Prejuicios…

Vía nilibreniocupado (blog muy recomendable) os dejo esta entrada basada en hechos reales:

Otro macarra (de ceñido pantalón) me pide llevarle a la calle Colombia, desde Gran Vía, y el tráfico prenavideño es tan intenso (y el taxímetro tan injusto…) que, unos cuantos euros y muy pocos metros después me dice:

Sólo tengo 10 €. Cuando marque 10 €, me bajo.

Hace mucho frío, y llueve, y la intemperie se convierte en una especie de Siberia Cañí.

A unas cuantas manzanas de su destino, con el taxímetro marcando 9.50 €, el macarra me pide que le pare ahí mismo.

– Aun quedan 50 céntimos para llegar a los 10 € – le digo.
– Lo sé, pero quería darle algo de propina.

Nadie habría dado un duro por aquel chico de dudoso aspecto, y seguramente muchos sean los que cambien de acera al cruzarse con sus pintas en cualquier calle inhóspita. Pero ejemplos como este demuestran que los prejuicios, las apariencias y las generalidades, en muchos casos, engañan.

Y ciertos muros de todas esas fachadas en ruina no permiten demostrar la pulcritud de su interior. Y quien en lo referente a prejuicios barre para casa, tendrá la casa llena de polvo. He dicho.

 

Un juez especial…

D. Emilio Calatayud Pérez es el juez de menores del Juzgado número 1 de Granada, a muchos os sonará de la televisión por sentencias tan dispares como obligar a sacar el graduado escolar o aprender a leer y escribir a los chavales.

En este vídeo da un interesante punto de vista de como ha cambiado la educación, la enseñanza o los hábitos de los jóvenes de hoy en día respecto de sus padres, todo en un tono «distinto» a lo que se podría esperar de un juez…se nota cuando alguien disfruta con su trabajo 🙂

Fuente: http://mediateca.educa.madrid.org

Un ser sencillamente genial…

Solo un fenómeno como Einstein podría dar contestaciones como estas:

1.- Un periodista le pregunta a Einstein“¿Me puede Ud. explicar la Relatividad?» y Einstein le contesta “¿Me puede Ud. explicar cómo se fríe un huevo?». El periodista lo mira extrañado y le contesta “Pues, sí, sí que puedo?», a lo cual Einstein replica “Bueno, pues hágalo, pero imaginando que yo no sé lo que es un huevo, ni una sartén, ni el aceite, ni el fuego».

2.- Durante el Nazismo Einstein, a causa de ser judío, debió de soportar una guerra en su contra con el fin de desprestigiar sus investigaciones. Uno de estos intentos se dio cuando se compilaron las opiniones de 100 científicos que contradecían a las de Einstein, editadas en un libro llamado “Cien autores en contra de Einstein». A esto Einstein respondió: “¿Por qué cien? si estaría errado haría falta solo uno».

3.- En una conferencia que Einstein dio en el Colegio de Francia, el escritor francés Paul Valery le preguntó: Profesor Einstein, cuando tiene una idea original, ¿qué hace? ¿La anota en un cuaderno o en una hoja suelta? A lo que Einstein respondió: Cuando tengo una idea original no se me olvida.

4.- Einstein tuvo tres nacionalidades: alemana, suiza y estadounidense. Al final de su vida, un periodista le preguntó qué posibles repercusiones habían tenido sobre su fama estos cambios. Einstein respondió: “Si mis teorías hubieran resultado falsas, los estadounidenses dirían que yo era un físico suizo; los suizos, que era un científico alemán; y los alemanes que era un astrónomo judío».

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Discurso de Steve Jobs…

Hace tiempo, antes de crear este blog, descubrí gracias al blog de Sgrigno un vídeo de Steve Jobs, fundador de Apple en el que les da un discurso de bienvenida a los estudiantes de una universidad.

Dicho discurso es un resumen de su vida, de las distintas etapas, y de los hechos que le han marcado, creo que no tiene ni un solo segundo de desperdicio:

Hay que ir muy sobrado…

No sé si alguna vez os habrá llevado el coche la grúa, a mí por desgracia sí, y lo primero que hace uno después de poner cara de tonto es salir disparado al depósito de coches a reclamarlo.

Este sería el caso de una persona cualquiera, pero…y si tenéis tanto dinero que el que te lleven el coche equivaldría en el mundo de los «terrenales» por ejemplo a dejarte olvidadas las gafas de sol en una cafetería y decidir que no merece la pena volver a por ellas. Y peor aún, ¿y si el coche se tratase de un pedazo de Maserati?

Pues la historia es completamente real, os presento al supermillonario Bertrand des Pallieres.