose gran superioridad moral. El problema es que, pasados treinta años, siguen en el mismo sitio y se han convertido en la Generación Tapón que impide una renovación de ideas. No sólo eso, sino que han manipulado el sistema para protegerse a cambio de arruinar a sus hijos y nietos y han salvado la crisis mucho mejor que sus descendientes.

Política

Hace poco oí como Josep María Terricabras mencionaba el caso de Joaquim Nadal, que fue alcalde de Girona con sólo 31 años, y que hoy esta situación sería imposible. Poco gente confiaría y yo añado que no podrían ascender dentro de la estructura partitocrática. Aquí tenéis, a cambio, la foto del nuevo gobierno noruego, constituido la semana pasada. ¿Notáis algo raro?

NoruegaEfectivamente, parecen bastante jóvenes. De hecho, este es el porcentaje de ministros (o consejeros) de los gobiernos noruego, español y catalán por tramos de edad:

Noruega 2

En los gobiernos catalán y español no hay nadie de menos de 40 años. En Noruega son 1 de cada 3. El ministro más veterano noruego tiene 57 años, en España más de un 40% superan los 60 años. De hecho, la media de edad de los gobiernos ha aumentado sin parar desde el inicio de la democracia (FUENTE: http://www.pmanglano.com/la-juventud-acumulada-de-los-politicos-espanoles/), desde los 41,6 años de media del primer gobierno González en 1982 hasta los 55,5 años de los ministros de Rajoy en 2012.

Si esto no es la gerontocrácia de la Generación T, ya me diréis.

Economía

Old Economy Steve (el Steve de la vieja economía) es un meme de Internet que se ha hecho popular en EE.UU. Steve se hizo adulto a mediados de los 70, viste una camisa azul de la época y nos recuerda la situación que se encontró cuando era joven: se puedo comprar un piso a los 22 años con solo un año de sueldo, encontró trabajo pese a no tener experiencia y, sobre todo, empezó su vida profesional sin miles de dólares en créditos de estudios. Este es un tema estrella en EE.UU., tratado en artículos como We must hate our children (Debemos de odiar a nuestros hijos).

En cambio en España no se habla de la brecha económica generacional, pese a que es aún más sangrante. Esta semana leía dos datos de cuando se suponía que la economía española era fantástica: en 2005 el 90% de los jóvenes entre 16 y 35 años tenía un contrato temporal y el 53% de los parados tenía menos de 35 años. En 2011, en plena caída, ya se publicaba que el 86% de los puestos de trabajo perdidos durante la crisis estaban previamente ocupados por personas entre 16 y 29 años (fuente).

¿Cómo llegamos a esta situación? Pues porque siempre que hubo una negociación laboral, desde los tiempos de Felipe González, se ha elegido mantener los derechos sociales de la gente más veterana y recortar los de los jóvenes, en vez de buscar un equilibrio. Todo con el aplauso de la izquierda y los sindicatos. Y de los trabajadores instalados, obvio, como se puede comprobar en las elecciones en muchas grandes empresas.

Por tanto, muchos jóvenes han sido expulsados del mercado laboral pese a estar, a menudo, mejor preparados y formados que los trabajadores mayores, solo porque estos últimos estaban blindados por leyes hechas por sus compañeros de generación. Id, por ejemplo, a las redacciones de los periódicos y lo comprobaréis (becarios aparte). O en los hospitales. El argumento siempre fue “hay que proteger a los trabajadores de más de 50 años puesto que les será difícil volver a encontrar trabajo”. Pero por cada veteranos de 50 para arriba que hemos salvado, ¿cuántos jóvenes de 30 para abajo hemos condenado a la precariedad y a no poder formar su vida adulta?

¿Y qué decir de las vergonzosas prejubilaciones que se hicieron en grandes empresas y bancos, donde se mandó a gente de 55 a casa con pensiones astronómicas que pagamos entre todos? ¿Y de la brutal especulación inmobiliaria que fomentó la Generación T, a gran escala y a escala doméstica, que arruinó a cientos de miles de jóvenes atrapados en hipotecas imposibles? ¿Y de las deudas que provocaron nuestros líderes y que habrá que pagar durante décadas?

La conclusión de todo esto es que ahora mismo el sueldo más frecuente es igual a la pensión media (fuente). Y cuidado, porque ahora pagamos pensiones a una generación anterior a la T que lo tuvo mucho más complicado para cotizar, pero cuando los de la T se jubilen en masa, la cifra media subirá. Así pues, el sistema nos ha llevado a pensionistas cobrando 2.000 euros al mes y a ingenieros de veintitantos con sueldos de 900.. ¿Alguien me explica cómo se sostiene esto?

Las siguientes generaciones

De momento hemos visto cómo la Generación T lleva 30 años controlando la política, la economía y el discurso intelectual y mediático del país y ha mantenido unos privilegios a costa de arruinar a los más jóvenes. Ahora me toca hablar de los que venimos después.

Si seguimos la clasificación habitual, tras la T viene la Generación X, los nacidos entre 1965 y 1981, y que es la mía. Somos los que éramos demasiado pequeños durante la transición pero vivimos los sórdidos años 80, hicimos BUP y COU y luego inundamos las universidades porque ir a FP era de fracasados. Entramos en el mercado laboral en condiciones más precarias, pese a que teníamos la opción de prosperar poco a poco y disfrutamos de unos períodos de bonanza donde más o menos tejimos una red de contactos y nos pudimos colocar.

A nosotros la crisis nos ha afectado el presente, en función de la suerte y la trayectoria que hayamos tenido: qué estudiamos, donde encontramos trabajo (en la administración, en la construcción) y, sobre todo, si nos hipotecamos o no. Nuestra generación se encontró con una burbuja inmobiliaria y la brutal especulación justo cuando empezaba a formar familias y tener hijos y esto quiere decir que muchos compraron casas a precios hinchadísimos y con hipotecas a 30 años o más.

Además, los de la Generación X vamos tarde: a nuestra edad los de la Generación T ya eran ministros, directores de periódico y de escuela, profesores de universidad titulares, trabajadores fijos con muchos años cotizados, propietarios de su piso, padres veteranos. En muchas de estas situaciones nos es imposible prosperar por el tapón de los que nacieron antes y, encima, tenemos que tragar con que nos traten con condescendencia o nos miren por encima del hombro.

Dicho esto, peor lo tienen los más jóvenes, los millennials, los que entraron en el s. XXI siendo menores de edad y han crecido rodeados de nuevas tecnologías. Pese a ser descritos como “narcisistas perezosos y que sólo reclaman sus derechos” (en una célebre e infame portada de la revista TIME), son los que más sufrirán la crisis.time_me

Los millennials se han visto afectados de pleno por el terremoto de la LOGSE y las guerras educativas, por la subida brutal de tasas universitarias, por el dumping social causado por la ola migratoria y por la reducción de plazas en la administración. Por primera vez en siglos, el nivel de estudios no será clave para su futuro, sino sólo ser el hijo de tener algún pariente veterano con influencias que les pueda garantizar una posición. En caso contrario, las pocas opciones pasan por aceptar contratos basura con sueldos miserables, convertirse en estudiantes perpetuos (o individuos improductivos) o intentarlo en el extranjero.

Las tendencias generacionales son comunes en todo el mundo occidental, pero son especialmente graves en España por su modelo de país. La dictadura de la Generación T se basa en la precariedad impuesta a los más jóvenes y está impidiendo que haya nuevas ideas, que se renueven las caras, que la sociedad pueda prosperar. Y lo que es peor: el control que tiene de los medios hace que no se hable de ello.

¿Crisis económica, política y de la banca? Sin duda. Pero lo que vivimos es especialmente una crisis generacional.

Fuente: www.lapaginadefinitiva.com

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